SHANGHAI BABY
mujer y erotismo
con la sensibilidad oriental de Wei Hui
A modo de introducción
·
¿Quién
hubiera podido prever que en los albores del siglo XXI una shanghainesa de piel
de porcelana, de nombre brevísimo, como sus pasos, de veintinueve años, hija
de un militar chino (con lo que eso implica), pupila en un templo monástico
en su infancia (peor que nuestro colegio de monjas de los años cincuenta), estudiosa
de la Literatura en la Universidad de Fudan, en Shanghai, iba a revolucionar
el panorama literario de su inmenso país con su Shanghai Baby?
·
¿Quién podría sustraerse de comprar un libro que se anuncia
obsceno, casi pornográfico, transgresor, y su autora tildada de chica mala?
¿Y si además el libro, tras vender 80.000 ejemplares en tiempo récord para los
chinos, es prohibido? ¿Y si además es traducido a veintidós lenguas?
·
¿A
quién va a extrañarle que Wei Hui sea la autora más leída en su país, que circulen
ejemplares pirata y que haya sido consagrada como la autora que mejor refleja
una generación de jóvenes chinos que se mueve entre dos aguas, Oriente y Occidente,
el vaquero, la hamburguesa y Confucio.
Wei Hui
tiene un hablar pausado
y la sonrisa permanente... una voz firme, clara… es la autora de
Shanghai Baby, una novela que se balancea entre lo testimonial y un refinado
erotismo. En ella, el triángulo amoroso está formado por Cocó, una joven escritora
que tiene un novio, Tiantian, que la adora pero que es impotente. Aparece un
extranjero, casado, pero que sin tanto amor, tanta ternura y tanta delicadeza
como Tiantian pero apasionado… el amor y el deseo, el amor y el sexo, el amor
y la atracción sexual, son dos cosas diferentes… y ahí está la trama y aquí
la entrevista.
¿Qué
relación hay entre Coco, la protagonista, y Wei Hui?
Aunque las dos somos
jóvenes y escritoras, ambas estudiamos en la misma universidad, las dos somos
ansiosas y activas, no hay que pensar en que es una autobiografía. Creo que
Coco es mas sexy, escribe a mano, es desorganizada y viajó a Alemania… y yo
no, por ejemplo. En mi libro hay una característica universal, una joven en
camino para descubrirse a sí misma.
En la novela hay una fuerte reflexión sobre
la mujer, ¿qué diferencias observa entre occidente y oriente?
Todas las mujeres tenemos muchas cosas en común. La diferencia es la forma
de transmitir y expresar sus sentimientos. Las chinas tienen muchas limitaciones,
está establecido cómo pararse, cómo sentarse… un ejemplo impensable en occidente,
cuando una mujer se ríe no puede mostrar los dientes. Las mujeres tradicionales
chinas tienen una vida deprimida. Antes se decía que el analfabetismo era una
virtud. Así era fácil que las controlaran los hombres, porque carecían de educación.
En el campo la sociedad es machista, se puede tener un bebé por familia y es
común que a las bebas las abandonan luego del nacimiento. El control de natalidad
es estricto. En mi época ninguna mamá ni profesora le enseñaba a las chicas
a cuidarse... si alguna quedaba embarazada, iba a cualquier hospital a abortar
porque es legal. Las chicas del campo no tiene oportunidad de salir con extranjeros,
pero quieren conocer y saber lo que pasa fuera de su aldea.
Si van a la ciudad,
con mucha suerte, consiguen trabajo y la mayoría se prostituye, los varones
lo único en lo que los toman es para obreros. Hasta 1980 existía el Registro
de Familia, así el Estado controlaba los movimientos de cada familia, que no
podían salir de su pueblo. Desde 1988, los jóvenes pueden elegir dónde vivir.
Las mujeres occidentales
tienen más libertad, más coraje y se animan más que las chinas. Tienen mejores
posibilidades de educarse y preparación.
¿Qué ocurre en
Shanghai?
en Shanghai, que
es más evolucionado en sus costumbres, es común que los hombres se laven la
ropa y preparen la comida. En Shanghai las mujeres no quieren tener hijos ni
casarse. Las shanghainesas tienen buena apariencia, se cuidan mucho y usan su
sensualidad, son fuertes, saben bien lo que quieren y por lo general, logran
sus objetivos.
Mencionaste la formación que recibieron
las mujeres “tradicionales” ¿qué pasa con las mujeres chinas de hoy?
