Lucía Escudero

México

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Casa de la Cultura Taller de Creación 
León, Guanajuato, México Literaria 


SALVADOR MARTINEZ
(Erasmo Escuincle)
 graso_grueso@hotmail.com 

LUCIA ESCUDERO


LA CASA DEL SUR

Ahora sé, porque en esa casa, los ruidos extraños son comunes... varias familias la han habitado y al poco tiempo, se mudan... nunca vuelve a ser igual la vida para algunos de los miembros que la ocuparon... la suerte les cambia a mala y se vuelve cotidiana para ellos.

La Casa del Sur, así es conocida por todos, ha sido investigada por expertos e inexpertos. En el curso de la indagación los ruidos desaparecen y los que la han habitado y se atreven a comentar abiertamente lo que pasa dentro de la construcción; tienen un castigo... se vuelven locos. Esta historia, que les cuento, me fue narrada por una loca... por una niña... 

"...Llegamos en el invierno del 55, mi padre; estaba feliz, porque la casa le permitiría tener un estudio y así poder desarrollar sus actividades sin interrupciones, mi madre contaría con una cocina amplia y con ventanales hacia el jardín y yo, hasta una casa de muñecas podría tener dentro de mi habitación. Desde mí recamara, dominaba la vista del amplio jardín, al centro de este se ubicaba un frondoso árbol, que en el día era punto de reunión de tres pájaros negros, nunca graznaban, solo cruzaban el jardín y se perdían entre la enramada y en las noches se deja oír un búho rondando el lugar. La casa estaba rodeada por una gran barda de piedra, en algunas partes escurrían ciertos gusanos de raros colores, estos eran precedidos por las noches de luna llena, la reja principal muy antigua, el dueño original de la Casa del Sur, la había robado de un cementerio. En la parte alta de la entrada, se encontraba una campana, que cuando la mece el viento, el sonido lastima los oídos, la campana era originaria de una iglesia, también producto del pillaje, era como tener en la entrada principal el infierno y cielo juntos. Bajo del árbol, estaba instalada una banca y en la parte central tenía un grabado de caprino se distinguía muy claro, en las recargaderas de la banca unas serpientes de adorno y las patas tenían forma de raíces. La casa era también de piedra, me imagino que para construirla se llevo un buen tiempo y horas de trabajo de muchos hombres, las puertas con marcos de piedras rojas y negras incrustadas, los techos de la segunda planta eran en forma de cúpula, al centro una ventana al cielo, que en las noches de cuarto menguante, sombras rondaban el lugar, la escalera que conducía al segundo piso, le habían colocado un barandal de madera de encino finamente trabajada y barnizada en un color rojo oscuro, al subir las escaleras, en el descanso y en la pared que siempre observaba de frente al subir, un cuadro de una bella mujer de enormes ojos negros y expresivos, ataviada con ropa de la época, de mirada y sonrisa diabólica; decía mi papá, que su presencia lo seducía, eso le decía a mi madre en voz baja. El comedor, era diferente, se respiraba tranquilidad, pienso que es por que los alimentos son sagrados y punto de reunión familiar, mi madre nos llamaba a la mesa con una pequeña campana, adquirió la costumbre de hacerlo y se enojaba si no llegábamos al tercer llamado, si no lo hacíamos retiraba el plato y comía sola, rara costumbre...

Déjeme decirle que la casa que alquilamos, era amueblada y de mínima renta, tal vez por eso mis padres se decidieron a vivir en ella, pues nuestra precaria situación económica los orillo hacerlo.

Al mes de habitarla, encontramos una gata blanca descansando en el sofá predilecto de mi padre, estaba cargada no tardaría en tener sus cachorros, y gracias a mis ruegos nos quedamos con ella no sin antes llevarla al veterinario para sus vacunas e instrucciones del doctor de animales... al fin parió, fue en la noche y no nos dimos cuenta del hecho, al amanecer observamos rastros de sangre en el jardín, un gatito negro fue el producto de ese momento, lo raro fue que una cabeza de un gatito blanco apareció bajo la banca... nunca pregunte pero creo que la gata era caníbal y algún defecto le encontró que se lo comió, pienso que la gata estaba por la "perfección de su raza"... al quinto mes, la gata desapareció y el gatito al quedar desamparado se convirtió en mi sombra. Por cierto evitaba la sombra del árbol y al acércalo se le erizaban los pelos. Al sexto mes, mi padre le regalo a mi madre un loro, muy escandaloso y tragón y quien sabe como aprendió que repetía... ¡Ahí viene la muerte! .... ¡Ahí viene la muerte!... Tres meses nos duró el gusto de escucharlo; al noveno mes, desapareció. 

