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Carta Abierta
de un músico de rock a todos aquellos que
trabajan con y para la música.
por Miguel
"Fotafogo" Vilanova
Recuerdo que hace unos pocos años, no había más que un puñado de casas de
música, dos o tres revistas de Rock, algún programa de radio o TV dedicado a la
música popular, una o dos compañías discográficas. El sonido era "Robertone". No llegaba al país
ningún grupo extranjero. Los "rockeros" melenudos
íbamos en "cana" y no éramos considerados artistas.
Hoy:
* Existen cientos de casas de música. Se han abierto numerosas casas
discográficas, fabricas de discos compactos, cassettes y videos, cadenas de disquerias especializadas, distribuidoras, y otros negocios afines, que ocupan a miles de operarios, empleados, diseñadores
gráficos, imprenteros, pegadores de afiches y otros trabajadores.
* Comerciantes mayoristas importan directamente discos y equipos de
música.
* La fabricación de instrumentos musicales, la venta de instrumentos nacionales o importados y el trabajo de los "luthiers" locales ha aumentado muchísimo.
* Se publican decenas de revistas especializadas, se importan revistas extranjeras ya traducidas al Castellano y cada
periódico tiene su suplemento Rock.
* Hay infinidad de radios especializadas en diversos estilos "rockeros". Hasta vienen locutores de otros
países a dirigir programas de música rock en los medios de comunicación locales.
* Decenas de empresas brindan servicios a los
músicos para iluminación, sonido y puesta en escena, en general. Trabajan miles de "plomos", fleteros y aseguradores.
* Se han multiplicado las salas de ensayo, los estudios de
grabación, las islas de producción de video y cine.
* Se han abierto cientos de escuelas y se ofrecen miles de profesores particulares que enseñan a tocar
música rock y afines.
* La escena se completa con una profusión de "managers" de artistas y "productores" de programas.
* Tenemos, no una sino, varias entidades recaudadores como SADAIC, AADI, CAPIF, SADEM.
* Pagamos impuestos, medicina prepaga, cuotas en nuestras obras sociales.
Hay un larguísimo etcétera con muchos miles de personas involucradas para que todo funcione. Esto "mata"! A nosotros los
músicos y, en gran parte a los rockeros y melenudos (o, ahora, tal vez, rapados, como es la moda) nos honra ser generadores de tanto trabajo y de seguir
siéndolo cada vez mas.
Pero, hay un punto oscuro en esta situación tan brillante y efervescente. Ustedes
habrán notado que, en la lista anterior, no he incluido a los dueños de discotecas ni a todos aquellos que hacen
pingües ganancias vendiendo bebidas en sus "boliches" mientras hacen escuchar
música enlatada y muestran videos. Estos señores son implacables cuando un artista va a ofrecerse para tocar en su local - "No me hace falta, pibe, que alguien venga a tocar aquí. El boliche yo lo lleno igual". Estos señores viven, y muy bien, de nuestra
música, de los músicos, de nosotros. Porque la gente, si no hay
música, prefiere ir a un kiosco a tomar algo; les resulta mas barato. Entonces, estos señores, los "bolicheros", pasan algunos de nuestros discos y cassettes una mil mil veces, hasta que se les destrocen,
amén de que usan grabaciones "pirateadas". Y la gente va a tomar la bebida
allí porque escucha o ve nuestro trabajo enlatado. Para el dueño de un "boliche" resulta un excelente negocio ya que nuestra
música enlatada hace que un vaso de cerveza se venda al mismo precio que un
cajón con seis botellas de litro. De modo que ¿para que contratar a un artista que haga una
presentación en vivo?
Estos señores, los "bolicheros", ofrecen generosamente su dinero para que reparticiones estatales como "Drogas Peligrosas", etc., no los molesten, para que la Municipalidad no los controle, para que el Comisario del barrio no los vigile, para que el Contador "trucho" arregle las cuentas con Rentas. Para lo
único que no tienen dinero es para contratar música
en vivo. Total, hay música enlatada y pirateada.
