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Por
Cristina Castello
- "Mi éxtasis es comer pan casero con ajo y mayonesa"
- "Quedar paralítico sería lo mismo que perder la libertad"
- "Bailar es hacer el amor y tener orgasmos"
- "Quiero ser popular como Maradona,
para que el ballet sea para todos"
- "En el Exterior nos ven como algo cómico, porque Menem
es presidente"
- ¿Cómo es volar?
- Es una sensación
de brisa, parecida a la libertad.- ¿Y cómo es la
libertad?
- Es poder sentir,
sin que a uno lo marginen. Es tomar impulso y disfrutar, arriba.
- Es una definición
del amor.
- Sí, la danza es como hacer el amor. Y tiene orgasmo.
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- ¿Tensión espiritual
y jolgorio del cuerpo?
- No sé explicarlo. Yo bailo "con todo". |
- ¿Es el éxtasis?
- No, el éxtasis
es comer pan casero, con ajo y mayonesa.
- Apariencia frágil
la tuya. Pero fuerte por dentro...
- Sí, porque pagué
muchos derechos de piso y me banqué muchas injusticias.
Entonces "me hice" fuerte.
- ¿Y soportas no
ser, ya, joven para la danza?
- Sí, a los veinticinco años empecé a hacerme viejo: supe que ya no puedo llegar
más lejos, técnicamente. Reconozco, también, que antes era más flexible y que
tenía más elasticidad. Por eso ahora hago mantenimiento: estiramientos y todo
eso.
- El temor al fracaso, ¿Te pasó alguna vez?
- Nunca fracasé
pero, alguna vez, reemplacé arte por artificio. Entonces lloré.
- ¿Sabrás retirarte
a tiempo?
- Sí, me iré a
los cuarenta. O antes. Cuando consiga lo máximo.
- ¿Qué es lo máximo?
- La limpieza en
la danza. Así...(juega -¿baila?- con las manos)
- ¿Entonces?
- Entonces haría falta una cámara. Para transmitir esto.
- ¿El lenguaje
del silencio?
- Sí, yo no sé hablar. Me expreso con el cuerpo.
Con un cuerpo que, desde el número 39 de sus zapatos,
alcanza ciento setenta y dos centímetros para arriba. Y sesenta y tres quilos
en la balanza: peso específico de Julio Bocca. Lo
cual quiere decir: organismo humano -esqueleto, músculos, todo eso-, más milanesas
con fritas y salchichas con puré. Sus comidas predilectas.
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Un cuerpo en el inodoro, antes de un estreno. Los nervios.
Un cuerpo que prefiere los sabores caseros, harto del gusto homogéneo de los
restaurantes, por sofisticados que sean. Un cuerpo vestido de príncipe, en el
santuario del ballet clásico. El Marinskii, de San
Petersburgo.Un cuerpo que suele embriagarse de alegría.Y de alcohol |
- ¿Te emborrachas?
- Sí, cuando cumplí
los veinticinco, por ejemplo. Y para año nuevo, siempre lo intento. Para ponerme
más suelto.
- Es premeditado...
- Sí... y me doy
el lujo de vomitarme todo.
- ¿Qué tomas?
- Cerveza, vino o Fernet con coca.
Un cuerpo que danza, aún con cuarenta de fiebre. Y que
nació a la vida con partera, el 6 de marzo, en Carapachay.
Que danza a beneficio de los enfermos de SIDA, y que se enoja cuando el dinero
no llega a destino. Un cuerpo que hace dibujos con la danza. Más danza que
letras: hizo la Escuela del Teatro Colón, la Escuela Nacional de Danzas...y
los escenarios del mundo, con el sólo certificado de la escuela primaria. Un
cuerpo que se divierte con "El Quijote", su caballito de batalla.
O con "Romeo y Julieta" o con "Manón", porque no son obras
cerradas.
El mejor bailarín del mundo, dicen en el mundo. Y parece
lejano su despegue en el Exterior: contratado por la Fundación Teresa Carreño
de Venezuela, casi un niño.
300 millones de
personas -que no es poco- lo conocen. Productor-empresario de espectáculos.
Pero en las zapatillas con jean y buzo que lo visten,
no hay pose ni snobismo. Más bien está el chico que creció en Munro
y que no abandona los asados del domingo. Y que todavía se deslumbra, cuando
cuenta su utopía realizada. A los dieciséis en el Colón, como primer bailarín.
Profesora de danzas -Rosa Nancy Bocca
de Lojo-, su madre. Imagen mítica, figura paterna,
equilibrista de techos -cara al cielo- y maestro de vueltas carnero, su abuelo
Nando. Alguien que "sigue estando", Oscar
-su medio hermano, muerto- quien cuando eran chicos le decía "maricón"...por
eso de la danza. Su amiga, ahora que las edades están parejas, su medio hermana
Nancy. Colectivero que no reconoció a su hijo, su padre.