En 1949, el Partido
Comunista hizo muchas cosas como destruir la cultura y la religión, pero fomento
la cultura de que la mujer es la mitad del cielo... a partir de eso muchas pudieron
acceder a cargos públicos. Luego, cuando China se abre al mundo, las mujeres
pueden ocupar cargos importantes en empresas extranjeras.
A partir de la independencia
económica la mujer puede tener pensamientos propios y libertad con su cuerpo.
¿Buscó que su novela fuera un testimonio?
Simplemente, quería
transmitir mi voz para que todo el mundo supiera lo que pensaba. Mientras lo
escribía sólo deseaba que fuera popular entre la gente joven.
¿Cómo
fue el proceso de escritura?
Fue espontaneo, termine
el libro en 3 meses. Repito, simplemente escribía. Sentía una intuición fuerte.
Mirando para atrás, la escribí en el momento justo China atravesaba cambios
importantes y profundos.
¿Cómo tomaron sus compatriotas esta novela?
Muchas se sintieron
identificadas y vieron que Coco era la vocera de ellas al decir cosas que nadie
se animaba y mostrar la realidad actual. Por eso, tuvo mucha aceptación. El
libro se vendió bien en otras ciudades y pueblitos, lo que demuestra que admiran
ese tipo de vida, que la desean.
¿Hay otras escritoras dentro de esta línea?
Si hay otras, no
muchas, que están escribiendo pero fui la primera en ser publicada y en tener
tanta repercusión publica.
¿Esperaba que su novela fuera censurada?
No lo sabía porque
mi libro no tiene nada que ver con la política, es una historia de amor. El
gobierno cometió un error al prohibirlo, luego de autorizarlo, porque en él
están registrados los cambios y la nueva vida de Shanghai. En la novela se muestra
una realidad de mujeres distintas, eso no lo permite la censura, es como poner
el dedo en la llaga. Cuando el editor decide publicarlo, me avisa que es un
riesgo, que puede haber problemas políticos, pero que será un éxito.
¿Tuvo miedo?
En esa época tenia
26 años, era joven, rebelde no conocía la palabra terror.
Escribía, escribía
y escribía, no pensaba en los problemas de fondo.
Para mí la escritura
es como un espejo que me permite verme con determinada claridad, para poder
encontrarme. Con Shangai Baby, descubro que soy la vocera de la nueva generación
de Shanghai.
¿Por qué fue censurada la novela, por abordar
la sensualidad con desparpajo?
Las razones oficiales
fueron dos: uno, muchas descripciones sexuales; dos, es una novela decadente
que influencia mal a las nuevas generaciones.
Pero para mí, entre
las razones no oficiales, mucho tuvo que ver el nombre, porque tanto el primero
como el segundo dirigente de China son de Shanghai. Ellos preferirían que se
muestre el aspecto revolucionario de Shanghai y no el frívolo del sexo y la
droga.
Quizás también tuvieron influencia los medios. En 1999 estuvo durante 5 meses
en el ranking de los mas vendidos. Ellos me bautizaron la “chica mala, la rebelde,
la cochina” y eso despertó curiosidad y en cada ciudad que visitaba encontraba
muchos lectores. Esto llamo la atención de los dirigentes que lo releyeron y
decidieron prohibirlo.
¿Hubo manifestaciones de solidaridad entre
los escritores cuando su novela fue censurada?
Desafortunadamente
muy pocos me apoyaron. Los medios están controlados por el Estado, no hay voces
solidarias.
¿Cómo
pudo leer autores que en China son considerados “decadentes”?
En China, por la censura, hay muchas cosas prohibidas y la única manera de
acceder es por medio de la pirateria. Por eso, a China se le dice el reino
de la pirateria. De manera clandestina circulan libros, peliculas, CD, mucho
material prohibido viene de Hong Kong, que esta controlado por la mafia. Es
la única manera de acceder a la otra cultura.
¿Cómo ve a la nueva generación china?
Se cree madura pero esta confundida, están muy
occidentalizados, y no saben
como conservar la cultura milenaria. Yo visto a la manera oriental, como platos
tradicionales, leo mucha filosofía oriental, busco la armonía con el universo.
En mi próxima novela quiero poner todo esto. Antes pensaba que la cultura china
estaba en decadencia, pero dio la casualidad que estaba en Nueva York el 11
de septiembre cuando se derrumbaron las Gemelas y lo que vi, lo que viví, me
dio mucho para reflexionar.
MERCEDES BUETTO
Mercedes.Buetto@avon.com

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