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- 1/11/02 (Argentina)
... en
el año del 30º aniversario de la creación de la Universidad Nacional de Luján
Año 2. Nº 192.
Octubre 29 de 2002
Síntesis
de noticias. Producción y Coordinación: Gabriel Impaglione
Pcia de Buenos Aires
Habilitan el Laboratorio de Análisis Industriales
de la UNLu
El Programa de Investigación en
Ecotoxicología, Departamento de Ciencias Básicas, ha conseguido la Habilitación
de Laboratorio de Análisis Industriales. La misma fue otorgada por Resolución
N° 026/02 por la Secretaría de Política Ambiental del gobierno de la provincia
de Buenos Aires.
De esta manera la Universidad Nacional de Luján es la primera Universidad que
consigue dicha habilitación en el ámbito de la provincia de Buenos Aires. Lo
cual la habilita para la determinación de parámetros físicos y químicos aprobados
sobre muestras de efluentes en matrices sólidas y líquidas en el marco de la
Res. 505/01. Dicha Res. establece que los análisis de control de efluentes deberán
realizarse en laboratorios habilitados para tal fin.
Además el PRIET se constituye en el único laboratorio provincial, en la actualidad,
habilitado para realizar ensayos de ecotoxicidad con organismos acuáticos y
de suelo en este tipo de muestras.
En el corto plazo esta información estará disponible en la página de la Secretaría
de Política Ambiental www.spa.gba.gov.ar.
Más información en: www.priet.unlu.edu.ar
Novedades
Arándano: un cultivo nuevo y
de alta rentabilidad
Entre las nuevas alternativas
frutihortícola, el arándano se destaca como
uno de los cultivos más promisorios para la Argentina. Esta producción
tiene una fuerte demanda de exportación. un mercado interno relativamente
incipiente pero creciente, acompañado de una alta rentabilidad. Nuestro
país cuenta con una gran ventaja competitiva en el mercado frutihortícola,
gracias a su posición geográfica, ya que puede exportar en
contraestación,
ofertando este producto en estado fresco a los principales mercados ubicados
en el hemisferio norte. El arándano se consume tradicionalmente en Norteamérica
(EE.UU y Canadá), y algunos países europeos como Italia. Inglaterra,
Alemania y Holanda, como así también en Japón. Estados Unidos es el principal
consumidor e importador de arándanos del mundo y constituye un megamercado
de más de 262 millones de consumidores de buen poder adquisitivo.
Los arándanos constituyen un grupo de especies nativas principalmente
del hemisferio norte, que pertenecen al género Vaccinium,
familia Ericáceas. El fruto del arándano, también conocido como
blueberry,
conforma el grupo de las frutas denominadas comercialmente en el ámbito
internacional como berries, entre las que además se encuentran la frutilla,
frambuesa (roja, negra, púrpura y amarilla), grosella, mora, kiwi baby,
cranberry, etc. El fruto del arándano es una baya casi esférica de 7 a
15 mm de color azul claro a oscuro; que contiene pequeñas semillas y presenta
un sabor agridulce característico. El "Arándano Alto" (highbush) fue
la especie que primero se introdujo a cultivo, es originaria de la costa
este de América del Norte y que bajo condiciones de cultivo
puede alcanzar alturas de hasta 2,5 m. El "Arándano Ojo de Conejo" (rabbiteye)
es una especie que alcanza alturas de hasta 4 m y es de domesticación más
reciente que el "Arándano Alto". Las rabiteye son nativas del sur del continente norteamericano
y han ido ganando popularidad como especie cultivada por su tolerancia
a pH de suelo más alto, mayor resistencia a la sequía, mayor producción
y fruta de mejor conservación en postcosecha. El cultivo de arándano
es m negocio de alta rentabilidad con posibilidades promisorias para la
Argentina. Para maximizar la inversión es necesario una óptima elección
de las variedades de acuerdo a cada zona en donde se va a desarrollar el
emprendirniento, técnicas apropiadas de manejo, poda y riego, formas de
cosecha y estrategias de comercialización del producto, todo debe ser minuciosamente
planeado.