Dos habitaciones hacían valla, la mía se encontraba entre ambas, en una dormían mis padres y la otra, para las visitas... mis padres eran seres ordenados en lo suyo... Yo, a mi edad, reproducía lo que veía. Paso un mes... seis... al noveno empezó todo...

El gatito negro, al cual llame Nidas, era juguetón por naturaleza, con él fui conociendo cada rincón de la casa, en la parte baja se encontraba el estudio de papá, era prohibido entrar ahí, según él, guardaba cosas de importancia, cuando mi madre limpiaba el lugar, mi padre estaba siempre presente... Un día Nidas se escabullo hacia la habitación, desde la sala observe sus movimientos, esa tarde mis padres habían salido a recoger un paquete que les enviaron de Zutrini, país ubicado en la parte oeste del continente... 

¡Nidas!...! ven gatito... ¡Nidas!... ¿Dónde estas gatito?... Un silencio total... tarde un poco en encontrarlo, ahora subido en el librero se encontraba... ¿Qué buscaría mi gatito negro?... Al llegar al ultimo libro, sus pelos se le erizaron, algo similar a cuando lo acercaba al árbol... en su desesperación, sus patas arañaron el lomo del libro y este cayo con él... en el filo de una madera sé golpeó el hocico y sangro, algunas gotas de sangre manchó el libro... una ráfaga de viento frío invadió el estudio... me dio miedo, en un acto de temor, tome en brazos a Nidas y me apresure a colocar el libro en su lugar... salí corriendo del sitio.. Ya en la sala me tranquilice, coloque un poco de tintura blanca en su herida, para evitarle una infección posterior, lo coloque en el sillón de mi papá... observe la puerta aún abierta, dentro se dejaban escuchar unos ruidos extraños... tome una franela... me arme de valor y entre con el firme propósito de borrar las posibles huellas de la invasión al rincón donde trabajaba mi padre... al acercarme la puerta los ruidos cesaron, limpie el lugar, salí y cerré la puerta tras de mi. Desde ese día, sentía que alguien me observaba y además, mis juguetes predilectos no los encontraba donde los había dejado... el árbol en las noches lo veía más grande... y hasta el búho había dejado de merodear en el jardín... de entre la enramada se distinguían seis ojos... los ojos de los tres pájaros negros.. Que extraño...

Le juro, señor Santitos Peccado, que eso me aconteció... no estoy loca... me acuerdo perfectamente de todo y además le quiero comentar que...

Mi gatito, tenia sangre de explorador... hasta la cava de vinos me llevo a investigar, botellas y botellas apiladas en las estanterías, tuve la oportunidad de contarlas - ciento y una en total - y leer, en algunas, las etiquetas de procedencia... al recárgame en una de las paredes, mi mano se sumió en el bloque de piedra - ¡Era un pasaje secreto! -, al dejar de apoyarme, la piedra volvió a su lugar y sé cerro el pasaje... para miedos no contaba... salí temblando y detrás de mí, el explorador me siguió... no dije nada, era un secreto entre Nidas y yo... mañana posiblemente bajaría al lugar nuevamente. Varios hechos, sin explicación para una niña como yo, se fueron presentando adicionalmente, en el retablo de la mujer, se sucedieron cambios, sus ojos brillan en la noche, en un dedo de su mano derecha tenia un anillo con una piedra de rojo intenso... la puerta del estudio de mi padre y la de la cava se abrían y, de esta a la otra, un ráfaga de viento frío se percibía, las raíces del árbol se dejaban ver a las doce del día, todo esto era visible solo para mis ojos, cuando mi padres estaban cerca de mi, nada sucedía, tal vez por eso no me atreví a comentar estos sucesos y estos hechos fueron alterando paulatinamente mi conducta ya de por si distraída. Dos días después, se me presentaron altas temperaturas, la preocupación de mis padres era evidente, con esto tuve la oportunidad de conocer a una doctora... que rostro y figura... Qué carácter tan tierno me trasmitió, una cosa me llamo la atención, en uno de los dedos de su mano derecha, una joya igual al de la mujer del retablo... con los medicamentos recetados mi salud mejoro, hasta hambre me dio... como siempre mi gato a mi lado todo el día y en las noches hacia rondín de la puerta a la ventana, me daba la idea que cuidaba las entradas, como si temiera que alguien quisiera invadir mi descanso. Pues si, la doctora hasta resulto ser maestra, cada tercer día, acudía a mi habitación a leerme unos cuentos, que voz... me hacia participe del relato... su nombre, un nombre de impacto: Apóloga. ... En una de esas tardes, la lectura fue diferente, pero antes de empezar, me dijo:

