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ARGENTINA. Esta noche, Juana Hidalgo estrenará "Mi querida"
Chejov, con la pluma de Gambaro
Es un monólogo basado en la obra "Almita", del autor ruso, dirigido por Rubén Szuchmacher. La versión escénica fue escrita especialmente para ella.
Habla de estar "caliente y viva" arriba del escenario. Habla de "esa gran calentura" que debe tener el escritor para poder iniciar su tarea. Hay que acostumbrarse a escuchar esas palabras en boca de la señora que se acurruca en el sillón de un bar de Palermo Viejo para contrarrestar estos días fríos, húmedos y sin horizonte. Las canas, el pelo corto, el saco de lana, la bolsita con papeles y la cartera de lazo corto apretada contra el regazo hablan más de una abuela dispuesta a tejer abrigos para infinitos nietos que de esta tromba de palabras, energía, ganas, risas y recuerdos que es Juana Hidalgo.
La euforia que se le escapa del cuerpo, esa que no puede contener, es culpa del estreno de "Mi querida", la obra que Griselda Gambaro adaptó para ella de un cuento de Chejov, dirigida por Rubén Szuchmacher.
No es una obra más -en realidad ninguna lo es-, pero ésta es casi un símbolo del amor entre amigos; de la necesidad de no bajar los brazos; de no olvidarse del placer, propio y ajeno. Como casi todo en la vida de Juana, esta obra tiene una historia y varias anécdotas detrás.
Hace quince años ("por entonces estábamos haciendo con Lito Cruz "El partenaire", en el teatro Lorange"), Ingrid Pelicori ("a la que quiero como si fuera mi hija") le comentó que había leído un cuento de Chejov que era para ella, que lo tenía que hacer: "Almita".
"Lo leí y me encantó, y empecé a soñar con hacer ese personaje, pero era un cuento y hacía falta un dramaturgo, y a mí me cuesta muchísimo pedir, además respeto demasiado esa tarea y entiendo que si la escritura no nace de la gran calentura de quien escribe no va", dice con convicción mientras toma su livianísimo café.
Juana empezó a imaginarse dentro de la historia de Olga. "Un ser que no tiene lenguaje, solamente tiene el de los que ama, no puede ni pensar ni opinar sino tiene un ser al que amar a su lado, por el que ocuparse y preocuparse, sola no imagina vida posible. Yo digo que Olga es una fundamentalista del amor, con el costado oscuro que eso implica", resume con algunos retaceos para no traicionarse y dejar escapar detalles que delaten el final.
CON EL PERSONAJE EN LA CABEZA. Pasó el tiempo y ella siguió sin pedirle nada a nadie, pero no se podía sacar de la cabeza el personaje. Llegó el año 2001 y a Juana la agarró mal parada. "Tuve un gran bajón. Quizá por la edad, por todo lo que pasaba en el país. Sentí que no quería saber nada de nada, me parecía que no iba a hacer más teatro. Un día me encontré con Griselda (Gambaro), amiga de años, y se quedó tan movida por verme, así que trató de animarme diciéndome que yo no tenía que esperar que me llamen, que tenía que volver a gestar mis propios proyectos".
Juana habló de "Almita", así como al pasar, y Griselda escuchó; ese día sólo escuchó. "Al poco tiempo me llamó por teléfono y me dijo: "No sé si me va a salir, pero te quiero contar que estoy traduciendo del francés el cuento de Chejov y me parece que se me está ocurriendo una idea..., y me parece que te lo voy a escribir, pero lo tenés que hacer"", recuerda Juana entre pausa y pausa, a las que recurre para que la respiración le dé tregua a la emoción.
La cosas no vienen solas, de hecho, no pudo empezar siquiera a leer el texto porque al poco tiempo Kive Staiff la convocó para hacer "Cianuro a la hora del té", la obra del checo Pavel Kohout que dirigió Leonor Manso el último año en el San Martín.
Juana dejó cualquier bajón encerrado en el arcón de los recuerdos y se puso a trabajar. A punto de terminar el ciclo de "Cianuro..." se encontró con Rubén Szuchmacher, y hablando de bueyes perdidos salió el tema de "Almita", y acá están, a punto de estrenar. "Nunca me voy a olvidar la primera vez que vi a Rubén: una noche a la salida de una función de "El knack" (allá por 1965, la obra por la que su nombre empezó a sonar) había un muchachito de 14 años en la puerta de teatro que se me acercó y me dijo: "Soy Rubén..., bueno, perdóneme, yo nunca hago esto porque me da mucha vergüenza, pero me gustó tanto su trabajo que la quería saludar". Me da tanto placer trabajar con él...", y sí, se vuelve a emocionar.
