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Educación sexual integral. -
2/11/04 (Argentina)  
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Educación sexual integral
Una de dinosaurios ¿Y si
hablamos de sexo?
Durante la década del 90 más
de la mitad de las
jurisdicciones de la Argentina
sancionaron leyes de Salud
Reproductiva y procreación
responsable, en las cuales se
establece la creación de
programas de asesoramiento,
provisión de métodos
anticonceptivos y cuidado de la
salud reproductiva. Sin embargo,
nunca se llegó a crear una
articulación real con el
ministerio y las secretarias de
educación para cumplir
eficazmente con dicho objetivo.
Es por ello que existen dos
proyectos, uno en Ciudad y otro
a nivel nacional que intentan
dar cuenta de esa problemática y
abrir un debate sobre la
educación sexual.
El 30 de octubre de 2002 se
sancionó la Ley Nacional Nº
25.673 que creó el programa
Nacional de Salud Reproductiva y
Procreación Responsable. Algunos
de los objetivos del programa
son: prevenir embarazos no
deseados, promover la salud
sexual de los adolescentes,
contribuir a la prevención y
detección precoz de enfermedades
de transmisión sexual y
garantizar a toda la población
el acceso a la información,
orientación, métodos y
prestaciones de servicios
referidos a la salud sexual y
procreación responsable.
Sin embargo, muchos de esos
objetivos no han sido
alcanzados. Debido a esto, un
grupo de organizaciones, entre
las que se encuentran la
Asociación Ciudadana por los
Derechos Humanos (ACDH), la
Confederación de Trabajadores/as
de la Educación de la República
Argentina (CTERA), Madres de
Plaza de Mayo Línea Fundadora,
Abuelas de Plaza de Mayo,
Federación Universitaria de
Buenos Aires (FUBA), Instituto
Social y Político de la Mujer (ISPM),
Comunidad Homosexual Argentina (CHA)
y la Asociación por la Identidad
Travesti - Transexual (ALLIT),
presentaron en el Congreso de la
Nación el Programa Nacional de
Educación Sexual y Reproductiva.
El proyecto, que toma como base
el presentado el año pasado por
la ex diputada María José
Lubertino, establece que “Todas
las personas tienen derecho a
recibir educación sexual en
todos los establecimientos y
programas educativos del país”,
y tiene como objetivo central
“concretar en los
establecimientos educativos de
todo el país los objetivos
establecidos en el Art. 2 de la
Ley 25.673, conforme a lo
establecido en la Convención de
los Derechos del Niño y la
Convención sobre la Eliminación
de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer”.
El Programa está destinado a
los/as alumnos/as de todos los
niveles educativos. Entre los
ejes sobre los que se propone
trabajar están: “los conceptos
de sexo, género, orientación
sexual e identidad de género,
derechos sexuales y
reproductivos, salud sexual y
reproductiva, la prevención de
la violencia de género, la
morbimortalidad materno-infantil
en Argentina, el embarazo
adolescente, la prevención del
embarazo no deseado y la
prevención y detección precoz de
enfermedades de transmisión
sexual”, entre muchos otros.
Debate en Ciudad
En el Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires están “dando
vueltas” dos proyectos
orientados a coordinar la
educación sexual. El primero,
presentado por Juan Carlos Lynch
y José Ricardo Enríquez de
Juntos por Buenos Aires propone
una educación sexual dirigida a
los padres para que ellos
ejerzan ese derecho –el de
educar a sus hijos-. El segundo,
tal vez más realista y serio en
relación a la situación actual,
fue presentado por Ana María
Suppa y Diego Kravetz de Frente
para la Victoria es un programa
para establecer obligatoriamente
una materia de educación sexual
en los colegios.
El proyecto presentado por Lynch
propone facilitar la formación
de los padres en los aspectos
fisiológicos, psicológicos y
pedagógicos de las conductas
sexuales de niños, niñas y
adolescentes comprendidos dentro
de la educación formal y
fortalecer los vínculos
escuela-familia. Esta posición
se encuentra bastante alejada de
una educación sexual integral y
establecería, más bien,
lineamientos relacionados con lo
que hoy se conoce en los
programas escolares como
educación para la salud.
El segundo proyecto establece
que todas las personas tienen
derecho a recibir educación
sexual integral en el sistema
escolar formal. Los objetivos
del mismo son: promover una
concepción positiva de la
sexualidad, dar información
sobre las diversas dimensiones y
temas incluidos en la educación
sexual, fomentar la
responsabilidad sexual integral
y reducir los problemas
relativos a la salud sexual y
reproductiva.
