Como
indica la lógica de un contacto inicial, lo primero es conocerse. Así, Lidia
Quinteros contó que "el tren Blanco está circulando desde hace mas de
dos años. En él llegamos cerca de 1.000 cartoneros todos los días desde José
León Suarez, para juntar papel y cartón en barrios de la Capital".
"Este
trabajo no lo elegimos. Se nos cayó encima cuando fuimos expulsados de los
trabajos formales. No teníamos otra cosa para ganarnos el sustento. Y lo
estamos haciendo", contó Quinteros que antes de la década
menemista/delaurrista se
desempeñaba como oficial zapatera una de las tantas fábricas que poblaban el
Conurbano.
Con
relación a la campaña solidaria del Tren Blanco con el comedor/jardín de la
capital de Tucumán, Norma Flores, que es oriunda de dicha provincia, indicó
que todo empezó cuando, Izabel Zerda, también cartonera del Tren, trajo una
nota de Tucumán. "Allí nos pedían colaboración. Así pusimos manos a
la obra. Ellos, allá en Tucumán, necesitan mucho mas que nosotros",
dijo Flores.
La
cartonera, luego de agradecer la campaña que, en manos del CECEN, se iniciaba
en ese momento, indicó que "vamos a
entregar en persona todos los alimentos y ropa que juntemos, porque no
queremos que nada se pierda en el camino. No creemos en los políticos",
remató Flores (*).
Política
cartonera
Posteriormente
fue el turno del profesor Heintz, que por haber sido el promotor del
encuentro, actuaba de coordinador. Así, señaló que el "objetivo de
este primer contacto es promover una reflexión sobre la realidad de los
recolectores informales de residuos para que se identifiquen
algunos problemas (por ejemplo, de salud). Es factible que, a partir de
aquí, se abran posibilidades para que aportemos soluciones como científicos
o con nuestros conocimientos y capacidades analíticas".
"Esta
tarea es exigente y no forma parte de nuestro trabajo cotidiano, donde nos
enfrentamos típicamente con problemas previamente formulados. Esta tarea
implicaría, también, una mayor integración en una sociedad que, como la
nuestra, tiene problemas no claramente identificados y que exigen soluciones
prácticas en tiempo limitado", abundó Heintz.
Posteriormente
el profesor indicó que es consciente que ya existen importantes iniciativas
de trabajo social en la Facultad
de Exactas de la UBA, tanto por parte institucional (Extensión Universitaria,
sindicatos y organizaciones estudiantiles) como a título individual. Sin
embargo estas actividades resultan siempre tener un lugar extra-profesional,
dependiendo de la buena voluntad de algunos, dispuestos a sacrificar parte de
su tiempo “libre”.
Al
parecer, el decano Jacoviks tomó el guante ya que, en declaraciones
realizadas a los reporteros presentes, indicó que
a partir de ahora "la idea es vincular directamente la comunidad
de la facultad con la comunidad de los cartoneros. Nosotros tenemos el
privilegio de estudiar y contamos con la herramienta del conocimiento. No
podemos ser ajenos a la realidad. Tenemos que brindar soluciones para revertir
esa situación".
El
¿cómo? ¿un problema?
Finalizado
el tiempo de las exposiciones, se abrió el tema hacia la concurrencia.
Abundaron las preguntas. Una de ellas, formulada por una docente, se lanzó
directo al grano: "¿cómo y
donde ayudar?".
La
respuesta la habilitó el profesor Heintz. "Creo que la mejor forma de
responderla es que escuchemos cómo nació la fructífera relación que los
cartoneros tienen con las Asambleas".
Así,
dio pie a que, Aníbal Rodríguez, de la Asamblea de Colegiales, contase que
"el conocimiento se dio en forma espontánea. Los asambleístas
defendimos a los cartoneros de uno de los tantos aprietes que sufren de la
policía. Allí, creo, ellos y nosotros vimos que estabamos del mismo
lado".
Las
relación cartoneros/asambleas fue sintetizada por Ricardo
La Guidara, también de la Asamblea de Colegiales. "Lo primero que
hicimos fue, entre todos, y con una fuerte lucha, hacer que TBA --el ex
Ferrocarril Mitre-- reabra la estación Carranza para los cartoneros. Luego
con la confianza lograda surgieron otras acciones".
La Guidara, con "otras acciones", se refirió a la lucha que
desembocó en una exitosa campaña de vacunación contra el tétanos y la
difteria que, tanto para cartoneros como vecinos, está realizando las
Asambleas. "Ya se han vacunado mas de 2.000 personas", dijo.
"Creo que aquí está el cómo. Se deben poner en movimiento y
luego se verá los qué y cómo, pero en la acción", sintetizó Heintz.
Durmiendo
sobre la basura
Posteriormente,
a instancia de una pregunta, Quinteros realizó una breve resumen de un día
de su actividad de cartonera. Sin embargo, donde más énfasis puso es en los
problemas que tienen en Cárcoba, el barrio de J.L. Suarez, donde viven.
"El barrio está asentado sobre un viejo basural. Así, por la mañana
sube un vapor con un fuerte olor. Además, brota un líquido que tiene un
espantoso olor a podrido",
contó a modo de muestra.
En
cuanto a la forma en que se podría instrumentar la articulación
cartoneros/facultad, fue esbozada por uno de los docentes de la Facultad.
"Esto podría tomar forma de política si las autoridades habilitasen
algunos cargos en el área de Extensión universitaria para que sean las
bisagras entre los cartoneros y los investigadores", indicó.
Finalmente,
a modo de cierre, Heintz señaló que "con este encuentro quiero que se
contribuya a una reflexión más amplia para explorar posibilidades que
actividades no estrictamente científicas, como asesoramiento técnico y
trabajo de organización social o productiva, sean integradas en nuestra vida
profesional, con el objetivo final de acabar con la esquizofrenia del trabajo
científico en horas laborales versus trabajo social en tiempo libre".
El
primer paso está dado: los papers se pusieron junto al cartón
(*)
Transcurridos diez días de ésta reunión, los miembros del CECEN entregaron
a los cartoneros lo colectado: mas de 100 kilos de alimentos, ropa y algo de
dinero que será transformado en mercadería por los cartoneros. Un éxito.