- Bella niña, hoy te enseñare a leer unos signos, pero prométeme que esto será nuestro secreto, no se lo dirás a nadie, pero te aseguro que cuando aprendas a leer esta escritura, tu animo se levantara como una fresca mañana... prométemelo por favor. Y por cierto en un tiempo no muy lejano se acercara a ti un hombre y su nombre empezara con la letra "S", él lo podrá escuchar de tus labios, solo a él.

Nueve visitas fueron suficientes, ahora leía con fluidez los signos de un legajo con pasta negra y signos amarillos en la portada... en la última visita de ella, me comento:

- Estas lista para lo que viene, nunca reflejes el miedo - ocúltalo inclusive en tus ojos-; has aprendido un lenguaje que solo lo conocemos ambas, a mí me lo enseño una mujer también... por cierto te anticipo que partiré a un viaje y no si se regrese... me voy y en mi corazón hay una mezcla de tristeza y alegría... adiós bella niña... sigue así de educada como eres con tus padres... ellos son sagrados, no lo olvides.

Esa fue la ultima vez que la vi a Apóloga - señor Santitos - y por supuesto, me invadió la tristeza... en la noche de ese día, mi gatito jugaba con una cosa, al acercarme por la curiosidad, entre las patas se encontraba la joya de la doctora... que extraño... la joya de la mujer del cuadro ya no aparecía y por que no decirlo, su sonrisa y mirada era diferente, era como de un ángel.

Cierta tarde, en el otoño, observe el paquete que les fue enviado a mis padres desde Zutrini, éste aun sin abrir y con los sellos respectivos, lo vi en el trinchador, en la parte media del mueble, que sorpresa me lleve, de este salían luces de miles de colores, me daba la impresión que se colaban de entre los sellos, mi curiosidad creció, pero no me atreví a tocarlo, me han enseñado que lo ajeno, ajeno es y; punto. Y como siempre no comente nada a mis padres... Nidas, siempre tenia predilección de ocultarse donde reposaban los vinos, la tranquilidad del lugar y el medio ambiente tranquilizada su espíritu aventurero o tal vez igual que yo quería entrar al pasaje secreto... esperemos que nuestra curiosidad, no nos haga una mala jugada... El sábado era el mejor día para investigar el interior del pasaje secreto... mi padre se la pasaba arreglando el jardín casi hasta la tarde, mi madre hacia aseo general, de lo que era su orgullo: la cocina...

...Ahí estábamos en la entrada del pasaje, en ese momento en el reloj serian como las 12.00 de la mañana... un olor extraño se respiraba en el lugar, prendí una lámpara de mano - también le comento que en mi bolsillo unos cerillos se encontraban, por si acaso se ofrecían -, ilumine parte del lugar, del techo del pasillo telarañas como cortinas impedían el paso, con la mano libre fui recorriendo las obras de arte de las arañas, el piso estaba resbaloso, seguro una filtración de agua es el motivo de este hecho, llegue a una puerta, a un lado de la entrada una llave se encontraba colgada, en uno de sus extremos se distinguía una cabeza de una cobra, introduje la llave en el cerrojo, di vuelta... la puerta cedió y se abrió; dentro, el lugar estaba totalmente limpio y ordenado... que curioso... Una mesa con un grueso tablón y dos especies de candelabros con sus respectivas velas - parece ser que eran de cebo -, seis sillas forradas con piel de buey, varios libros colocados en un hueco de la pared, a pocos pasos de este, un cuadro empotrado, con la misma mujer del exterior y ahora, una niña sentada a sus pies, al fondo de ellas una reja... ¡Claro que si!... La misma que estaba instalada en la entrada principal de nuestra casa... La habitación era de forma circular, tres puertas labradas se distinguían en el lugar: Una, con una figura de un sol, otra, con trece estrellas y la última, con una luna... Nidas olfateaba el lugar, subió a un cofre, y ahí acostado se quedo... me acerque al lugar donde estaban los libros - tres en total -, los lomos eran negros y con signos amarillos en la portada... recordé en ese momento a la doctora... a mi amiga Apóloga. 