En la actualidad existen más de 50 variedades de arándano alto
y más de 20 de arándano "ojo de conejo" La especie de "Arándano Alto" (highbush),
está dividida en variedades ideales para zonas de baja y alta temperatura,
o "Northern highbush" y "Southern highbush", respectivamente; mientras
que la especie "Ojo de Conejo" corresponden para zonas que registran poca
cantidad de horas de frío. Por otro lado, con cada variedad y zona en particular
se conseguirá la producción en forma temprana, intermedia o tardía, lo
cual es una variable muy importante para entrar al mercado con buenos precios. Las
distintas variedades difieren, entre otras cosas, en la vigorosidad, rendimiento,
tolerancia a heladas, resistencia a enfermedades y plagas y calidad de
la fruta. En cuanto al manejo, un aspecto muy importante a tener en cuenta es la
preparación del suelo. Este cultivo riginariamente proviene de suelos ácidos
y con bajo tenor de fertilidad. La clave del éxito en gran parte radica
en saber como corregir los suelos para alcanzar el pH adecuado que garantice
los rindes óptimos. Debido a sus características morfológicas, el arándano
es muy exigente en agua y a la vez muy sensible al exceso
de la misma. Esto determina la necesidad de implementar un sistema de riego
que mantenga los niveles de humedad adecuados, para evitar con buenas prácticas
de manejo que no se "ahogue" el sistema radicular.
Para lograr una buena producción sostenida en el tiempo y prolongar
la vida de la planta es necesario realizar podas todos los años. Esta práctica
es una, mezcla de ciencia, arte y experiencia que difiere de las técnicas
de poda que se practican para los frutales tradicionales y que depende
del o de los objetivos que se persigan, así como de la variedad que se
este utilizando. La polinización es otro aspecto fundamental, ya que el
arándano es una especie de polinización cruzada. Por otra parte, el polen
es pesado, por lo cual necesita de un buen nivel de polínizadores
en el campo al momento de floración para lograr m buen rendimiento. Sin embargo,
la consideración de este aspecto del manejo del cultivo debe empezar, no
en floración, sino en el momento de implantación, con la elección de los
cultivares y en el diagrama de plantación. El aspecto sanitario debe ser
manejado con cuidado para evitar, por un lado, que la ocurrencia de palógenos
y/o plagas mermen el rendimiento o produzcan muertes de plantas que haya
que reponer (costo adicional) y por otro, que suban mucho los costos de
manejo repercutiendo esto negativamente en los retornos. El arándano
presenta un cuya de producción que alcanza su plenitud aproximadamente,
en el séptimo año, de su cultivo, utilizando material de 2 años de edad
al momento de su implantación. Una vez que el cultivo llega a su capacidad
de máxima producción se mantiene en una meseta y comienza a declinar unos
años antes de la finalización de su vida productiva. La vida productiva
de una plantación de arándano es de alrededor de 25 a 30 años. En el caso
de la especie "Arándano Alto" (highbush) las variedades más
tempranas se pueden dar rindes de 6.000 a 8.000 kg/ha, mientras que las
variedades más tardías de 10.000 a 12.000 kg/ha. En el caso de la especie
"Ojo de Conejo" (rabbiteye) hasta 15.000 kg.lha. La inversión
inicial, considerando adquisición de plantas, sistema de riego, etc., ronda
los 9.000 a 11.000 $/ha. En los primeros años de producción (2' o Y años)
se pueden obtener hasta 1000 kg/ha, lo que significa alrededor de 2000
$ netos/ha promedio, en el pico de producción (6' o 7 año) se puede lograr
12.000 a 24.000 $/ha, teniendo en cuenta que la vida útil de la plantación
puede ser de 15 a 20 años, con tm buen manejo. De esta manera cultivo del
arándano en la Argentina resulta una alternativa excelente para llevar
adelante trúcroemprendirmentos de mediana inversión ya que se logran buenos
márgenes de rentabilidad y demanda asegurada, pero es necesario que los
futuros productores estén capacitados para este desafió y que puedan contar
además con apoyo técnico adecuado.
Noticias
Becas para capacitarse o perfeccionarse en el exterior
Dar una oportunidad a artistas, técnicos y profesionales de la cultura. De esta
idea básica partió la gente de la Secretaría de Cultura de la Nación para lanzar
una convocatoria para 35 becas, en distintas disciplinas, para quienes deseen
capacitarse o perfeccionarse en el exterior. Hasta el 4 de noviembre hay tiempo
de presentarse para el Programa Internacional de Intercambio de Artistas, Técnicos
y Profesionales de la Cultura, organizado por la Dirección Nacional de Política
Cultural y Cooperación Internacional. Los únicos requisitos: ser mayor de 21
años y tener experiencia en disciplinas como artesanías, artes digitales, artes
visuales, cine, danza, etnología, gestión cultural, literatura, restauración
y música, entre otras muchas áreas. Los ganadores harán pasantías en instituciones
de alguno de los 16 países que participan del programa. El objetivo es
que puedan intercambiar experiencias y pro mover las relaciones culturales internacionales.