- ¿Nunca viste a tu padre?
- Una vez, en un
viaje en colectivo.
- ¿Hablaste con
él o recibiste alguna caricia?
- No, nunca. Y
aquel día yo era un pasajero más, pero...no sé si pasó o lo imaginé. Y nunca
quise preguntarle a mi madre.
- ¿Miedo de aruinar una fantasía?
- Quizás, pero
recién ahora descubro esas cosas, en terapia.
- ¿Con rencor?
- No, de chico lo sentía. Porque me dijeron que mi papá estaba muerto...y
murió recién cuando yo tenía entre cuatro y seis años. Después, mi mamá se
casó con José Lojo, quien me dio su apellido
(N.
de R.: en el documento figura como Julio Lojo Bocca)
- Un gesto de cariño,
¿te gratificó?
- No, me hizo daño.
Yo ya tenía catorce años y ni me preguntaron. Pero ahora los entiendo y sé que
quisieron darme una sorpresa. Además, ¿qué es un apellido más o menos?
- Nada parece ponerte
triste. ¿Tampoco cuando Barisnikov te hizo desplantes?
- Bueno, ahí sí.
Me había contratado como primer bailarín de American
Ballet Theatre, en el '86 y después no fue ni a los ensayos. Pero
ya no importa...
¿Importa? De puntillas sobre sus veintisiete, sabe
más de la danza que de la vida, dice. ¿Sabe que la conciencia de que somos
vulnerables, debería hacernos fraternos? En principio, sabe que es vulnerable.
Dos veces lo operaron de los meniscos y el año pasado sufrió un desgarro en
la pierna derecha. Entonces, dos meses sin bailar.
- ¿Cuál es tu miedo?
- (No duda)
El de quedarme paralítico. O perder la libertad, que es lo mismo.
¿Sabe de la vida, cuando la vida es un mercado, y
eficientismo y éxito son valores? ¿Sabe de inversiones, ganancias,
y pérdidas? Bueno, dinero tiene, aunque no tanto como Maradona o Sabatini, dice. A los
números: gana entre diez y quince mil dólares por función y el American Theatre Ballet le paga
veinte mil por mes, como primer bailarín.
Recibe cerca de ochenta mil dólares por cada
presentación en la tele, y tiene una
facturación anual cercana a los dos millones
y medio. De dólares.
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En su
haber cuenta, también, con un
departamento, una casa y dos terrenos
en la Argentina, y otro departamento
-importante- en los Estados Unidos |
Le cuesta contarlo. Prefiere decir que su privilegio
de artista es poder sentarse a la mesa con Jorge Luz, Edda
Díaz, Enrique Pinti o Mirtha
Legrand. ¿Para qué más? Y le gusta hablar de lo que es timidez + timidez: Julio
Bocca + Niní Marshall. Té para dos y poemas que ella le escribe, como Catita.
Le cuesta decirlo, pero también es empresario. De
espectáculos -ya estaba dicho-en sociedad con Lino Patalano.
Trajo, por ejemplo, a Liza Minelli (un millón de dólares),
y al Ballet Nacional de España y llevó por distintos países al Ballet Argentino
(inversión: otro millón de dólares). Y produjo "Momix", "Escenas de la vida conyugal" y "Los
divinos" (en Madrid, y con Plácido Domingo). ¿Sabe de la vida en números?
Sabe.
- ¿Cómo es tener
dinero?
- Trabajando.
- No al estilo
Barrionuevo, claro. ¿Te das esos gustos que se compran?
- (Se regocija)Sí, por ejemplo, me compré una camioneta "cherokee", el año pasado. Eso sí, después de haber pedido
un montón de presupuestos, para que no me "pasen". Me costó cincuenta
y cuatro lucas.
- ¿Y qué otros
gastos hay en tu vida?
- La mitad de lo que gano va a la productora que tenemos con Lino (Patalano).
Y hay una oficina que mantener y empleados. a quienes agradezco la mitad de
mi carrera.
- ¿Un empresario
atípico?
- No, tomo algunas
decisiones y a veces opino. Pero,sobre todo, pongo
el nombre. Lino hace lo demás.
- ¿Patalano
es una referencia en tu vida?
- Lino es una suerte
de hermano mayor. Más que un empresario, es un artista. Y es loco, muy loco...como
yo.
¿Sabe de la vida de "ese" amor, del que
se construye? Alessandra Ferri, Eleanora Cassano, Natalia Makárova, Cristina
Delmagro, Arantxa Argüelles. Y más. Parejas, en la
danza. Pero, en la vida... ¿sabe del estado de gracia del enamoramiento?