Juana está viva y caliente. "El día que no lo esté no subo más a un escenario, me quedo en mi casa, tengo tantos libros por leer. Tiene que pasarme lo que me pasó estas noches, esta conmoción hace que todo valga la pena -ahora Juana ríe-. Kive (Staiff) se enojaba conmigo porque comparo el estar arriba del escenario con hacer el amor. Y sí, no hay nada más parecido en el mundo, porque si vos hacés el amor sin calentura, sin pasión, es una gimnasia absurda; mejor suspender todo y a otra cosa. Con el teatro pasa lo mismo."
Verónica Pagés. La Nación. 7 de agosto de 2003
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ARGENTINA. Festival Internacional de Teatro: Marilú Marini, en una obra de Beckett
"Gracias a Marilú dirigiré «Oh les beaux jours» ("Los días felices"), de Beckett", dice el director Arthur Nauzyciel, cuyo trabajo fue seleccionado para el Festival Internacional de Teatro y se presentará, en septiembre, en el Teatro San Martín, el miércoles 10, el jueves 11, el viernes 12 y el sábado 13, a las 21. "Reconozco en este trabajo, y en las acentuaciones de Marilú -dice el director-, los temas fundamentales de mi labor. Este proyecto, nacido de nuestro encuentro, está ligado a su vida y a su trayectoria; así como Beckett escribió esta pieza en un idioma distinto al suyo, ambos reconstruyeron un pasado en otras tierras, pero con la permanente obsesión de la palabra justa."
Nauzyciel destaca que dirigir "Los bellos días" es un desafío: "¿Cómo expresarse en el presente con una pieza cuya estructura y estética están ancladas en los 60? ¿Cómo descubrir de manera sensible el viaje inmóvil que compartimos con la razón y los sentimientos de una mujer que se aproxima al final de su vida? Es porque enterrándose viva una actriz argentina busca la fuerza para aceptar lo que percibe, lo que ya no será, que el teatro se va llenando con nuestras propias historias."
A pesar de su larga ausencia del país, Marilú Marini ya es una presencia recuperada por el público argentino por sus trabajos junto a Alfredo Arias: "La mujer sentada", de Copi; "Niní", homenaje a la actriz argentina, y "Las criadas", de Genet, entre otras.
Arthur Nauzyciel, por su parte, estudió artes plásticas y cine y, paralelamente, teatro en la Escuela del Teatro Nacional de Chaillot, dirigida por Antoine Vitez. Actuó con directores como Michel Didym, Denis Podalydes, Eric Vigner, Laurent Pelly y Anatoli Vassiliev en Moscú. En cine trabajó en películas como "Valmont", de Milos Forman, y "Et là-bas quelle heure est il?", de Tsai Ming Liang.
La Nación. 7 de agosto de 2003
ARGENTINA. Un científico perdido en el laberinto
"El informe del Dr. Krupp, desde hoy en el Teatro Cervantes. La pieza escrita por Pedro Sedlinsky y dirigida por Francisco Javier apela a los mitos bíblicos, el arte y la magia, para una fábula que contrasta al pensamiento analítico con el caos de la naturaleza.
El científico Krupp dice saberlo todo de los demás. Su intención es hallar al culpable de un crimen dentro de una historia que descubre casi por casualidad, que parece ser la de otros pero es también suya. Lo extraño es que arroja las supuestas “pruebas” a un fuego que él mismo encendió, guardando lo que en esta fábula se constituye en utilería de nuevos mitos: el baúl de un mago y una piel de lobo. Este científico es el que anuda o desata “sucedidos” en El informe del Dr. Krupp, obra de Pedro Sedlinsky que se estrena hoy en la Sala Orestes Caviglia del Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815), dirigida por Francisco Javier. No es la primera vez que trabajan juntos. En anteriores temporadas presentaron, cada uno en su oficio, Dibujo sobre un vidrio empañado y Sangre huesos piel alma, pieza breve que integró un ciclo de Teatro por la Identidad. Autor, entre otras obras, de la destacada La mano en el frasco en la caja en el tren, Sedlinsky retrata en El informe... (finalista del Premio Tirso de Molina) a un entomólogo que se interna en una selva y descubre el cuerpo de una joven mujer estrangulada. La obra es interpretada por Edgardo Moreira, Ana Yovino, Paulina Torres, Diego Mariani y Claudio Messinas. La escenografía y vestuario pertenecen a Carlos Di Pasquo, la iluminación a Luchy Kogan y la música es de Sergio Vainicoff. Sedlinsky acostumbra trabajar con mitos, con elementos extraídos de otras disciplinas como la música y la pintura, con los que conforma un “caos inicial”. Los materiales, diversos, y algunos de naturaleza “selvática”, como en este caso, alientan ese caos que, sin embargo, resulta armónico. En cuanto a los mitos, la inspiración parte de las historias de Teseo y Ariadna en el laberinto del Minotauro, y de los hermanos Caín y Abel.