A las poquísimas excepciones, que por cierto las hay, y que cuentan con escenarios, equipos, plomos, camarines y sueldo para los
músicos que, noche a noche, contratan para que toquen en vivo, tengo entendido que a estos lugares no les va mal para nada. Muy por el contrario. Son respetados por todos y ganan dinero.
En esta larga cadena, que va desde nuestra voz y nuestros dedos hasta el vaso de cerveza que vende un "boliche", pasando por toda la lista de gente que mencione anteriormente, nosotros, los
músicos, somos los generadores y, paradójicamente, somos los peor tratados. Somos los únicos que no tenemos un sueldo. Somos los que arriesgamos la vida en las rutas durante las giras o sobre escenarios que, en la
mayoría de los casos, no cumplen con las más mínimas
reglas de seguridad. Los músicos mas jóvenes se ven presionados por los "bolicheros" (cuando, como un gran favor, los contratan) a vender entradas para poder tocar y, si no consiguen vender todas las entradas exigidas, tienen que poner el dinero de su bolsillo. El 90% de las veces que tenemos la suerte de ser contratados para tocar en vivo, salimos "hechos". Esto significa que, del famoso "bordero", es decir de la
recaudación por la venta de entradas, se paga todo y cobran todos menos nosotros, los
músicos. Mientras tanto, la ganancia por la
consumición, aumentada por nuestra presencia, queda íntegra para el "bolichero". Hasta nos pagamos a nosotros mismos nuestros propios derechos de autor.
Estoy, pues, levantando la bandera para que nuestros legisladores se ocupen de promulgar una ley de
protección al músico. Si, de protección a nosotros que somos los generadores de tanto trabajo para tanta gente, para tantos comercios y para tanta industria. Concretamente, pido que se promulgue una ley que obligue a todos los lugares que pasan
música grabada a contratar a músicos que toquen en vivo durante un cierto porcentaje de las horas de funcionamiento de cada establecimiento. El porcentaje de horas
debería ser fijado de antemano en la ley y podría
rondar, digamos, a un treinta por ciento como mínimo. El "cache" de los músicos
podría ser convenido entre el propietario del establecimiento y los
músicos contratados.
No me parece descabellada esta propuesta. Así como se exige la presencia de un
Farmacéutico en una farmacia, de un Medico en una clínica, de un Arquitecto en una
construcción, de un Contador en un balance, debería
exigirse la presencia de un profesional de la música
ahí donde se vive de la música. Los músicos somos
también profesionales que hemos dedicado muchas horas de nuestras vidas al estudio y perfeccionamiento de nuestra vocación y,
además, aportamos con nuestros impuestos al sistema financiero de nuestro
país.
En esta carta hablo de los músicos rockeros que es el campo que conozco. Pero, lo mismo vale para los artistas que cultivan otros estilos. Por ejemplo, hay tantas "milongas" que funcionan muchas horas por
día sobre la base de gastadas grabaciones, largamente amortizadas. ¿No se
debería dar la oportunidad para que los artistas puedan mostrar su arte al publico en forma directa?
Yo se que hubo una ley que obligaba a los lugares de
espectáculos a contratar actos artísticos en vivo, hace, tal vez, medio siglo,
aquí en la Argentina. Tengo entendido que después
la ley fue derogada, no se porqué. En España, donde viví y trabajé como músico entre los años 1978 y 1985, existe un reglamento que obliga a todo "boliche" que pasa
música grabada a disponer de un porcentaje de sus horas de funcionamiento a la
música en vivo. Se que lo mismo pasa en los Estados Unidos de Norte
América. Entonces ¿porque no en la Argentina?
Espero que todos los artistas, así como también todos los que se ganan la vida con la
música, me acompañen en esta iniciativa con la cual pretendo que se valore y se honre nuestra
profesión. Los invito a que pongan su firma al pie de esta
petición que llevare a las autoridades pertinentes a fin de que se proponga y se promulgue nuestra ley, la de la
protección al músico.
Saludo a todos con profunda estima.
MIGUEL "BOTAFOGO" VILANOVA
Gentileza:: D A F N E
vaninaprensa@ciudad.com.ar
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