En cuanto a los temas que
deberían formar parte de la
materia se plantea que “La
educación sexual integral trata
al menos estos temas en cada
dimensión de la sexualidad: En
cuanto al desarrollo
psicofísico: Constitución
(incluye apariencia), pubertad,
reproducción, orientación
sexual; en cuanto a la vida de
relación: familia, amistad y
amor, cortejo y pareja,
parentalidad (comprende
maternidad y paternidad); en
cuanto a la responsabilidad:
valores, decisiones,
verbalización (incluye
comunicación y negociación),
seguridad (incluye firmeza y
consejo); en cuanto a conductas
sexuales: erotismo,
masturbación, sexo compartido,
abstinencia; en cuanto a salud:
cuidado del aparato reproductor,
embarazo, enfermedades del
aparato reproductivo, violencia
sexual”. Por último, el proyecto
también comenta que es
importante incluir, en cuanto a
la dimensión cultural de la
sexualidad las representaciones
visuales y lingüísticas, la
temática de géneros, la
diversidad (incluye no
discriminación) y las normas
(sociales, legales y
religiosas).
Obviamente, los opositores no se
quedaron callados y un editorial
del -conservador- diario La
Nación canalizó esa opinión:
“resulta inadmisible que desde
el Gobierno mismo de la Ciudad
se crea conveniente educar a
nuestra niñez en la cultura de
lo antinatural, desviando
nacientes sexualidades de la
deseable inclinación por la
diversidad de sexos (…) Reviste
gravedad que las autoridades de
la ciudad se lancen a este
despropósito -que nada tiene de
educativo- en las escuelas a su
cargo. Pero más grave aún es que
pretenda imponerlo también a las
escuelas privadas, violando en
este caso, además de la libertad
de enseñanza, los derechos de
patria potestad de los padres y
las garantías a la libertad de
pensamiento y de culto”.
Con respecto a dicho
cuestionamiento, el proyecto
nacional mencionado
anteriormente dice: “Los
sectores minoritarios que se
oponen a la educación sexual
sostienen que tal educación
pertenece al ámbito de lo
privado, debiendo ser impartida
exclusivamente por los padres en
ejercicio de los derechos y
obligaciones derivados del
régimen de patria potestad
contemplado en nuestro Código
Civil (…) Si bien el régimen de
patria potestad consagrado en el
artículo 264 del Código Civil
establece el derecho de los
padres de velar por la salud
física y espiritual de sus hijas
e hijos, así como de formarlos
en concordancia con sus
convicciones morales y
religiosas, la Constitución
Nacional en su artículo 75
inciso 22 ha otorgado jerarquía
constitucional a la Convención
sobre los Derechos del Niño, que
reconoce el derecho de éstos a
la libertad de opinión (art.
12), a recibir información (art.
13), a la libertad de
pensamiento, creencia y religión
(art. 14) y a disfrutar en el
más alto nivel posible de salud
y de servicios para el
tratamiento de las enfermedades
y rehabilitación de la salud (art.
24), lo que incluye el derecho
humano básico a la educación
sexual”.
Es decir, negarles la
posibilidad de recibir
información, prevenir un
embarazo no deseado, evitar la
transmisión de enfermedades y
acceder a otros servicios porque
el Código Civil los considera
impúberes con incapacidad
absoluta, es violar principios
constitucionales que nos
enfrentaría a situaciones en las
que justamente se viola el
interés superior del/la menor.
Por lo tanto, no reconocer el
derecho a una educación sexual
integral sería ir contra lo
establecido en las leyes y en
los tratados internacionales,
pero también contra la realidad
actual que hace necesaria la
implementación de un programa
que tome a la temática
seriamente. Que en la enseñanza
formal se aprenda a la educación
sexual desde la diversidad de
sus dimensiones, muy lejos está
de ser un “desvío” que
condiciona a “nacientes
sexualidades” en favor de una
“cultura antinatural”.
Simplemente sería darles la
posibilidad de elegir, la
posibilidad de tomar conciencia,
en definitiva, la posibilidad de
ser libre.
Agencia Sociales
sociales@agencia.net.ar
Gentileza:: Agencia Sociales [
sociales@agencia.net.ar ]
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