Tome el libro numero uno, porque he de decirle señor Santitos que estaban numerados; y al tenerlo en mis manos, la puerta sé cerro… me levante, camine hacia ella y esta cedió nuevamente, la cerré y volví a la mesa del tablón grueso, acerque una silla... saque los cerillos y los use para prender las velas, después apague la lámpara que llevaba conmigo y enseguida procedí a dar lectura a los signos… mientras tanto mi gatito, dormía, era la primera vez que lo notaba tranquilo…


Libro I
Los signos de la muerte


Eres una de las personas que ha sido elegida, lo que leerás aquí te servirá inclusive más allá de la muerte… si no lo fueras… al instante hubieses cruzado el horizonte del juicio... Hay ciertos hombres que no creen en la reencarnación y por eso no logran reconocer los mensajes grabados en su subconsciente, y que son vívidos en sus sueños; la reencarnación es privilegio del hombre que ha sabido desarrollar el séptimo sentido, pero la reencarnación también, solo se da tres veces en un ser humano… El ciclo de la vida es largo, tiempo suficiente para que el elegido, continué escribiendo… para hacer mas libros… como el que tienes en las manos. No te sorprendas, el conocimiento te fortalecerá el espíritu, es necesario que leas todo lo que existe en el hueco, recordaras pasajes de tu otra vida y conocerás otros capítulos de gente que como tu han tenido el privilegio de conocer esta escritura, y con lo que sabrás mañana podrás estar en capacidad de dejar constancia de tu última vida.

Lo que le comento señor Santitos es en forma muy resumida, con respecto a este primer libro, considero que ocupe varias horas para leerlo, hoja que pasaba, hoja que me hacia recordar mi primera vida, de esta lo más triste - que fue por poco tiempo -, es que fui una pordiosera, pase hambres y golpes en las calles oscuras, fui la burla de mucha gente... en esas callejuelas de la muerte encontré un perro todo flaco y lleno de pulgas, nos miramos a los ojos, me lamió la mano, camino delante de mi, lo seguí hasta una puerta, ahí el perro se echo, me senté y me acorruque, esa noche compartimos el calor pues el hambre creo yo, que siempre nos acompañaba, al amanecer unos hombres pasaron corriendo, eso puso en alerta a ambos, repare en ese instante, que en la puerta una luna estaba labrada... semiabierta se encontraba, nos introdujimos, debido a que los hombres venían de regreso, pero ahora con armas y estas las disparaban a diestra y siniestra.

Pase muchos años en esa casa, dentro de ella, un corpulento hombre la habitaba, el día que invadimos la construcción, me dijo el humano: 

- Al fin llegas, te estaba esperando, aquí me encuentro para velar por tu existencia... esa es mi misión... pide solo lo necesario y lo tendrás.

Señor Santitos, en mi primera vida que le cuento, crecí al amparo de un buen techo -a donde ingresamos el perro y yo -; en las noches, los tres - el perro, el hombre y yo -, recorríamos las callejuelas, en busca de hombres moribundos y en especial de niños y mujeres; en estas personas, esta la clave; del paso de la vida a la muerte y de la muerte a la vida, aprendí a ver en las pupilas de los que estaban a punto de morir, la vereda o un túnel al mas allá, la visión a veces era aterradora y en otras de una infinita belleza... cuando el cuerpo muere, en el primer caso: La sangre realiza un recorrido más rápido por las venas, sacando del alma las impurezas, limpiando la mente de falsos recuerdos, despejando de la lengua las falsas creencias, borrando de las "yemas del cerebro", las "huellas digitales de la conciencia"... en el segundo caso: el cuerpo es rodeado por una luz blanca, el cuerpo se suspende en la nada, sus cabellos brillan como oro, levanta los brazos al cielo y los cierra como si abrazara a alguien, de sus ojos brotan gotas de alegría, la luz se introduce a su cuerpo por la boca, suspiros se dejan escuchar.. Los que transitan el conducto negro son los que en vida han ejercido la maldad y los que caminan por el sendero son aquellos que se han arrepentido o han permitido que la luz los purifique.