Las becas tendrán una extensión de entre dos semanas y 45 días. "La idea es
mostrar que con poco presupuesto se pueden hacer muchas cosas. Tenemos gente
con experiencia, por eso pensamos en un programa de intercambio cultural para
dar la oportunidad a los artistas y profesionales de la cultura de hacer cosas
en el exterior", explica Teresa Anchorena, directora de Política Cultural y
Cooperación Internacional. Esta es la segunda convocatoria para este programa,
que se lanzó por primera vez en junio de este año. Varios de los ganadores de
la primera edición ya viajaron o están por hacerlo, para realizar sus pasantías
en países tan distintos como Bolivia, Brasil, Canadá, Cuba, Francia, España,
Guatemala, República Checa o Estados Unidos, entre otros. A su vez, personas
de las áreas del arte y la cultura de esos países viajarán luego a la Argentina
para realizar pasantías similares, en museos, universidades o fundaciones
dedicadas a la promoción de las artes. "Apuntamos a que después puedan desarrollarse
vínculos entre las instituciones argentinas y extranjeras que participan del
proyecto", asegura Anchorena.
Ratificaron oficialmente las Bases antárticas
Finalmente el Gobierno Nacional descartó oficialmente que se vaya a reducir
la actividad científica antártica, asegurando que se mantendrán las seis Bases
permanentes, y las siete estacionales, tal cual lo anunciara el jefe de Gabinete,
Alfredo Atanasof, luego de la última reunión de Gabinete. En el caso de las
Bases permanentes, éstas se encuentran ocupadas por unas 150 personas y requieren
aproximadamente 9.800.000 pesos anuales para su mantenimiento, logística, abastecimiento
y suplementos salariales de la dotación allí destinada, entre las que se encuentra
la Base Esperanza donde se halla la Escuela N° 38 Julio Argentino Roca. Atanasof
fue claro al sostener frente a los medios nacionales, que «debe quedar absolutamente
claro que el Gobierno Nacional va a mantener todas las Bases que actualmente
están en la Antártida, tanto las permanentes, que son seis, como las
estacionales,
que son siete. En las últimas semanas las más altas autoridades del Ministerio
de Defensa, junto con la Dirección Nacional de Antártico, y la cúpula de las
Fuerzas Armadas, habían analizado cerrar algunas de las seis Bases permanentes en el continente blanco debido a dificultades presupuestarias.
Lecturas
Umberto
Eco
Para una guerrilla semiológica
No hace mucho tiempo que para adueñarse del poder político en un país era suficiente
controlar el ejército y la policía. Hoy, sólo en los países subdesarrollados
los generales fascistas recurren todavía a los carros blindados para dar un
golpe de estado. Basta que un país haya alcanzado un alto nivel de industrialización
para que cambie por completo el panorama: el día siguiente a la caída de Kruschev fueron sustituidos los directores de
Izvestia, de Pravda
y de las cadenas de radio y televisión; ningún movimiento en el ejército. Hoy,
un país pertenece a quien controla los medios de comunicación.
Si la lección de la historia no parece lo bastante convincente, podemos recurrir
a la ayuda de la ficción que, como enseñaba Aristóteles, es mucho más verosímil
que la realidad. Consideremos tres películas norteamericanas de los últimos
años: Seven Days in May (Siete días de mayo), Dr. Strangelove (Teléfono rojo,
volamos hacia Moscú) y Fail Safe (Punto límite). Las tres trataban de la posibilidad
de un golpe militar contra el gobierno de Estados Unidos, y, en las tres, los
militares no intentaban controlar el país mediante la violencia de las armas,
sino a través del control del telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión.
No estoy diciendo nada nuevo: no sólo los estudiosos de la comunicación, sino
también el gran público, advierten ahora que estamos viviendo en la era de la
comunicación. Como ha sugerido el profesor McLuhan, la información ha dejado
de ser un instrumento para producir bienes económicos, para convertirse en el
principal de los bienes. La comunicación se ha transformado en industria pesada.
Cuando el poder económico pasa de quienes poseen los medios de producción a
quienes tienen los medios de información, que pueden determinar el control de
los medios de producción, hasta el problema de la alienación cambia de significado.
Frente al espectro de una red de comunicación que se extiende y abarca el universo
entero, cada ciudadano de este mundo se convierte en miembro de un nuevo proletariado.
Aunque a este proletariado ningún manifiesto revolucionario podría
decirle: «¡Proletarios del mundo, uníos!» Puesto que aún cuando los medios de
comunicación, en cuanto medios de producción, cambiaran de dueño, la situación
de sujeción no variaría. Al limite, es lícito pensar que los medios de comunicación
serían medios alienantes aunque pertenecieran a la comunidad.
Lo que hace temible al periódico no es (por lo menos, no es sólo) la fuerza
económica y política que lo dirige. El periódico como medio de condicionamiento
de la opinión queda ya definido cuando aparecen las primeras gacetas. Cuando
alguien tiene que redactar cada día tantas noticias como permita el espacio
disponible, de manera que sean accesibles a una audiencia de gustos, clase social y educación diferentes y en todo el territorio nacional, la libertad
del que escribe ha terminado: los contenidos del mensaje no dependerán del autor,
sino de las determinaciones técnicas y sociológicas del medio.