–¿La tarea de Krupp sería hallarle una salida a ese laberinto?
P.S.: –El laberinto puede ser un lugar de iniciación y símbolo de la búsqueda del conocimiento. La intención es que el espectador ingrese sensorialmente a esos espacios del laberinto, que es como la selva, inabarcable.
–¿Este es además un ingreso al mundo del teatro? Krupp afirma conocer a los personajes que se desempeñan a modo de “cómicos”, como si los disecara como a insectos. ¿Esto implica idear una “puesta” para su informe?
F.J.: –El lenguaje literario de Pedro es conceptualmente sólido y muy rico en expresiones poéticas. El hace apreciaciones sobre distintos aspectos de la vida con un idioma teatral. Esto es muy interesante. Para mí, el caos al que se refiere es el de la vida que ingresa al fenómeno del teatro. Lo que yo traté de hacer como director fue lo inverso: ir del orden hacia el caos. Por eso, el espectador se va a encontrar primero con una puesta ordenada. Recién después, y a medida que transcurran las acciones, comienzan las mezclas. Lo mismo que en la vida, los personajes van a la deriva, evolucionan o involucionan. Para darle fluidez a esos cambios necesité que los intérpretes tuvieran su cuota de improvisación. Los objetos escénicos, por ejemplo, no están fijos en un lugar. Los actores se ocupan de moverlos.
P.S.: –Esos cambios se relacionan con la incertidumbre, que es un elemento importante en mi escritura. Para mí es buena señal cuando no sé exactamente qué material tengo entre manos. La incertidumbre es una buena compañera para un escritor. Y no le tengo miedo. Trabajé durante tres años en El informe... El problema aparece cuando no se soporta una situación de ese tipo.
–¿A qué se deben las inserciones entre lo humano y lo animal?
P.S.: –Las transformaciones están siempre muy presentes. Krupp, por ejemplo, deviene en otra cosa. El elixir que beben los personajes los relaciona con la trasmutación, la ceremonia y el peligro, simbolizado en esta obra por una selva donde es fácil perderse.
–Y donde la pasión amorosa se volatiliza...
F.J.: –Amelia, el personaje que hace Ana Yovino, es dos veces abandonada, y el amor de los jovencitos, en principio virginal, se corrompe rápidamente. Algunas de estas escenas son cantadas, lo que las hace más fuertes. En Sangre huesos piel alma también trabajamos con formas musicales. En aquella obra, integrada por cuatro monólogos, la protagonista me pidió cantar el último. Aquel texto que evocaba el horror con lenguaje poético se convirtió en algo todavía más punzante.
–¿Por qué se introducen números teatrales y de magia?
F.J.: –Yo no introduje nada. Todo está en el texto de Pedro. Conseguimos un muñeco como los que usan los ventrílocuos. El actor que hace esas escenas, Diego Mariani, posee un don histriónico formidable. Apenas mueve los labios, y su muñeco habla.
P.S.: –Me interesó crear esos números, como los de magia, para contrastarlos con el mundo analítico de un doctor Krupp que se impone clasificar lo inclasificable y hasta indagar en misterios de los que no podrá extraer respuestas.
F.J.: –Y en mitos bíblicos. ¿Quién podría responder a la pregunta de por qué Dios recibía los sacrificios de Abel y rechazaba los de Caín? ¿O por qué el padre de Krupp absolvía del castigo a su otro hijo, sabiéndolo culpable, y no a Teodoro, inocente?