- ¿Sabes?
- No, ahora no.
Y no me gusta hablar de mi vida privada.
-
Pero te
enamoraste...
- Sí, pero ya pasó.
No puedo, porque tengo la contra de los viajes. Pero sobre todo, quiero mi libertad.
- La libertad suele
ser una excusa del miedo. Y puede ahondar abismos.
- Sí, eso me pasó
porque yo quería disfrutar de la danza: estaba en primer lugar. Pero ahora me
gustaría tener una pareja y un hijo.
- ¿Por qué no fue,
con Claudia Schiffer?
-
Porque no, y porque aquello fue una cosa que armaron las revistas, para vender.
Estuve con ella nada más que tres veces: ni siquiera somos amigos.
- ¿Cómo es ella?
- Alta, inteligente
y sabe lo que quiere.
- ¿Se amaron?
- No voy a contestar.
La pasamos bien y punto.
- ¿Qué pasó el
día que faltaron a una quinta, donde los esperaban?
- (Ríe, pícaro
y tímido) Nos quedamos en el hotel, tranquilos.
- ¿Qué te gustó
de su cuerpo?
- Su cara y su
busto. Pero del busto para abajo, no me pareció....no me...en una palabra...¡prefiero
a la Pelleretti! Tiene más personalidad.
- ¿Te gustaría
como pareja?
- No, prefiero
una chica que no sea tapa de revistas.
Pero se codea con el jet set.
En su haber cuenta con la admiración de Lady Di, de Ingrid e Isabella
Rossellini y de la Reina Sofía de España. Y cuando
visita a cualquier personalidad del mundo, cuelga el traje en el placard. Se
viste como se le ocurre. Y casi siempre se le ocurren jeans.O
bermudas. Como si estuviera en su casa de Palermo Viejo, donde es un amo de
casa. De Munro a la televisión y a New York por la
puerta grande. De Munro al codeo con la realeza. ¿Sabe
del jet set? Sabe.
- ¿Se te subieron
los humos?
- Sí, a los dieciocho
años se me infló la cabeza y me llené de humos. Usted no sabe...¡era horroroso!:
a los que trabajaban conmigo les decía que eran una mierda: los maltrataba.
Entonces me asusté, hablé con Lino y empecé terapia. Para bajar los humos.
- ¿Se lo aconsejarías
a Maradona?
- No sé...cuando
agredió a los fotógrafos estuvo mal. Pero...bueno,él
defendía su privacidad. Yo no estoy en su nivel, pero si me persiguieran tanto,
capaz que haría lo mismo.
- Pero te gustaría ser tan popular como él...
- Sí, para que
el ballet sea popular. Para que lo vean todos, sin el prejuicio del "no
entiendo".
- ¿Cómo es que
no lees nada?
- No, porque no
me gusta. Leí "El principito", "Amy"
y algo de Stephen King. No siento que me haga
falta más.
- En la danza hay
hechos poéticos. ¿No lees poesía?
- No...¿por qué,
si no me gusta? Leo, según mis necesidades.
- Y de dónde aprendes y como suplantas ese disparador de vida, que son
los buenos libros?
- Con la danza. Aunque una vez, compré libros de caligrafía, para mejorar
mi escritura. Pero después el berretín se me pasó.
- ¿La música te
nutre?
- Mmm...puede ser.
Me gustan Mercedes Sosa, Whitney Houston, Barbra
Streisand, Liza Minelli
y Madonna,
- ¿Madonna tiene
voz?
- Sí, pero es más
show. La admiro: me gusta eso de que se cuelgue una cruz, si tiene ganas.
Él se colgaba de los trenes hasta Aristóbulo del
Valle, en la infancia. Y, con la misma alegría, el año pasado posó desnudo para
Playboy, para que lo sacaran del cartel de sólo "bailarín".
Lo cual le permitió, después, alborozarse con la visión de su cuerpo, en páginas
de colores.
Y ahora tiene ganas de cocinar, en su casa "chica"
de cuatrocientos metros. Y entonces convirtió su microondas, en una caja de
sorpresas. Ajos, mayonesa, un pedazo de algo,"start" y el resultado: la delicia, dice, hecha con sus
manos.
Y no tiene ganas de hablar de política, pero habla
de política sin saberlo. Por ejemplo, cuando denuncia un oído atento para escuchar
qué opinan de Argentina, en el mundo.
- ¿Qué opinan?
- Con el gobierno
de Alfonsín, había respeto por Argentina. Yo no sé cuál es mejor, pero con Menem se ve más una cosa cómica.
- Tanto viaje.
¿Cómo es estar siempre ajeno?
- Es feo, salvo
en New York, donde tengo mi departamento, voy al mercado y cocino. Me fascina.