Todo esto había sido advertido hace tiempo por los críticos más severos de la
cultura de masas, que afirmaban: « Los medios de comunicación de masas no son
portadores de ideología: son en sí mismos una ideología.» Esta posición, que
he definido en uno de mis libros como «apocalíptica», sobreentiende este otro
argumento: No importa lo que se diga a través de los canales de comunicación
de masas; desde el momento en que el receptor está cercado por una serie de
comunicaciones que le llegan simultáneamente desde varios canales, de una manera
determinada, la naturaleza de esta información tiene poquísima importancia.
Lo que cuenta es el bombardeo gradual y uniforme de la información, en la que
los diversos contenidos se nivelan y pierden sus diferencias.
Recordaréis que ésta es también la conocida posición de Marshall McLuhan en
Understanding Media. Salvo que, para los llamados «apocalípticos», esta convicción se traducía en una consecuencia
trágica: el destinatario del mensaje de los mass-media, desvinculado de los
contenidos de la comunicación, recibe sólo una lección ideológica global, un
llamado a la pasividad narcótica. Cuando triunfan los medios de masas, el hombre
muere.
Por el contrario, Marshall McLuhan, partiendo de las mismas premisas, llega
a la conclusión de que, cuando triunfan los medios de masas muere el hombre
gutenbergiano y nace un hombre diferente, habituado a «sentir» el mundo de otra
manera. No sabemos si este hombre será mejor o peor, pero sabemos que se trata
de un hombre nuevo. Allí donde los apocalípticos veían el fin de la historia, McLuhan observa el comienzo de una nueva fase histórica.
Pero es lo mismo que sucede cuando un virtuoso vegetariano discute con un consumidor
de LSD: el primero ve en la droga el fin de la razón, el otro el inicio de una
nueva sensibilidad. Ambos están de acuerdo en lo que concierne a la composición
química de los psicodélicos.
En cambio la cuestión que deben plantearse los estudiosos de la comunicación
es ésta: ¿Es idéntica la composición química de todo acto comunicativo?
Naturalmente, están los educadores que manifiestan un optimismo más simple,
de tipo iluminista: tienen una fe ciega en el poder del contenido del mensaje.
Confían en poder operar una transformación de las conciencias transformando
las transmisiones televisivas, la cuota de verdad en el anuncio publicitario,
la exactitud de la noticia en la columna periodística.
A éstos, o a quienes sostienen que the medium is the message, quisiera recordarles
una imagen que hemos visto en tantos cartoons y en tantos comic strips, una
imagen un poco obsoleta, vagamente racista, pero que sirve de maravilla para
ejemplificar esta situación. Se trata de la imagen del jefe caníbal que se ha
colgado del cuello, como pendentif, un reloj despertador.
No creo que todavía existan jefes caníbales que vayan ataviados de tal modo,
pero cada uno de nosotros puede trasladar este modelo a otras varias experiencias
de la propia vida cotidiana. El mundo de las comunicaciones está lleno de caníbales
que transforman un instrumento para medir el tiempo en una joya «op».
Si esto sucede, entonces no es cierto que the medium is the message: puede ser
que la invención del reloj, al habituarnos a pensar el tiempo en forma de un
espacio dividido en partes uniformes, haya cambiado para algunos hombres el
modo de percibir, pero existe indudablemente alguien para quien el «mensaje-reloj»
significa otra cosa.
Pero si esto es así, tampoco es cierto que la acción sobre la forma y sobre
el contenido del mensaje pueda modificar a quien lo recibe; desde el momento
en que quien recibe el mensaje parece tener una libertad residual: la de leerlo
de modo diferente.
He dicho «diferente» y no «equivocado». Un breve examen de la mecánica misma
de la comunicación nos puede decir algo más preciso sobre este argumento.