P.S.: –Ese es otro tema, el de la arbitrariedad, que aparece en la decisión de Krupp. La arbitrariedad está inserta en los informes falsos y en las acciones que se llevan a cabo basándose en éstos. ¿Acaso no hay pruebas sobre lo que producen este tipo de informes? La guerra de Estados Unidos contra Irak es un ejemplo. Aparece el tema del castigo al inocente, que es algo que infunde gran terror y puede conducir a la parálisis social. En El informe..., Krupp quiere, luego de su delirante investigación, imponer su veredicto, medir el mundo con su vara (como lo hizo su padre y el bíblico de Caín y Abel) y dar su nombre a un río de sangre.
Hilda Cabrera. Página 12. 7 de agosto de 2003
CHILE. Julio Jung será Neruda en España
El actor protagonizará "Ardiente Paciencia", en 2004, con María Elena Duvauchelle y Fernanda García.
El próximo año se conmemorarán los 100 años del nacimiento de Pablo Neruda. Y en España ya hay preparativos para celebrar la fecha: uno de los tantos festejos será la puesta en escena de "Ardiente Paciencia", la obra de Antonio Skármeta que en el cine inmortalizó el director Michael Radford con el nombre de "El cartero". En el montaje actuará el actual agregado cultural en Barcelona, Julio Jung, como el poeta. María Elena Duvauchelle hará el papel de la madre de Beatriz, personaje que interpretará Fernanda García.
En los próximos meses se definirán tanto el director de la obra como el actor que deberá interpretar al cartero. Lo más seguro es que ambos sean catalanes, explica Fernanda García, actriz y gestora cultural.
"La idea es que 'Ardiente paciencia' se estrene en junio o julio de 2004, y que a fines de ese año se pueda presentar también en Chile", dice García, quien está feliz de actuar con "un referente teatral tan importante como Julio Jung".
El nuevo "Ardiente Paciencia" repetirá los protagonistas que tuvo en su estreno mundial en Caracas, Venezuela, en 1984. En el elenco - que más tarde se presentó exitosamente en Chile por más de un año- estaban Julio Jung, María Elena Duvauchelle, Amparo Noguera y Claudio Arredondo, y la dirección corría por cuenta de Héctor Noguera.
Para Duvauchelle es muy importante reestrenar esta obra: "Creo que es algo maravilloso. Quiere decir que los años no han pasado. Para mí es un premio ir a montar allá (a Barcelona) esta obra que quise y que quiero tanto, y de un autor tan valioso como Skármeta", dice Duvauchelle.
El autor, también está feliz. "Me parece maravilloso. Esta obra permanentemente está siendo puesta en escena en distintos países del mundo, y Barcelona me parece una plaza formidable y más aun en el centenario de Pablo Neruda", dice el también ex embajador de Chile en Alemania.
Skármeta está evaluando su asistencia a este nuevo estreno. "Al comienzo tenía gran curiosidad por ir a todos los estrenos de 'Ardiente Paciencia' en diferentes países. Pero esta obra ya tiene 20 años y tendría que multiplicarme para ir a todos. Ahora hay tantas otras cosas que ocupan mi tiempo, pero tratándose de Julio Jung y de María Elena Duvauchelle, que estrenaron esta obra, me encantaría estar ahí. Será una reposición con un elenco excelente. Ojalá que se concrete y seguramente estaré ahí", dice.
El reestreno de la obra coincidirá con el anunciado Forum Universal de las Culturas 2004 que se realizará en Barcelona. El objetivo de este encuentro es convertir a la ciudad en una gran fiesta que celebre la diversidad pictórica, musical, idiomática, religiosa y gastronómica existente en todo el mundo.
La Comisión del Centenario de la Secretaría de Comunicación y Cultura, la Fundación Neruda y el consulado de Chile en Barcelona tienen varios proyectos para realzar la figura del poeta nacional en España y en el mundo. Uno de ellos es musicalizar algunos
poemas del vate. En el disco figurarán los nombres de Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel, Joaquín Sabina, Chico Buarque, Caetano Veloso, Fito Páez, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. También existe la posibilidad de hacer un gran concierto en homenaje al Premio Nobel.
Verónica Marinao. El Mercurio. 6 de agosto de 2003
CHILE. Jaime Vadell vuelve con obra de Egon Wolff
En Kindergarten también actúan Susana Bomchil y Arnaldo Berríos.
