|
|
|
¿Trabajo flexibilizado o
práctica pre-profesional? -
24/10/04  
|
|
¿Trabajo flexibilizado o
práctica pre-profesional?
PASANTIAS UNIVERSITARIAS
El trabajo como formación
estuvo en discusión por mucho
tiempo en la Universidad de
Buenos Aires y aún sigue siendo
un tema que no encontró acuerdo
concreto entre autoridades,
estudiantes y gremios. Existe en
la Legislación nacional una ley
que reglamenta las pasantías
educativas, pero el rectorado
hace tiempo que piensa en un
proyecto que fije una forma
general para administrarlas.
¿Quiénes acceden a este sistema
de prácticas rentadas?, ¿están
sirviendo como prácticas pre-profesionales
o es mano de obra barata?
El sistema de pasantías
educativas fue creado en el
marco de lo dispuesto por la Ley
Nacional N° 25.165 sancionada el
15 de Septiembre de 1999. Esta
Ley comprende en su artículo 2°
a la pasantía como la “extensión
orgánica del sistema educativo
en el ámbito de empresas u
organismos públicos o privados
en los cuales los alumnos
realizan residencias programadas
u otras formas de prácticas
supervisadas relacionadas con su
formación y especialización”.
Además, este artículo agrega que
las prácticas serán controladas
por la unidad educativa
correspondiente y que se deberá
respetar el convenio firmado
entre ésta y la institución,
organismo o empresa en que el
alumno se desarrolle como
pasante.
Este sistema fue regulado en un
contexto de gran flexibilización
y profunda crisis en el mercado
laboral, por lo que su función
“extensiva” hacia la sociedad
terminó siendo, en la mayoría de
los casos, una nueva modalidad
de trabajo precario encubierta
para el estudiante. Hoy las
pasantías universitarias en la
mayoría de los casos no tienen
como fin último un vínculo real
con la sociedad, sino que
aparecen en general como una
venta de servicios y actúan como
una fuente de ingresos cada vez
más importante para las
distintas casas de estudios.
Cada facultad administra y fija
los convenios con las
instituciones y empresas que
quiere y según ciertas normas,
no todas acordadas en la
legislación vigente. En cada
convenio suscripto, se estipulan
las tareas a realizar por el
pasante, la duración de las
mismas, los objetivos académicos
y el régimen disciplinario. Pero
no hay un acuerdo con respecto a
cuánto deben cobrar las
facultades como canon y cuánto
los estudiantes como asignación
estímulo. Eso se especifica en
cada caso concreto con un
arreglo entre las partes.
En este contexto, la Facultad de
Ciencias Sociales de la
Universidad de Buenos Aires
aprobó, en Septiembre de 2002,
el “Reglamento de programas de
pasantías para estudiantes de la
Facultad de Ciencias Sociales”,
como resultado de una evaluación
en conjunto de autoridades,
estudiantes, consejeros,
docentes y gremios. Este
reglamento se presentó con el
objetivo de garantizar que el
sistema de pasantías fuera una
experiencia de formación pre-profesional,
y de regular los derechos y
obligaciones tanto de los
estudiantes como de las
instituciones convocantes.
De todas formas, el debate
continúa y las preguntas surgen
con frecuencia en un mar oleoso
e incierto. ¿Cómo controlar que
la pasantía sea una instancia de
aprendizaje y formación para el
alumno y no una forma de reducir
costos para las empresas que los
contratan? ¿Cómo garantizar que
las actividades realizadas por
el pasante contribuyan a su
desarrollo como profesional y
que no sean meras tareas
administrativas que muchos
aceptan porque piensan que algún
día podrán llegar a un escalón
más alto?
Estas son algunas de las
preguntas que se problematizan
en el Servicio de Empleo de
Sociales para buscar convenios
más adecuados y que permitan una
mejor formación para los
estudiantes. Sin embargo, a
veces se presentan casos que
escapan por mucho a los
objetivos propuestos.