La cadena comunicativa presupone una fuente que, mediante un transmisor, emite
una señal a través de un canal. Al extremo del canal, la señal se transforma
en mensaje para uso del destinatario a través de un receptor. Esta cadena de
comunicación normal prevé naturalmente la presencia de un ruido a lo largo del
canal, de modo que el mensaje requiere una redundancia para que la información
se transmita en forma clara. Pero el otro elemento fundamental de esta cadena
es la existencia de un código, común a la fuente y al destinatario. Un código
es un sistema de probabilidad prefijado y sólo en base al código podemos determinar
si los elementos del mensaje son intencionales (establecidos por la fuente) o consecuencia
del ruido. Me parece muy importante distinguir perfectamente los diversos puntos
de esta cadena, porque cuando se omiten se producen equívocos que impiden considerar
el fenómeno con atención. Por ejemplo, buena parte de las tesis de Marshall
McLuhan acerca de la naturaleza de los media derivan del hecho de que él llama
«media», en general, a fenómenos que son reducibles a veces al canal, a veces
al código y a veces a la forma del mensaje. El alfabeto reduce, según criterios
de economía, las posibilidades de los órganos fonadores y de este modo provee
de un código para comunicar la experiencia; la calle me provee de un canal a
lo largo del cual puedo hacer viajar cualquier comunicación. Decir que el alfabeto
y la calle son «media», significa no considerar la diferencia entre un código y un canal. Decir que la geometría euclidiana y un traje son "media",
significa no diferenciar un código (los elementos de Euclides son un modo de
formalizar la experiencia y de hacerla comunicable) de un mensaje (un traje
determinado, en base a códigos indumentarios -de convenciones aceptadas por
la sociedad-, comunica una actitud mía respecto a mis semejantes). Decir que
la luz es un media significa no advertir que existen, por lo menos, tres acepciones
de «luz». La luz puede ser una señal de información (utilizo la electricidad
para transmitir impulsos que, según el código morse, significan mensajes particulares);
la luz puede ser un mensaje (si mi amante pone una luz en la ventana, significa
que su marido está ausente); y la luz puede ser un canal (si tengo la luz encendida
en la habitación, puedo leer el mensaje-libro). En cada uno de estos casos el
impacto de un fenómeno sobre el cuerpo social varía según el papel que juega
en la cadena comunicativa.
Siguiendo con el ejemplo de la luz, en cada uno de estos tres casos el significado
del mensaje cambia según el código elegido para interpretarlo. El hecho de que
la luz, cuando utilizo el código morse para transmitir señales luminosas, sea
una señal -y que esta señal sea luz y nada más- tiene en el destinatario un
impacto mucho menos importante que el hecho de que el destinatario conozca el
código morse. Si, por ejemplo, en el segundo de los casos citados, mi amante
usa la luz como señal para transmitirme en morse el mensaje «mi marido está
en casa» pero yo sigo refiriéndome al código establecido precedentemente, por
el que «luz encendida» significa «marido ausente», lo que determina mi comportamiento
(con todas las desagradables consecuencias que supone) no es la forma del mensaje ni su contenido según la
fuente emisora, sino el código que yo uso. Es la utilización del código lo que
confiere a la señal-luz un determinado contenido. El paso de la Galaxia Gutenberg
al Nuevo Pueblo de la Comunicación Total no impedirá que se desencadene entre
yo, mi amante y su marido el eterno drama de la traición y de los celos.
En este sentido, la cadena comunicativa descrita antes deberá transformarse
de esta manera: el receptor transforma la señal en mensaje, pero este mensaje
es todavía una forma vacía a la que el destinatario podrá atribuir significados
diferentes según el código que aplique.
Si escribo la frase No more, aquel que la interprete a la luz del código lengua
inglesa la entenderá en el sentido más obvio; pero les aseguro que, leída por
un italiano, la misma frase significaría «nada de moras», o bien «no, prefiero
las moras»; pero, si en lugar de un sistema de referencia botánico, mi interlocutor
apelase a un sistema de referencia jurídico, entendería «nada de
moras (dilaciones)»; y si usase un sistema de referencia erótico, la misma frase
sería la res- puesta «no, morenas» a la pregunta «¿Los caballeros las prefieren
rubias?».
Naturalmente, en la comunicación. normal, entre persona y persona, relativa
a la vida cotidiana, estos equívocos son mínimos: los códigos se establecen
de antemano. Pero hay también casos extremos como, en primer lugar, la comunicación
estética, donde el mensaje es intencionalmente ambiguo con el fin preciso de
estimular la utilización de códigos diferentes por parte de aquellos que estarán
en contacto con la obra de arte, en lugares y en momentos diferentes.
Si en la comunicación cotidiana la ambigüedad está excluida y en la estética
es por el contrario deseada, en la comunicación de masas la ambigüedad, aunque
ignorada, está siempre presente. Hay comunicación de masas cuando la fuente
es única, centralizada, estructurada según los modos de la organización industrial;
el canal es un expediente tecnológico que ejerce una influencia sobre la forma misma de la señal; y los destinatarios
son la totalidad (o bien un grandísimo número) de los seres humanos en diferentes
partes del globo. Los estudiosos norteamericanos se han dado cuenta de lo que
significa una película de amor en tecnicolor, pensada para las señoras de los
suburbios y proyectada, después, en un pueblo del Tercer Mundo. Pero en países
como Italia, donde el mensaje tele- visivo es elaborado por una fuente industrial
centralizada y llega simultáneamente a una ciudad industrial del norte y a una
perdida aldea agrícola del sur, en dos circunstancias sociológicas separadas
por siglos de historia, este fenómeno se registra día a día.
