NOTAS Y DOCUMENTOS
"Hitler ganó la guerra":
Descubriendo la verdad
Por Walter Graziano
Resumen: Graziano es un
economista (UBA) formado
fundamentalmente en el país,
que trabajó en el Banco Central
de Argentina.
Al principio fue mimado por los
medios de comunicación
concentrados,
pero no respondió a los
negocios, porque siendo liberal
escribía de buena fe
y no para los seudoliberales que
dicen propiciar la libertad de
mercado
y cuando deben "operar para sus
intereses" se dedican
a hacer negocios privilegiados y
negociados corruptos
en contra de cualquier ley y
norma (característica principal
de los "liberales" argentinos).
Es por eso que debió abandonar
la televisión que manipula,
la prensa escrita que negocia,
la radio adquirida por los
grupos económicos,
porque Graziano defendía el
liberalismo pero no los
negociados neoliberales.
Es que había descubierto la
verdad:
"A quienes se despierten" dedica
su exitoso libro "Hitler ganó la
guerra"*,
quizás el mejor o uno de los
mejores libros editados en
Argentina en este año 2004,
que los lectores de InfoMORENO
no deben dejar de leer.
La interesante obra está
consagrada a la búsqueda de la
verdad y a propagarla.
El autor agradece a "Tato",
porque le abrió la pista de la
verdad con datos que resultaron
correctos
y le sirvieron para entender lo
que ocurre.
Uno de los temas del libro es el
poder internacional
que el autor sintetiza como "el
poder anglonorteamericano
petrolero-financiero",
con el cual sintetiza la acción
de los dos grandes poderes
y de los dos países que están al
frente del poder del dinero y
del monopolio mundial del
petróleo.
Otro tema muestra la
estupefacción del autor, porque
si bien Nash ("Una mente
brillante") demostró la falsedad
de la teoría de A. Smith de que
la competencia maximiza el bien
general,
esta verificación se mantuvo y
se mantiene silenciada en el
mundo de los medios.
El autor, citando a Honorato de
Balzac, adhiere a la teoría de
las dos historias:
"Hay dos historias: la historia
oficial, embustera, que se
enseña ad usum delphini, y la
historia secreta,
en la que se encuentran las
verdaderas causas de los
acontecimientos: una historia
vergonzosa".
El InfoMORENO reproduce algunos
textos del capítulo sobre el
petróleo
donde coincide con nuestra idea
de que Repsol (propietaria de
YPF)
es norteamericana con
testaferros, ahora, catalanes.
Félix Herrero
EL PROBLEMA DEL PETRÓLEO
El petróleo no es precisamente
un tema cuyo análisis despierte
la pasión de las multitudes.
Generalmente se entiende que es
un tema para especialistas,
demasiado técnico, con aristas
muy económicas. Por esta causa,
la relativamente poca cantidad
de material bibliográfico que
surge a cerca del mercado
energético mundial suele ser
desechada aun por el público más
ávido de información, debido a
la aridez del tema.
Una cosa de la que no tomamos
adecuada conciencia es que la
vida entera podría ser analizada
desde un punto de vista de
transformación de la energía.
Cuando comemos, o nos vestimos,
o desarrollamos cualquier
actividad diaria, no estamos
haciendo otra cosa que procesar
energía.
(...) Hay otra manera de ver
este mismo tema: el sistema de
precios y salarios de toda
sociedad, lo cual implica en
síntesis el nivel de bienestar
que podemos alcanzar cada uno de
nosotros, gira en torno a lo
barata o cara, escasa o
abundante, que sea la energía
que interviene en los procesos
productivos.
(...) Ahora puede quedar claro,
entonces, que al hablar de
energía no nos referimos a un
mercado más o a un bien común y
corriente, fácilmente
sustituible por otro, sino que
hablamos de supervivencia. Si
muchas veces no nos ponemos a
pensar en estas cuestiones es
porque, salvo en contadas
ocasiones, no hemos padecido
graves problemas para hacernos
de la energía necesaria para
vivir y consumir los bienes que
deseamos. Queda claro, entonces,
que no da lo mismo que las
fuentes energéticas estén
basadas en recursos renovables o
no renovables. (...)
La inteligencia del hombre ha
sido capaz de generar asombros
científicos incomparables: se ha
llegado a la fórmula y la
posible manipulación del genoma
humano, hace más de 3 décadas se
llegó a la Luna, nos podemos
comunicar en forma instantánea
con alguien en otra parte del
planeta prácticamente sin costo,
y se puede dar la vuelta al
mundo en horas cuando hasta un
par de siglos demandaba meses. A
pesar de todo este enorme
progreso, la energía con la cual
nos movemos, y movemos todos los
bienes, es básicamente la misma
que se usaba hace un siglo y
medio, es un recurso no
renovable, escaso, contaminante,
y que ha ocasionado terribles
guerras, varias de ellas
recientes.