Caso Clarín
En la actualidad, el Diario
Clarín tiene cuatro estudiantes
de la Facultad de Ciencias
Sociales trabajando como
pasantes en sus secciones y seis
en Clarín.com. Las pasantías
duran un año, se renuevan cada
tres meses, y la dedicación es
de un máximo de 6 horas diarias
a cumplir en no más de cinco
jornadas semanales. A partir de
la renovación frecuente de los
pasantes lo que se intenta es
lograr que una mayor cantidad de
alumnos pueda acceder a una
experiencia de pasantía. Pero de
esta manera los pasantes clarín
se transforman en estudiantes
que trabajan en forma
transitoria, y también precaria
en tanto deben cumplir funciones
que lejos de constituir un
aprendizaje global de las
diferentes tareas del diario se
reducen a un trabajo repetitivo
y más ligado al manejo de
herramientas técnicas que a la
creación o redacción de
contenidos.
Por otra parte, las
posibilidades de inserción
laboral en la empresa una vez
finalizada la pasantía son
prácticamente inexistentes. Los
pasantes, tanto en Clarín como
en otros medios, entran y salen,
y es muy raro que alguno quede
como empleado efectivo una vez
finalizado el contrato.
Frente a los problemas que
surgen durante las pasantías, el
reglamento de la Facultad de
Ciencias Sociales provee de
varias formas de supervisión:
las unidades de coordinación,
los consultores académicos y las
tutorías. Esta última es la
instancia más directa de
control, ya que los tutores,
docentes regulares asignados por
las autoridades de la facultad,
son los encargados de realizar
un seguimiento constante de cada
pasante, evaluarlo y mediar en
los conflictos que pudieran
surgir con las instituciones y
empresas.
Una de las tutoras de los
pasantes de Clarín, Julia Roffe,
dijo en relación con su trabajo:
“Es importante que el tutor
tenga un buen vínculo con el
pasante, que sea un buen
mediador. Hay que tener una
mirada muy atenta y remarcar la
figura de la institución. Si el
pasante no me cuenta lo que pasa
adentro es difícil que yo pueda
intervenir. Y ante las quejas de
unos y los halagos de otros no
se puede bajar el convenio con
opiniones tan disímiles”. La
tutora también sostuvo que ha
observado problemas en algunos
sectores, especialmente en
Clarín.com, con pasantes del
turno noche que se quedaban más
horas de las convenidas, perdían
sus días de examen o que sin
explicaciones concretas los
invitaban a rescindir el
contrato. Roffe agregó que, ante
la intervención de la facultad
en dichos conflictos se notó un
cambio de actitud por parte de
la empresa. De todas formas, los
conflictos continuaron.
En cuanto a la opinión de los
pasantes al respecto, no hay
unanimidad. Algunos sostienen
que trabajar en Clarín es una
experiencia profesional
enriquecedora. Sin embargo, hay
otros que destacan justamente lo
contrario. Un estudiante de la
Carrera de Ciencias de la
Comunicación que fue pasante en
Clarín.com contó su experiencia
y afirmó que es un ambiente de
trabajo con mucha presión en
cuestión de tiempos, donde las
instancias de reclamo son muy
difíciles y en las cuales se
nota claramente la precarización
del trabajo. “No había muchas
opciones de crecimiento personal
en Clarín, vos entrabas,
aprendías una rutina y la
repetías todas las noches. Las
tareas periodísticas estaban
tapadas por las tareas técnicas
de programación. Había muy poco
criterio periodístico”,
completó.
Frente a este panorama, las
preguntas que surgen dan pie
directamente a nuevas notas.
¿Dónde está el punto de contacto
entre nuestra formación como
comunicadores y una práctica pre-profesional
en un medio masivo? ¿De qué se
trata la experiencia pre-profesional?
Agencia Sociales - Agencia de
Noticias
Facultad de Ciencias Sociales –
UBA
Carrera de Ciencias de la
Comunicación
sociales@agencia.net.ar
Gentileza:: Agencia Sociales [
sociales@agencia.net.ar ]
paginadigital |
|
 
|
|
Ir al principio,
|
|
Noticias, opinión, política, derechos humanos, movimientos sociales, informes, latinoamerica |
|
|