Pero basta incluso con la reflexión paradójica para convencerse de este hecho:
cuando la revista Eros publicó, en Estados Unidos, la famosa fotografía de una
mujer blanca y un hombre de color, desnudos, besándose, imagino que, si las
mismas imágenes hubieran sido transmitidas por una red televisiva de gran difusión,
el significado atribuido al mensaje por el gobernador de Alabama y por Allen Ginsberg habría sido diferente. Para un hippie californiano,
para un radical del Village, la imagen habría significado la pro- mesa de una
nueva comunidad. Para un seguidor del Ku Klux Man el mensaje habría significado
una tremenda amenaza de violencia carnal.
El universo de la comunicación de masas está lleno de estas interpretaciones
discordantes; diría que la variabilidad de las interpretaciones es la ley constante
de las comunicaciones de masas. Los mensajes parten de la fuente y llegan a
situaciones sociológicas diferenciadas, donde actúan códigos diferentes. Para
un empleado de banco de Milán la publicidad televisiva de un frigorífico representa un estímulo a la adquisición, pero para un campesino
en paro de Calabria la misma imagen significa la denuncia de un universo de
bienestar que no le pertenece y que deberá conquistar. Es por esto que creo
que en los países pobres incluso la publicidad televisiva puede funcionar como
mensaje revolucionario.
El problema de la comunicación de masas es que hasta ahora esta variabilidad
de las interpretaciones ha sido casual. Nadie regula el modo en que el destinatario
usa el mensaje, salvo en raras ocasiones. En este sentido, aunque hayamos desplazado
el problema, aunque hayamos afirmado que «el medio no es el mensaje», sino que
«el mensaje depende del código», no hemos resuelto el problema de la era de
las comunicaciones. Si el apocalíptico dice: «El medio no transmite ideologías,
es la ideología misma; la televisión es la forma de comunicación que asume la
ideología industrial avanzada», nosotros sólo podremos responder: «El medio
transmite las ideologías a las que el destinatario puede recurrir en forma de
códigos que nacen de la situación social en la que vive, de la educación recibida, de las disposiciones psicológicas
del momento.» En tal caso, el fenómeno de las comunicaciones de masas seria
inmutable: existe un instrumento extremadamente poderoso que ninguno de nosotros
llegará jamás a regular; existen medios de comunicación que, a diferencia de
los medios de producción, no son controlables ni por la voluntad privada ni
por la de la colectividad. Frente a ellos, todos nosotros, desde' el director
de la CBS y el presidente de Estados Unidos, pasando por Martin Heidegger, hasta
el campesino más humilde del delta del Nilo, somos el proletariado.
Sin embargo, creo que el defecto de este plantea- miento consiste en el
hecho de que todos nosotros estamos tratando de ganar esta batalla (la batalla
del hombre en el universo tecnológico de la comunicación) recurriendo a la estrategia.
Habitualmente, los políticos, los educadores, los científicos de la comunicación
creen que para controlar el poder de los mass-media es preciso controlar dos
momentos de la cadena de la comunicación: la fuente y el canal. De esta forma
se cree poder controlar el mensaje; por el contrario, así sólo se controla el
mensaje como forma vacía que, en su destinación, cada cual llenará con los significados que le sean sugeridos por la propia situación antropológica,
por su propio modelo cultural. La solución estratégica puede resumirse en la
frase: «Hay que ocupar el sillón del presidente de la RAI», o bien: «Hay que
apoderarse del sillón del ministro de Información», o: «Es preciso ocupar el
sillón del director del Corriere.» No niego que este planteamiento estratégico pueda dar excelentes resultados a quien se proponga el éxito político
y económico, pero me temo que ofrezca resultados muy magros a quien espere devolver
a los seres humanos una cierta libertad frente al fenómeno total de la comunicación.
Por esta razón, habrá que aplicar en el futuro a la estrategia una solución
de guerrilla. Es preciso ocupar, en cualquier lugar del mundo, la primera silla
ante cada aparato de televisión (y, naturalmente, la silla del líder de grupo
ante cada pantalla cinematográfica, cada transistor, cada página de periódico).