(...) No es nada improbable que
los enormes intereses que hay
detrás del oligopolio mundial
petrolero hayan provocado su
silenciamiento (desarrollo del
hidrógeno). Cuando hablamos de
monopolio u oligopolio mundial
petrolero debemos referirnos
ineludiblemente a las empresas
derivadas de la antigua Standard
Oil, compañía creada luego de la
guerra civil norteamericana por
el ya mencionado John D.
Rockefeller I.
DE LOS BARONES LADRONES A LAS
SIETE HERMANAS
Rockefeller, en muy poco tiempo,
se transformó en un tácito
monopolista de la industria
petrolera norteamericana. Llegó
a concentrar en sus manos el 95%
de la exploración, explotación,
distribución y venta minorista
de gasolina en EEUU. Siempre
pensó que el negocio petrolero
debía estar integrado en forma
vertical, o sea una misma firma
debe controlar todas las etapas
de la producción. Y que la clave
del negocio en sí mismo era
tener bajo su órbita el proceso
de distribución, por lo que
llegó a obtener un acuerdo con
importantes descuentos con los
ferrocarriles que controlaba JP
Morgan, acuerdo que resultó a la
postre ruinoso para todos sus
competidores, a los que uno a
uno fue desplazando del mercado,
muchas veces mediante la
aplicación de métodos
semicompulsivos o compulsivos.
Ese accionar empresarial,
carente de preceptos morales o
de códigos, era común en la
decena de empresarios que
comenzó a controlar la economía
norteamericana tras la muerte de
Abraham Lincoln. Se trataba de
empresarios profundamente
odiados por la población en su
conjunto, por lo que ya en
aquella época fueron bautizados
The Robber Barons (Los barones
ladrones), expresión que quedó a
través de los tiempos, y con la
cual aún hoy muchos los
recuerdan, a pesar de la acción
de una cantidad de biógrafos a
sueldo que, con el transcurso de
las décadas, la falta de
conocimientos reales de historia
del pueblo norteamericano y el
paso de las generaciones, ahora
intentan mostrar un pasado mucho
más rosa. Por ejemplo, en su
voluminosa biografía de John D.
Rockefeller I, el historiador
oficial con que hoy cuenta la
elite norteamericana, Ron
Chernow, titula la biografía de
Rockefeller con el nombre de
Titán, y lo representa como un
personaje ambivalente. En cuanto
a las biografías, es necesario
mencionar que aquellas que
citaban con más detalle algunos
de los actos de crueldad y
barbarie atribuidos al clan han
desaparecido por completo del
mercado bibliográfico, al punto
que han caído en el olvido
episodios tales como la masacre
de Ludlow, cuando gente propia
de Rockefeller en 1913 mató a
mujeres y niños por plegarse a
una huelga de la Colorado Oil
and Fuel, empresa propiedad de
esa familia.
(...) El odio popular a los
Robber Barons era en aquellas
épocas enorme. Se trataba cada
vez más de una casta monopolista
en sus diferentes actividades,
de un verdadero equipo que se
ayudaba solidariamente entre sí,
cuyos vástagos se casaban entre
sí a fin de que no se
diseminaran las fortunas
familiares. Si bien un siglo
antes Adam Smith había comenzado
a idear la tesis del
individualismo como base de la
competencia perfecta, quienes
detentaban el poder económico en
EUA a fines del siglo XIX
constituían en realidad una
verdadera corporación. Tan
corporativo y concentrado era el
poder económico, que en 1890 el
gobierno norteamericano se vio
en la obligación de dictar la
llamada Ley Sherman, legislación
antitrust que tardó 21 años en
ser aplicada para el caso del
petróleo. Recién en 1911 se
ordenó la división de la
Standard Oil, que pasa así a
fracturarse en una serie de
empresas más pequeñas
estaduales, pero que siguieron
durante muchísimo tiempo
constituyendo un monopolio en
las sombras debido a una
conjunción de factores. En
primer lugar, el clan
Rockefeller recibió un
porcentaje de acciones de cada
una; en segundo lugar, las
particulares condiciones de la
Bolsa norteamericana, donde el
capital accionario está
singularmente atomizado, hacen
que con una pequeña fracción del
total de las acciones se pueda
controlar toda la empresa, sus
políticas comerciales y
financieras, y hasta el
nombramiento de los directores.
Los propios bancos relacionados
desde fines del siglo XIX con el
clan Rockefeller facilitaron que
la desmonopolización haya sido
sólo un intento vano: una ley
presuntamente cumplida, tras la
cual hay un monopolio en las
sombras. Este proceso se agudiza
cuando comienza a proliferar una
inmensa gama de fondos de
pensión e inversión, en los que
la población coloca sus ahorros
y los fondos para su jubilación.