Una familia acomodada venida a menos. Tres hermanos que sobreviven en una gran casona, gracias a una tienda de paraguas que mantiene uno de ellos, es el relato de Kindergarten. La obra está dirigida y protagonizada por Jaime Vadell, quien vuelve a montar un texto de Egon Wolff, el autor de Balsa de la medusa. En su juventud, Vadell intervino en Niña madre y después en Alamos en la azotea.
Hoy, Vadell, quien es parte del elenco de la teleserie Pecadores, dice que apuesta por un teatro-teatro aunque el mercado le diga lo contrario. Es muy difícil elegir un texto. Yo aposté por esta obra que es un teatro serio. No toca ningún tema inmediato, pero habla de algo que se puede sentir en cualquier momento: la soledad, sobre todo, el abandono de los viejos.
Kindergarten fue escrita en 1976 y ha sido montada en Canadá y Francia. Ahora los roles de los tres hermanos están a cargo de Susana Bomchil, Arnaldo Berríos y el propio Vadell.
¿Por qué montar una vez más a Wolff? Vadell responde: Porque es un autor chileno y por su forma de encarar las relaciones humanas. Según el propio Egon Wolff, la obra es un ejemplo de la historia social de Chile. Es bastante representativa de la chilenidad. Es un ejemplo de esa clase acomodada que después no tiene nada y que vive de apariencias. Son personajes que muestran sus deseos y sus historias de vida. Wolff, concuerda con Vadell, al calificar su teatro como una muestra de contracultura en la escena actual: Creo hay un público que busca algo diferente. El autor este año estará presente, por primera vez, en la Muestra de Dramaturgia Nacional con La recomendación a cargo de Carla Achiardi. Kindergarten debuta hoy en el Teatro La Feria.
El Mercurio. 7 de agosto de 2003
MÉXICO. Ven en el sexo la autodestrucción
Martín Acosta compara la sexualidad humana con la de las hienas en la obra 'Curiosos hábitos sexuales en algunas especies en extinción'.
Como las hienas, el ser humano parece estar predestinado desde su origen a la autodestrucción, que se advierte más cercana en la medida en que la sociedad contemporánea busca relaciones sexuales cada vez más efímeras, estériles y alejadas del amor.
De esta premisa parte Martín Acosta en la primera obra de la que es autor y director, Curiosos hábitos sexuales en algunas especies en extinción, donde compara la sexualidad humana con la de las hienas, cuya extinción está prevista por un gen que provoca, en cada generación, la progresiva reducción de la vagina.
"La exploración de la sexualidad humana es sólo un pretexto para indagar sobre nuestra incapacidad de contacto", señala en entrevista el también escenógrafo del montaje, quien estrena la obra este martes a las 20:00 horas en el teatro La Capilla (Madrid 13, Coyoacán).
El actor Roberto Soto, quien ha trabajado con Acosta de forma continua desde hace 15 años, y la recién formada compañía El Retorno de Ulises, integrada por siete actores jóvenes, participan en la puesta, cuyo texto fue creado a partir de las improvisaciones que los mismos artistas realizaron sobre los temas, anécdotas y conflictos propuestos por el director, quien suele trabajar con este método, original del español José Sanchis Sinisterra.
La obra da continuidad a la exploración del impulso erótico que el artista ha mantenido a lo largo de su carrera como director, en la que ha mantenido una colaboración con el dramaturgo Luis Mario Moncada - en piezas como Carta al artista adolescente (1994) y Las historias que se cuentan los hermanos siameses (1998).
Acosta reconoce la cercanía de Curiosos hábitos... con la reflexión que el escritor francés Michel Houellebecq hace en su novela Las partículas elementales (1998), donde plantea que el ser humano enfrenta actualmente un proceso de autodestrucción intrínseco a la especie, que se manifiesta en el hecho de que necesita menos la experiencia amorosa y se muestra cada vez más "aterrado" de vivirla.
Basada también en la obra teatral La ronda, del dramaturgo y novelista austriaco Arthur Schnitzler (1862-1931), que presenta 10 momentos de las relaciones sexuales, Curiosos hábitos... plantea ocho escenas de "no relación sexual", explica el autor.