Si se prefiere una formulación menos paradójica, diré: La batalla por la supervivencia del hombre como ser responsable en la Era de la Comunicación
no se gana en el lugar de donde parte la comunicación sino en el lugar a donde
llega. Si he hablado de guerrilla es porque nos espera un destino paradójico
y difícil, a nosotros, estudiosos y técnicos de la comunicación: precisamente
en el momento en que los sistemas de comunicación prevén una sola fuente industrializada
y un solo mensaje, que llegaría a una audiencia dispersa por todo el mundo,
nosotros deberemos
ser capaces de imaginar unos sistemas de comunicación complementarios que nos
permitan llegar a cada grupo humano en particular, a cada miembro en particular,
de la audiencia universal, para discutir el mensaje en su punto de llegada,
a la luz de los códigos de llegada, confrontándolos con los códigos de partida.
Un partido político, capaz de alcanzar de manera capilar a todos los grupos
que ven televisión y de llevarlos a discutir los mensajes que reciben, puede
cambiar el significado que la fuente había atribuido a ese mensaje. Una organización
educativa que lograse que una audiencia determinada discutiera sobre el mensaje
que recibe, podría volver del revés el significado de tal mensaje. 0 bien, demostrar
que ese mensaje puede ser interpretado de diferentes modos.
Cuidado: no estoy proponiendo aquí una nueva forma de control de la opinión
pública, todavía más terrible. Estoy proponiendo una acción para incitar a la
audiencia a que controle el mensaje y sus múltiples posibilidades de interpretación.
La idea de que un día habrá que pedir a los estudiosos y educadores que abandonen
los estudios de televisión o las redacciones de los periódicos para librar una
guerrilla puerta a puerta, como provos de la recepción crítica puede asustar
y parecer pura utopía. Pero si la Era de las Comunicaciones avanza en la dirección
que hoy nos parece más probable, ésta será la única salvación para los hombres libres. Hay que estudiar cuales pueden ser las formas de esta
guerrilla cultural. Probablemente, en la interrelación de los diversos medios
de comunicación, podrá emplearse un medio para comunicar una serie de juicios
sobre otro medio. Esto es lo que en cierta medida hace, por ejemplo, un periódico
cuando critica una transmisión de televisión. Pero, ¿quién nos asegura que el artículo del periódico será leído del modo que deseamos?
¿Nos veremos obligados a recurrir a otro medio para enseñar a leer el periódico
de manera consciente?.
Ciertos fenómenos de «contestación de masa» (hippies o beatniks, new bohemia
o movimientos estudiantiles) nos parecen hoy respuestas negativas a la sociedad industrial: se rechaza la sociedad
de la Comunicación Tecnológica para buscar formas alternativas de vida asociativa.
Naturalmente, estas formas se realizan usando medios de la sociedad tecnológica
(televisión, prensa, discos...). Así no se sale del círculo, sino que se vuelve
a entrar en él sin quererlo. Las revoluciones se resuelven a menudo en formas pintorescas de integración.
Podría suceder que estas formas no industriales de comunicación (de los love-in
a los mitines estudiantiles, con sentadas en el campus universitario) pudieran
llegar a ser las formas de una futura guerrilla de las comunicaciones. Una manifestación
complementaria de las manifestaciones de la comunicación tecnológica, la corrección
continua de las perspectivas, la verificación de los códigos, la interpretación siempre renovada de los mensajes
de masas. El universo de la comunicación tecnológica sería entonces atravesado
por grupos de guerrilleros de la comunicación, que reintroducirían una dimensión
crítica en la recepción pasiva. La amenaza para quienes the medium is the message
podría entonces llegar a ser, frente al medio y al mensaje, el retorno a la responsabilidad individual. Frente a la divinidad
anónima de la Comunicación Tecnológica, nuestra respuesta bien podría ser: «Hágase
nuestra voluntad, no la Tuya.»
En la radio
Estrena la actualizada página
Web.
Con nuevas secciones, materiales de oyentes y archivos para compartir.
La realización es de Ricardo Castiñeira, operador de la emisora, y será actualizada
permanentemente. Una forma de aportar a los festejos de los treinta años de la
UNLu. Puede visitarse ingresando a la web de la UNLu.
Ver Radio Uni. ¿Cuánto vive una mosca? ¿Qué es un clon? ¿Quién
le comió la lengua a las vacas? ¿Qué es el ADN? ¿Cuánto come una lombriz?".