Estas entidades, muy
relacionadas con los bancos, han
invertido ingentes cantidades de
fondos en comprar aún más
acciones de estas empresas. Como
estos fondos de inversión y
pensión en muchos casos son
propiedad de los bancos de la
elite norteamericana, o están
relacionados con ellos, ésta ha
encontrado una "pócima mágica"
no sólo para seguir controlando
lo que antes eran monopolios
dirigidos de manera unipersonal
sino para ejercer su dominio
sobre muchos otros sectores a
los que no hubiera podido
acceder si no se hubiera dado
esta singular forma de
estructura financiera que existe
aún hoy en Wall Street.
Poseyendo el 5 ó 10% de una
empresa, y administrando otra
parte, aún cuando no sea de
fondos propios sino con los
ahorros de la gente invertidos
en bancos y fondos de pensión e
inversión, se puede controlar
totalmente un mercado tan
estratégico como el energético.
El caso del clan Rockefeller es
quizás el principal emblema,
pero no el único. Durante buena
parte del siglo XX, el monopolio
petrolero anglonorteamericano
fue rebautizado como The Seven
Sisters (Las siete hermanas).
Pero el proceso de gran
concentración del capital vivido
en la década del 90 ha hecho que
se dejaran de guardar las
apariencias y las empresas
petroleras volvieran a
fusionarse. De seguir a este
ritmo, ya poco faltaría para
volver a la primitiva Standard
Oil. En efecto, la familia
Rockefeller controla los
conglomerados petrolíferos
ExxonMobil, Chevron/Gulf/Texaco,
y BP-Amoco (British Petroleum-Amoco).
También le corresponde, por
ejemplo, y entre muchos otros
intereses petrolíferos en el
resto de mundo, una proporción
muy importante en el petróleo
que Repsol posee en la Argentina
dado que Aznar vendió en 1997
acciones de Repsol en la Bolsa
de Madrid y fueron compradas
nada menos que por el Chase
Manhattan Bank(1). Este banco,
también controlado por la
familia Rockefeller, adquirió
recientemente al JP Morgan, al
Chemical Bank y al Manufacturers
Hannover. Desde hace tiempo, la
misma familia también controla
al Citibank e influye
decisivamente en el Bank of
America.
(...) Si nos detenemos a pensar
un poco en este punto, se
observa que la decisión de ir a
Irak e invadirlo contra viento y
marea es una decisión
estratégica con miras a estar
donde está el petróleo, a
manejarlo y extraerlo como si
fuera propio, y a no depender de
la buena voluntad de empresas
estatales y líderes nacionales.
(...) Controlar la energía es
tener el poder. (...) Desde
1970, cuando Estados Unidos
alcanzó el denominado "techo de
producción anual", ésta no ha
cesado de declinar... El
descenso ha sido particularmente
mayor en los años 90 y en el
inicio de este siglo, ya que a
lo largo de una década cayó casi
20%... Hoy EUA no llega a
producir el 45% del petróleo que
consume... Se calcula que al
actual ritmo de producción, el
petróleo norteamericano se
extinguirá en el año 2010. Peor
aún es la situación en
Inglaterra: los pozos
descubiertos en el Mar del
Norte, cuya propiedad comparten
Inglaterra y Noruega, sobre los
que se llegó a pensar en su
momento que eran muchos más
grandes, han resultado menos
abundantes que lo previsto, y se
calcula que Inglaterra se
quedará sin petróleo
aproximadamente en el año 2006.
(...) Pero... Hay incluso tipos
de petróleo que aún hoy no
poseen valor económico, y otros
ubicados en zonas de muy difícil
acceso, cuya explotación sería
cara y sólo tendría sentido con
un precio mundial del crudo
compatible con cerca de 80
dólares el barril a valores del
presente, actualizados por la
tasa de inflación en Estados
Unidos, al que se llegó durante
la segunda crisis petrolera
mundial a raíz del conflicto
entre Estados Unidos e Irán en
1979.
...los supuestos "errores" de
apreciación del Fondo Monetario
Internacional, que contribuyeron
a que se gesten y perduren
muchas de las crisis de los
últimos años, en realidad no
fueron tales, sino que han sido
funcionales a esta necesidad de
reducir el consumo de energía
per cápita, que bajo
determinadas condiciones puede
convertirse directamente en una
necesidad de ir comenzando a
reducir la cantidad de "cápitas".
JOHN DAVID TUVO DOS HIJAS: LA
STANDARD OIL Y LA UNIVERSIDAD DE
CHICAGO
(...) Se nos había enseñado que
el sistema de universidades
norteamericano era el más
desarrollado del mundo, que su
actitud hacia el conocimiento
científico era frío e imparcial.