- Y acá ni siquiera
votas. Como si fueras extranjero...
- Sí, me siento
extranjero. Pero ahora estaré mucho más en la Argentina y para eso puse una
cláusula en mis contratos.
- ¿Ahora haces
vida de hogar?
- Sí, ahora vivo solo. Tengo un jardín, con dos picaflores que hacen el amor
y se van, y tengo el microondas...¿qué más?
- Mujeres, por
ejemplo, ¿cómo te gustan?
- Mis gustos son
cambiantes. Morocha o pelirroja, tetona o no tetona, pero -eso sí-: muy cálida.
- Algunos te piensan gay, por eso del baile, ¿te duele?
- No. Y me gustan
las mujeres, pero no descarto que en el futuro me guste un hombre. Estoy abierto
a la vida y a poder disfrutar.
- ¿Por eso del
placer, hiciste el desnudo de Playboy?
- Sí, para que
se sepa que un bailarín no está en una cajita de cristal. Y para acercar a la
gente al ballet: ese fue mi sueño.
- ¿Y qué sueños
sueñas ahora?
- Ninguno. Ya los
cumplí a todos.
- Alguno habrá...
- Sí, ahora quiero
aprender a vivir.
© Copyright Cristina Castello
Realizado para "Viva",
revista dominical de Diario "Clarín"
10 de abril de 1993
Buenos Aires – Argentina
FOTO: RAMÓN PUGA LAREO pugalareo@sinectis.com.ar
www.cristinacastello.com
cristinacastello@cristinacastello.com
Documento de identidad
Luz primera: 6 de marzo de 1967, en Carapachay,
con partera
Barrio:
La niñez
y los árboles, para treparse. En Munro
Príncipe:
Con
ese ropaje, en el santuario del ballet clásico: el Marinskii
de San Petersburgo
Letras-vuelos:
Más vuelos que letras. Sólo la escuela primaria. Escuela del Teatro Colón,
Escuela Nacional de Danzas. Y los escenarios del mundo.
Timidez + timidez:
Julio
Bocca + Niní Marshall.
Té para dos y poemas que ella le escribe, como "Catita".
Despegue:
A Venezuela. Contratado como bailarín por la Fundación "Teresa
Carreño", casi un niño.
Primer bailarín:
A los dieciseis,y
de un sueño: el Colón.
Lo más: La borrachera en Moscú. Por
la medalla de oro en el Concurso Internacional de Ballet. El más importante
del mundo.
Alegría y tristeza:
Mijail Barisnikov lo contrató como
primer bailarín del American Ballet Theatre, en 1986. Barisnikov jamás
lo vio, ni siquiera en un ensayo.
Parejas: Alessandra
Ferri, Eleonora Cassano,Natalia Makárova Cristina
Delmagro, Arantxa Argüelles. Y más. En la danza.
En la vida: no sabe-no contesta.
Privilegio de artista:
Sentarse a la mesa con Jorge Luz, Edda Díaz,
Enrique Pinti o Mirtha Legrand. "¿Para
qué más?"
Pesos: Es un
poco "codito", como su abuelo Nando.
Casa: En Palermo Viejo.
Saca cuentas, cocina, trata con el plomero. Desde que vive solo, admira a
las amas de casa (C.C.)
La libertad del cuerpo
La libertad del cuerpo.
En los giros y en los saltos de Julio Bocca.
O cuando baila en un programa de televisión, con un público que agita gorras.
O cuando hace publicidad de ropa en Europa.
Dicen que vuela.¿Cómo
vuela un hombre que cuenta que no tiene sueños y que no disfruta de la poesía?
Con tecnicismo y con arte.Con un arte que él desacraliza,
para que sea masivo. Como el fútbol.Por eso hizo
funciones con entradas de diez pesos y bailó en la 9 de Julio y en el "Monumento
de los Españoles"."Que vengan, el ballet es para todos".
La cárcel del cuerpo.
Cuando las operaciones o algún accidente en el escenario, le impiden bailar.
Pero sigue. Trabaja sobre la dificultad, y arranca.
Quisiera hacer una
comedia musical y es probable que trabaje en un filme, pronto. Para seguir
buscando lo que más le gusta: lo novedoso y diferente.
Lo cuenta, suave
y armónico. Con finura: nada lo altera en el diálogo. Ni cuando recuerda recuerdos
tristes, de la falta de padre en la infancia. Ni cuando dice que empezó
su vejez en la danza. Pero tiene una carta guardada: cuando se retire, será
gordo y hará el amor todo el tiempo.
Si el cuerpo es libertad,
y no cárcel (C. C.)
Gentileza:: Magali Saberian [
magalisa@fibertel.com.ar]
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