"Es el acto que ya no se consuma y que está así determinado desde hace 20 años por la aparición del SIDA, que vino a modificar nuestra disposición al encuentro. A mí aún me tocó la época del amor sin condón; mi generación heredó la visión de que lo correcto era decidir sobre el dominio del cuerpo. Había la sensación de que la generación de los 70 nos había legado una libertad inapreciable, pero los 80 trajeron una visión terrorífica del sexo que en los 90 se ha convertido en una suerte de resignación, donde la culpa vuelve a cobrar terreno".
Así, los personajes de la obra de Acosta se enfrentan a la paradoja de Eros, portador de la vida, pero también de la muerte. El único personaje capaz de amar lo hace porque no puede consumar el acto amoroso, temiendo matar a su compañera -o compañero- por la enorme dimensión de su miembro que, paradójicamente, resulta por ello el objeto más deseable.
Una sucesión de desencuentros se muestra a los ojos del espectador en un mismo espacio vacío, delimitado por dos paredes que dan unidad a las escenas interconectadas por las necesidades, soledades y perversiones que comparten los personajes.
Realista sin ser naturalista, la obra mantiene un tono controlado, en el que "nadie sufre de manera abierta y exhibicionista", en un intento por crear una sensación sutil, "como un lago de tristeza", explica el director.
Producida por la propia compañía, con apoyos en especie del INBA, la puesta en escena ofrece funciones los martes y miércoles a las 20:00 horas en el Teatro La Capilla a partir de la próxima semana. De octubre a diciembre se presentará los miércoles y jueves.
María Eugenia Sevilla. Reforma. 7 de agosto de 2003
VENEZUELA. Encuentro fraternal y cenizas
La casa quemada de Strindberg en el Ateneo de Caracas.
Una enérgica versión de un clásico de August Strindberg, con tan sólo 55 minutos de duración, trae Xiomara Moreno Producciones al ciclo 'Mirando el Espacio Vacío', que viene desarrollándose en el Ateneo de Caracas. Se trata de la pieza La casa quemada, presentada en la Sala Horacio Peterson desde hoy hasta el 24 de Agosto. La obra presenta las reacciones de dos hermanos que se reencuentran tras el incendio de su casa de infancia. Las rencillas y los resentimientos del pasado no tardan en aparecer, develando un pasado lleno de mentiras, ante el cual deberán admitir unas cuantas verdades, enfrentar la ruina y asumir sus propios actos. La etica individual es un tema recurrente en la obra de Strinderg, quien considera que la gente debe tener una posición como individuo ante el calvario vital.
Un elenco de experimentados actores dan vida a esta pieza, empezando por Germán Mendieta, Antonio Deli y Erich Wildpret (ganadores del Premio Marco Antonio Ettedgui en diferentes ediciones) acompañados por Claudia Nieto y Maite Parias. 'Este es un proyecto escénico que tenía desde hace diez años', comentó la directora Xiomara Moreno en una entrevista. 'Catalogado como un autor peligroso y temerario, Strindberg me parece un dramaturgo muy importante que habla de cosas que en la cotidianidad no puedes hablarlas y eso me parece pertinente.
Strindberg nos hace recorrer un camino donde se desnudan los más recónditos miedos, dejándonos al borde de la desesperación porque Strindberg es un idealista que cree en la destrucción como único camino transitable, justificando esa fuerza que nos hace daño y al mismo tiempo nos libera. La idea de montar esta pieza obedece a la necesidad de exorcizar nuestros miedos y creo que lo más interesante de la obra es como uno se individualiza y toma una posición ética dentro de unas relaciones colectivas'.
Para la veterana directora, el elenco de la pieza lo conforman 'los mejores actores de teatro de este país', ya que despuntan dentro de la nueva generación actoral. Xiomara Moreno no considera misógino a Strindberg y considera 'una defensa a la mujer' el ligero papel de dos jóvenes actrices de reparto.
En palabras del actor Antonio Deli, 'conocí a Xiomara Moreno en el montaje de Pavlov y me encanta haber sido invitado a este proyecto porque es una obra sumamente actoral, una pieza que se centra en el trabajo del actor y con un texto maravilloso. La versión de Xiomara Moreno tiene menos personajes y yo interpreto a uno de los hermanos, que es el extranjero, y que se encuentra a ese otro hermano que según dice el texto perdono pero no olvido'.
Germán Mendieta encarna al que se quedó y en él ve el actor a 'una representación de la costumbre, la rutina o el ente sujeto a las raíces, de las que nunca se desprendió'.
Manuel Lebon. El Universal. 7 de agosto de 2003
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