Que la ciencia progresa en estas
universidades independientemente
de presiones políticas y de
conveniencias económicas y
empresariales. ¿Cómo pudo
ocurrir esto, entonces? (el
autor se refiere a la difusión
de las teorías de Chicago de
Friedman y Lucas). Un detalle no
menor que se debe tener en
cuenta es que las 2 escuelas
mencionadas (se refiere al
monetarismo y a la escuela de
las expectativas racionales) se
originaron, desarrollaron y
expandieron desde la Universidad
de Chicago, recibiendo fuertes
dosis de financiamiento de esa
casa de estudios. El
financiamiento no se detuvo sólo
en pagar elevados salarios de
los investigadores que
desarrollaban las teorías
monetaristas y de expectativas
racionales en ese recinto
académico, sino que además
también abarcó la costosa
campaña de difusión de estas
ideas en los medios de
comunicación.
(...) Es evidente que ha habido
poderosos intereses detrás de
las teorías de la denominada
Escuela de Chicago, que ha
constituido el basamento para lo
que hoy es la globalización, aún
cuando se trataba, ni más ni
menos, que de un saber falso.
¿Qué intereses están detrás de
la Universidad de Chicago? Pues
bien, fue fundada por el magnate
petrolero John D. Rockefeller I,
creador además del mayor
monopolio petrolífero del mundo:
la Standard Oil. Esa casa de
estudios superiores ha sido
siempre un baluarte de la
industria petrolera. Pero el
control de una alta casa de
estudios como la Universidad de
Chicago por sí solo no hubiera
bastado, en medio de un contexto
intelectual muy independiente,
para imponer las ideas de Milton
Friedman y Robert Lucas de la
manera en que se hizo. Si
hubiera existido un contexto
intelectual realmente
independiente, habrían aparecido
fuertes críticas a los supuestos
psicológicos y sociológicos que
el ingeniero Lucas introducía en
sus teorías. ¿Por qué, entonces,
el nivel de críticas que recibió
la Escuela de Expectativas
Racionales no llegó a ser muy
importante? Pues bien, la
industria petrolera no sólo
fundó la Universidad de Chicago
sino que controla, en forma
directa o indirecta, al menos a
las universidades de Harvard,
New York, Columbia y Stanford, y
además está presente en muchas
universidades. Es usual que
muchos de los directivos de
estas casas de estudios
superiores alternen tareas en
empresas petroleras o en
instituciones financieras muy
relacionadas con dicho sector.
(...) ...no debe llamar la
atención tanto que las teorías
clásicas de la economía y sus
derivadas (Friedman, Lucas,
etc.) den prácticamente un trato
uniforme a todos los mercados,
de todos los bienes, en todos
los países y en todo momento,
sin hacer distinción entre
ellos. (...) el petróleo es un
recurso no renovable, por lo que
su mercado es de características
especiales. A pesar de ello, es
una cuestión que escapa al
tratamiento que se le da
usualmente en la teoría
económica: la teoría suele
tratarlo como si fuera un
mercado más. (...) Pero los
defectos de la Escuela de
Chicago no se reducen a
desconocer esto y a negar los
descubrimientos de Nash, Lipsey
y Lancaster. Es llamativo el
hecho de que el propio producto,
de características particulares,
cuya explotación permitió la
fundación de la propia
universidad, y el control de
otras tantas, es un bien que no
fue tratado en la teoría de una
manera especial al ser un
recurso no renovable, por
Friedman y Lucas, quienes
tampoco tienen en cuenta que
precisamente el petróleo es el
bien cuyo mercado ostenta el
mayor nivel de cartelización del
mundo. Paradójicamente, quienes
intentaron ejercer un verdadero
oligopolio en el estratégico
mercado de la energía fomentaron
la creación y difusión de
teorías económicas basadas en la
libre competencia, la ausencia
de regulaciones estatales, el
paraíso del consumidor y la
competencia constante entre sí
de una enorme gama de
productores que sólo tienen en
teoría una ganancia exigua que
realizar.
Ahora comenzaba a quedarme más
claro porqué, y debido a
quiénes, el principal
descubrimiento de Nash había
permanecido bastante oculto y,
al mismo tiempo, aparecía como
un enigma el verdadero estado de
situación del mercado petrolero,
sobre todo a la luz de las
guerras ocurridas en el siglo
XXI.
* Walter Graziano, Hitler ganó
la guerra, Editorial
Sudamericana, 2º edición, Buenos
Aires, 2004.
1 Algo similar ocurrió con
Telefónica de España. Las
acciones vendidas en la Bolsa de
Madrid por el Estado español
fueron compradas en forma
mayoritaria por bancos
estadounidenses muy relacionados
con el clan (Rockefeller) que
controla el petróleo
norteamericano.
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