Violencia familiar. Informe especial, comisaría de la mujer 
- San Isidro (Argentina)

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VIOLENCIA FAMILIAR

INFORME ESPECIAL

COMISARÍA DE LA MUJER, SAN ISIDRO
A través de la mujer pero hacia el bien de la familia, podría ser su lema. Un lugar donde se protege y contiene a las mujeres en situación de violencia y así se busca fortalecer la estructura familiar.



La violencia dentro de los hogares es un problema frecuente y se detecta en todos los niveles sociales, pero como "de eso no se habla" parecería que no existe. Sin embargo, esa realidad se impuso sobre los silencios y el 23 de julio de 1990 se constituía formalmente la Comisaría de la Mujer, distrito San Isidro, a cuyo cargo fue nombrada la Subcomisario Mónica Gatica.
Una ley provincial disponía la creación de comisarías especiales, que atendieran los específicos problemas de las mujeres, "debiendo existir por lo menos una por distrito judicial". Diez años después no llegan a más de nueve, la de San isidro es la quinta.
La Subcomisario Gatica sigue al frente de la repartición, aunque la casona de Juncal 46 de Martínez es el tercer espacio físico de la comisaría. 
Aquí se trata de contener, no sólo a la mujer, sino a toda la estructura familiar, ya que así, fortaleciéndola, se ayuda y se previenen problemas futuros.

Llegar
Una mujer es víctima de violencia: su pareja, su hijo, su padre la maltratan, la golpean, amenazan. La mujer puede estar soportando esta situación durante años, puede aun resultarle "natural, porque así es la vida". En algún momento se produce un cambio: la mujer se da cuenta de que así no quiere continuar, que está en peligro, que necesita ayuda. Piensa en la Comisaría de la Mujer y va a pedir ayuda.
La casona es bella, con una fachada blanca, cuidada, podría parecer una casa como tantas, pero el mástil con bandera, un patrullero que a veces ocupa el estacionamiento, advierten que no, que es algo más que una casa particular, es el lugar indicado.
Al trasponer la puerta, está la sala de espera: ventanales altos con cortinas, sillones, sillas elegantes, alfombra y plantas. La mujer puede creer que en realidad no es el lugar indicado, pero la radio policial que funciona en algún lugar la tranquiliza: sí, es la Comisaría y alguien de uniforme o sin él la escucha.
La mujer llegó hasta aquí porque una vecina le contó que "en Martínez, sí, te ayudan", o porque de repente recordó haber leído algo alguna vez en algún diario, o porque a la amiga de su prima la "salvaron de la bestia con la que vivía".
La mujer llegó por propia decisión, pero no sabe cómo la pueden ayudar, porque en la casa, a donde va a volver, la espera el miedo.
Puede suceder -y sucede con frecuencia- que la mujer esté paralizada al extremo de que el miedo ocupe todo su espacio y ella sea incapaz de la menor decisión. Pero una vecina oye los golpes, una pariente advierte los moretones, una amiga ve las lágrimas... y avisa a la Comisaría de la Mujer.
El personal está preparado para "acciones indirectas": pasar por el barrio volanteando, vigilar con discreción, dejar caer comentarios aparentemente dirigidos a otra mujer. 
En algún momento y a través de cualquier vía, la mujer llega a la Comisaría.

Pedir ayuda
La mujer es atendida. En una de las oficinas -habitaciones luminosas, pulcras, grandes- es escuchada por otra mujer y de inmediato sabe que la otra no sólo la escucha, también la comprende. 
La mujer está desbordada, su angustia la colma. El relato de sus padecimientos es incoherente, fragmentario, no respeta cronologías. La oficial escucha con toda atención y va completando con preguntas muy precisas, o simplemente arma un cuadro mental que le permita situarse.
Cuando termina de hablar, la oficial le responde con un resumen y es la primera vez que la mujer puede ver su situación real.


La ayuda
La Comisaría ofrece tres clases de ayuda: la policial, la jurídica y la psicológica.
En primer lugar, la mujer es contenida, tranquilizada: la ayuda es posible. Luego se le ofrecerán toda la información acerca de qué se puede hacer, los pro y los contra de cada alternativa y los alcances de cada paso. La única que tomará decisiones será la mujer y puede tomarse todo el tiempo que le haga falta. Aun años. Podrá volver todas las veces que quiera y siempre será escuchada, contenida y sele ofrecerán todas las posibilidades para llegar a una solución.
En todo momento se remarca que de lo que se trata es de fortalecer la estructura familiar, porque la familia es el núcleo natural de contención, apoyo y prevención. Por eso es frecuente que la mujer tome la decisión de alejarse de la violencia cuando los hijos han crecido y puede contar con ellos, cuando son pequeños suelen ser usados como excusa para permanecer inmóvil en el ambiente violento.
Una familia fuerte podrá enfrentar y superar contratiempos y sus miembros estarán fuera de la delincuencia o adicciones. A esta proyección apunta el esfuerzo de la Comisaría, cuya postura no es feminista ni discriminatoria. A través de la mujer, pero hacia el bien de la familia.
La asesora jurídica pondrá el marco legal a cada caso concreto alertando sobre la utilidad o no de cada paso y sus alcances; también hará el seguimiento en Tribunales y será una presencia permanente, siempre dispuesta a la explicación que hiciere falta.
La mujer también tendrá asistencia psicológica, tanto ella como su grupo familiar. La terapia puede ser individual, para mujeres y hombres o grupal. Funcionan dos grupos: violencia contra la mujer y situaciones de crisis vitales de la mujer. Un grupo de hombres violentos sería el espacio ideal, pero no hay terapeutas varones que se dediquen al tema y los posibles pacientes son más que renuentes a integrarse.
Todos los servicios de la Comisaría son gratuitos, y no importa cuántas veces ni con cuánta frecuencia sean requeridos, siempre habrá respuesta, contención y propuesta.