Los signos de la muerte, fueron elaborados sobre la base de esas vivencias, el séptimo sentido que algunos tienen, les permiten ver eso y más... hasta aquí le puedo comentar... el resto esta vedado para mis labios... ahora le contare el contenido del segundo libro, téngame paciencia se lo ruego...


Libro II
Los signos de la vida


Deje el primer libro en el hueco, mi cuerpo al caminar, del hueco a la mesa - si así lo puedo llamar - lo sentía más liviano, mis pies casi tocaban el piso... ya había perdido un poco de miedo... claro, el conocer el origen de algo, nos da firmeza en el actuar... eso pienso y siempre pensare así... Recuerda usted que le dije que en el cuadro estaba una niña y una bella dama, bueno se lo comento porque es la clave de mi segunda vida... Mi primera reencarnación, se concretizo en esa bella dama... la primera vez que morí, el humano y mi fiel perro estaban a mi lado, fue de noche... en el ultimo suspiro y en la nada, mi vista vago alrededor de diversos cuerpos, le aclaro que cada cuerpo estaba dentro del vientre de su madre... la reencarnación, no se da en el mismo instante de la gestación del bebe, se da al noveno mes, y la entrada al nuevo cuerpo es por un orificio que todo humano tiene a un lado del corazón... ahora recuerdo que mi entrada a mi nueva envoltura fue casi a tiempo, la mujer estaba por dar a luz, yo sabia que la madre moriría, la diferencia de la otra niña a esta segunda niña, es que era de una clase con muchos oros, vivía en la opulencia, a mi padre, nada le preocupa y todo podía tener, excepto que, no tenia la vida comprada... mi padre lloro mucho... mis ojos sufrían al verlo, pero como todo humano tenia defectos... su vicio eran las mujeres, de cuerpos suculentos y pecaminosos... cada mujer que pasaba a su lado le dejaba un dolor adicional... y esto, por no poderlas amar mas... todas se le morían... Cuando domine las letras - cerca de los siete años de edad -, me pasaba horas enteras entre libros, aprendí mucho, y a diferencia de la primera, ahora de mi subconsciente, emergía el significado de los signos... crecí y crecí, conocí de pasiones hasta saciarme - creo que fue herencia de mi padre: Ser una persona pasional -, hombres no me faltaron, a todos los dominaba con mi lengua de sabiduría... pero como todo, hubo uno que sintiéndose lastimado en su orgullo, acabo con mi vida... por ahí anda ese bueno para nada... paseando en el sueño del abismo...

Bueno señor Santitos, usted ha de pensar: 

¿Y todo esto para que?...

Pues le diré que los conocimientos adquiridos en mi segunda vida, me dio acceso a los secretos del poder, me entere de cosas delicadas: como un gobernante llega al poder, como mata, roba engaña y seduce para estar por largo tiempo en sus castillos de sueños. Pero también mis conocimientos han llegado a gente blanca, a los estudiados o los que han sobresalido en las diversas ciencias, le puedo citar nombres y fechas pero estaría por demás decirlo, como una cortesía para usted, le cito a un hombre: El que escribió sobre la teoría de la relatividad - el cual ha muerto y está en espera de su primera reencarnación -.. A como goce la vida y morí a manos de un hombre... que suerte verdad... El tercer libro está a la mitad... eso se lo contare mañana señor... 

...Mi gatito despertó de repente, y tomo el camino hacia la salida, cerré el tercer libro y enseguida lo seguí... de nuevo en la sala, mire el reloj y eran las 12.15 del mediodía, solo 15 minutos habían trascurrido en el exterior, adentro el tiempo era mas lento... subí la escalera con la intención de llegar a mí recamara para reposar un rato..., antes de llegar a la segunda planta, observe el cuadro... Ahora eran tres: La mujer, la niña y yo...


Libro III
¿...?


- Regresé al otro día al hospital donde estaba internada la niña... el destino me guardaba una sorpresa... según me cuentan, en el cuarto donde ella estaba recluida, una luz se distinguió y después un silencio total... buscaron a la infante y nada... había desaparecido... Simplemente encontraron una nota con signos raros... el papel estaba clavado en la pared con una daga y en la empuñadura de esta, la cabeza de una cobra… nadie la desprendió, estaba dirigida para Santitos Peccado:

- Santitos... no me dio tiempo de esperarte, pero no te preocupes, después sabrás lo demás... por lo pronto, seré la primera en tener una cuarta vida... por cierto su esposa esta ya en el noveno mes de embarazo… ¿ no es así?







Fin

 

 


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