Gandhi -
Reflexiones sobre la No violencia
El
primer principio de la acción no violenta consiste en
no cooperar con cualquier cosa que sea humillante.
Los
responsables de nuestra sujeción no son tanto los
fusiles británicos como nuestra colaboración
voluntaria.
Una
revolución no violenta no es un programa para la toma
del poder. Es un programa para la transformación de
las relaciones, de modo tal que se desemboca en una
transferencia pacífica del poder.
Los
hombres se encuentran ante una encrucijada: tienen que
elegir entre la ley de la jungla y la ley de la
humanidad.
La
no violencia es la fuerza más grande que la humanidad
tiene a su alcance. Es más poderosa que el arma más
destructiva inventada por el hombre. La destrucción
no corresponde en nada a la ley de los hombres. Vivir
libre es estar dispuesto a morir, si es preciso, a
manos del prójimo, pero nunca a darle la muerte. Sea
cual fuere el motivo, todo homicidio y todo atentado
contra la persona es un crimen contra la humanidad.
Sé
que el progreso de la no violencia es aparentemente un
progreso muy lento. Pero la experiencia me ha
enseñado que es el camino más acertado para una meta
común.
Es
injusto todo orden económico que ignore o que
desprecie los valores morales. El hecho de extender la
ley de la no violencia al terreno de la economía
significa nada menos que considerar los valores
morales en la fijación de las reglas del comercio
internacional.
Adoptar
el principio de la no violencia obliga a separarse de
toda forma de explotación.
No
hay ninguna valentía mayor que la de negarse hasta el
fin a doblar la rodilla ante un poder terrenal, sea
cual fuere su grandeza, haciéndolo sin agresividad
alguna, con la fe cierta en que es el espíritu - y
sólo él - lo que vive.
...La
humanidad no puede librarse de la violencia más que
por medio de la no violencia. Sólo el amor es capaz
de vencer al odio. Responder al odio con el odio
equivale a agravar más todavía sus efectos.
Diariamente
pagamos un precio muy elevado por el error inconsciente
que hemos cometido al confundir la resistencia pasiva
con la no violencia.
La
no violencia es la ley de nuestra especie, por la
misma razón que la violencia es la ley de los brutos.
En el hombre brutal todavía no se ha despertado el
espíritu: no conoce más ley que la fuerza física.
La dignidad humana exige que el hombre se refiera a
una ley superior que haga vibrar la fuerza del
espíritu.
No
se puede ser genuinamente no violento y permanecer
pasivo ante las injusticias sociales.

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