Los pasos siguientes
La mujer toma la decisión de poner fin a la situación de violencia. Sabe cuáles son sus derechos, es consciente de su situación y la de su familia.
Hay casos donde corresponde iniciar acciones penales en contra del agresor y también buscar protección judicial para los hijos. En el mejor de los casos el violento abandona el hogar. Pero hay una situación de peligro latente, puede volver, tomar venganza, raptar a los chicos..., la Comisaría sigue pendiente, no abandona a la mujer.
La peor realidad es cuando el hombre por derecho o prepotencia echa al resto de la familia. La sociedad en su conjunto no se hace cargo.
No existen hogares de tránsito, casas comunitarias donde puedan convivir varias mujeres con sus hijos. No hay nada. Si la mujer tiene algún familiar o amistad que "le hagan un lugarcito", pues tendrá que aceptarlo, pero si no...
El obispado de San Isidro maneja el Hogar de Tránsito Laura Vicuña, pero no es un lugar lo suficientemente grande para albergar todas las necesidades, además está limitado por lo religioso, una condicionante que puede ser impedimento en algunos casos.
La Comisaría es el único escalón, es la barricada desde donde se protege a las mujeres en situación de violencia. Sería hora de poner manos a la obra: hoy la situación es conocida, tanto como su gravedad y extensión. Las respuestas deben aparecer sin más demora.


¿Quiénes hacen? 
Cuando la ley estableció la creación de las Comisarías de la Mujer, la Policía de la Provincia de Buenos Aires comenzó a elegir el personal adecuado, la muy joven Oficial Mónica Gatica estuvo entre las tres primeras seleccionadas. Hace diez años que está al frente del personal y admite que no habiendo un marco jurídico muy claro, la formación y el modo de conducción dependen mucho de las características personales de la dotación. Ella misma no recibió una instrucción especial y durante todos estos años siguió y sigue estudiando cursos de psicología, comunicación sistémica), capitalizando la experiencia y enseñando a los demás. Y no sólo a sus subalternos, su capacidad es reconocida y por lo tanto tiene invitaciones -que siempre acepta- para dar conferencias o cursos intensivos en distintos puntos del país; sobre todo en el noroeste, donde el problema de la violencia familiar ha merecido la atención de algunas fundaciones, universidades y hasta un juez, solitario pero activo. La Subcomisario considera que ahora por lo menos se admite la existencia de la violencia en la familia y se la tipifica como problema, es un gran paso adelante. La difusión adquiere la mayor importancia: los medios de comunicación pueden adquirir dimensión social y ser una de las fuentes de prevención. Gatica nunca niega una entrevista, sabe que más de una vez enterarse a través de una radio o diario significó la diferencia entre el infierno y la vida.
Si bien la titular de la Comisaría pone mucho empeño en entrenar a su personal, la carga emotiva que reciben es muy grande, a veces excesiva, en cuyo caso, se sugiere el traslado de la policía. De todos modos, la dotación entera participa de sesiones de terapia psicológica en grupo, trabajar sin ello sería casi imposible, al menos, para trabajar bien.
Hace ya varios años fueron acercándose mujeres con profesiones afines: así se formó el equipo de psicólogas y el de abogadas. Son profesionales interesadas en el tema mujer, capacitadas para ello y con la invalorable actitud de trabajar larguísimas horas sin percibir ni un centavo de honorarios. Complementan la tarea de la policía.

Son más o menos quince policías, menos de una decena de psicólogas y abogadas, pero gracias a su ininterrumpida tarea, reemprendida día a día a pesar de frustraciones, a pesar de la indiferencia de las estructuras oficiales y la ignorancia de la sociedad. Son la Comisaría de la Mujer de San Isidro, el único lugar al que puede recurrir la víctima de la violencia familiar. Y tener la seguridad de que encontrará comprensión, asesoramiento y acompañamiento para el cambio. El cambio es posible y estas mujeres lo demuestran.

Bárbara Gill



Los números
La estadística abarca los años 1995 / 1999 y releva sólo los casos que requirieron asesoramiento legal y / o atención psicológica.

Casos atendidos
2.213: 142 hombres y 2.071 mujeres.
Asesoramiento legal: 2.004 
Atención psicológica: 1.245
Alrededor del 75% son amas de casa, entre 35
y 45 años, con familia tipo

Procedencia
56% con domicilio en el Partido de San Isidro
26% Vicente López
11% San Fernando
3% Tigre
2% Pilar
2% otros Municipios

Problema de consulta primaria 
(durante las entrevistas pueden surgir otros)
60% violencia de parte de la pareja
11% alimentos y tenencia de hijos
11% familia (hijos, ancianos, etc.)
0,6% abuso infantil
0,4% violaciones
17% otros 



Comisaría de la Mujer
Juncal 46- Martínez- Tel. 4 512-2443/2345
horario: todos los días de 8 a 20
asesoría legal: martes y miércoles de 15 a 19, jueves de 11 a 13
admisión en psicología: martes a las 15
TODOS LOS SERVICIOS SON GRATUITOS



Mercedes Buetto

Revista Lilith

Mercedes.Buetto@avon.com 

 

  



 

 

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