Algunas respuestas y muchas más preguntas en La Ciencia de la Vida, el programa
de la carrera de Biología de la Universidad Nacional de Luján. Todos los jueves
a las 18:30... etc. La ciencia de la vida. Por LA UNI. (88.9mhz).Conduce:
Dr. Fernando Momo.
lectores
CURSO PARA DEJAR DE FUMAR
ALLCEC ( Asociación Lujanense de Lucha Contra el Cáncer) comunica que se encuentra
abierta la inscripción para el CURSO PARA DEJAR DE FUMAR
El curso se desarrolla durante 8 reuniones de 2 horas
de duración cada una. Para mas informes e inscripción comunicarse con los teléfonos
433063 y 424874. DIA DEL AIRE PURO: 21 de noviembre. Como todos los años
el tercer jueves de noviembre se festeja del Día del aire puro,
y es una buena oportunidad para proponerse dejar de fumar, por tal
razón acercamos a los lectores los beneficios que se obtienen al abandonar un
habito tan arraigado:
BENEFICIOS PARA TU SALUD.QUE
SUCEDE CUANDO UNO DEJA DE FUMAR En
los 20 minutos después de tu ultimo cigarrillo: Dejas
de contaminar el ambiente. La presión arterial se normaliza. El pulso vuelve a ser normal.
La temperatura de tus manos y pies aumenta y se normaliza.
8
HORAS DESPUES: La cantidad de monoxido de carbono en sangre disminuye a nivel normal.
La cantidad de oxigeno en sangre retorna a nivel normal.
24 HORAS DESPUES: Disminuyen los riesgos de un infarto.
48 HORAS DESPUES: El
sistema nervioso se adapta a la ausencia de nicotina. Se
mejoran los sentidos del olfato y el gusto. 72 HORAS DESPUES: Los
bronquios se relajan, mejorándose la respiración. Aumenta la capacidad pulmonar.
2 SEMANAS A 3 MESES DESPUES: Mejora la
circulación. Resulta mas fácil caminar. La función
pulmonar aumento hasta un 30 %. 3 MESES A 9 MESES: Disminuye la tos, la congestión,
la fatiga y la falta de aire. Las cilias aparecen nuevamente
en los bronquios, aumentando la capacidad para estabilizar el mismo, se limpian
los bronquios y reduce el peligro de infecciones. El nivel
de energía corporal, aumenta. 1
AÑO DESPUES: Se disminuye en un 50 % el riesgo de enfermedades
cardiacas. 5 AÑOS DESPUES: El porcentaje de riesgo de contraer enfermedades cardiacas es igual al
del no fumador. Se disminuye en un 50 % el riesgo de contraer cáncer del pulmón.
10 AÑOS DESPUES: El riesgo de contraer
cáncer de pulmón es igual al del no fumador. Las células cancerígenas son reemplazadas.
Disminuye el riesgo de contraer otros cánceres: de boca, laringe, esófago,
vejiga, hígado y páncreas. Fuente: Publicación de la Ulster
Cancer Foundation, Irlanda del Norte.
OJO CON EL ALCA
El Área de Libre Comercio de las Américas, busca llevar a su máxima ejecución
y a obligatorio cumplimiento las políticas y medidas adoptadas bajo la
inspiración del Consenso de Washington que, en sólo 13 años, han devastado
en Colombia y en América Latina, la capacidad de instalación agrícola e industrial,
la organización social y la soberanía nacional. ¡No al Alca! Comuníquense con
la Academia Colombiana de Ciencias Económicas y diga ¡No al Alca! Y ¡Sí al respeto
de nuestras
soberanías! Teléfonos: 57-1-245.9420, 57-1-285.8686 y 57-1-226.0060 (R. Alameda).
Campaña del Ladrillo por el Arte
Para Gabriel Impaglione: Hola les
envio este mail que hemos creado desde la Escuela de Bellas Artes de Neuquen
donde contamos la campaña que estamos haciendo. Cabe aclarar que nuestra escuela
( unica en la provincia) además de tener 1300 alumnos, en pocos años cumplirá
50 años y aún no posee edificio propio. Ha tenido ya 3 piedras fundamentales
y hasta una ley para su construcción, ley que, por supuesto..al poco tiempo
se derogó. Así es que juntamos ladrillos trocándolos de alguna manera por obra
plástica y por espectáculos teatrales en la vía pública el I de noviembre es
el primero que haremos. La idea es una vez que se junten muuuuchos, ir con los
camiones y decir: SEÑORES DEL GOBIERNO AQUI ESTA LA MATERIA PRIMA... queremos
un terreno. Aclaremos también que aquí, lo que sobran son terrenos fiscales
que el gobierno destina para cualquier otra cosa menos para Educación. Desde
ya les agradezco la difusión que puedan hacer de esto y para cualquiera
que quiera escribirnos puede hacerlo a escba@neuquen.gov.ar o a femicla@femicla.com en estos momentos la
suma de gente a esta causa viene a ser como un ladrillo también. Claudia
Solari, Jefa del Area Pedagógica, Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano,
de Neuquén.
Los sábados, de 11 a
12 se emite por La Uni/ Radio Universidad Nacional de Luján, un programa
especial con la Historia de la UNLu, y los acontecimientos destacados de su época,
producido en formato informativo radiofónico. Los invitamos a escucharlo!! (88.9
mhz)

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