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Entrevista a James Petras por Argentina - abril/2002
Mientras más antipopular es el gobierno argentino, más entreguista
por Juventud Rebelde
Diario "Juventud Rebelde" de La Habana Sonriente y afectuoso, James
Petras dice que sí, que tendrá un aparte para Juventud Rebelde en algún
momento del Seminario Internacional "Guerra, terrorismo y la amenaza a la
democracia", en el cual participa, pero prácticamente tenemos que "cazarlo"
en un receso que se concede a sí mismo, y entre un enjambre de periodistas
que también se disputan sus desclaraciones en los tumultuosos escenarios
del II Foro Social Mundial. El diálogo es breve, y en varios momentos interrumpido
por otros colegas y por gente que lo saluda o quiere fotografiarse con él.
Habla perfectamente el español y llama las cosas por su nombre, sin medias
tintas: "El mundo está viviendo un fascismo con cara sonriente", dice. Se
da el lujo, incluso, de ironizar sobre el gobierno de su país, Estados Unidos,
y apura las respuestas porque debe regresar al panel que comparte, en el
escenario del teatro de la Universidad Federal de Porto Alegre, con el economista
egipcio Samir Amín, la profesora de la Universidad de La Habana Isabel Rauber
y el periodista brasileño José Reinaldo de Carvalho.
-Ha sido usted muy crítico con la izquierda tradicional. Los ha dividido
en varias categorías: "practicantes de la meditación", "cínicos", "oportunistas-pesimistas",
"rebeldes con las rodillas sobre las rodillas"... Solo a algunos les ha
concedido la deferencia de padecer el "síndrome de Espartaco"... ¿Y la gente
que está aquí qué cosa es?
-Hablaba de una parte de la izquierda que se ha ido acomodando al neoliberalismo
(el FREPASO, en Argentina, entre otros), y, por supuesto, dentro de esta
hay otros sectores que tienen una línea más socializante. Pero los verdaderos
progresos para el socialismo están ocurriendo fuera de los parlamentos,
como es el caso del Movimiento de los Sin Tierra (MST), en Brasil... Mire,
en Argentina, los sindicatos hicieron muchas huelgas formales, y después
negociaron con el gobierno. La izquierda ganó las elecciones y se quedó
estancada en el Parlamento, y cuando el pueblo llenó la Plaza de Mayo y
enfrentó al gobierno, movilizando la totalidad del centro del país, junto
con la provincia de Buenos Aires, cayó también aquella izquierda con todo
el gobierno. Entonces debemos sacar conclusiones realistas: la lucha de
masas extraparlamentaria es más eficiente hoy que hacer la política electoral.
-El tema de su disertación aquí fue "Socialismo o Barbarie", la famosa
frase de Rosa de Luxemburg, pero usted se concentró en la barbarie. ¿Cómo
puede abrirse paso el socialismo en medio de la barbarie que se adueña del
planeta?
-Debe ser en la lucha por la revolución cultural, por la igualdad de géneros,
de razas, no se trata simplemente cambiar las estructuras económicas y las
relaciones sociales. Eso solo se puede hacer con una lucha de masas. El
socialismo solo es una lucha de acción directa, y no simplemente ir a foros
a discutir.
-Entonces el Foro...
-El Foro ha sido una excelente oportunidad de intercambiar ideas, y para
las organizaciones de base es una buena forma de coordinar acciones en común.
Es una demostración al mundo de que la campaña antiterrorista no tiene el
efecto que esperaban, sino todo lo contrario: ha habido más participación
que el año anterior. Eso muestra que Estados Unidos no es omnipotente. Puede
arrasar pueblos muy pobres, como Afganistán, pero esta gran ola que se ha
levantado en América Latina no la va poder aplastar fácilmente. Estamos
entrando en un nuevo período, de más terror, más represión y más movilización.
Esta polarización define nuestra época.
-Las fuerzas que integran el Foro son extremadamente heterogéneas. ¿Cree
que puede haber un consenso mínimo aquí para la lucha?
-Un sector del Foro está jugando con el Imperio europeo para atacar a Estados
Unidos y favorecer sus propios capitales. En este sentido debe recordarse
que Europa apoyó el bombardeo contra Afganistán, e invadió Yugoslavia, y
están en la misma política de preparar fuerzas de intervención. Creo que
es excelente que ataquen el imperio de Bush, y debemos apoyar esta postura
mientras marcamos las limitaciones de su discurso.
"No se puede ignorar que hay una lucha dentro del Foro entre reformistas
que encabezan algunos `notables', ONGs europeas y otros grupos, y una línea
más clasista que quiere poner sobre la mesa el socialismo en contra de las
reformas. Es una contradicción no violenta, y esta lucha interna debe resolverse
en los debates para lograr la unidad frente al grupo interno, de modo que
el Foro pueda avanzar y hacer algunas propuestas más radicales".
-En relación con el año pasado, este encuentro ha dejado fuera la participación
de las FARC y de otros movimientos revolucionarios...
-Y de Fidel. Debieron haber invitado a Fidel como una importante voz contra
el imperialismo. Esto refleja la debilidad de algunos sectores europeos
y de la derecha del Partido de los Trabajadores (PT), de Brasil , que creen
que si van acomodando a Estados Unidos, este va a perdonarles la vida. Pero
vemos cómo los paramilitares ya asesinaron a dos de los alcaldes del PT
y asaltaron la sede de la CUT (Central Única de los Trabajadores). Ya la
guerra está andando, y no van a distinguir entre revolucionarios y reformistas.
Todos los que de una forma u otra se manifiestan contra el Imperio van a
ser afectados. Sería mejor que los reformistas se unieran a los revolucionarios,
porque es la única posibilidad de ganar sus elecciones. Pero si creen que
van a acomodar la derecha, van a recibir patadas en el culo, y no la protección
que piden.
-Más o menos lo que ha recibido y sigue recibiendo Argentina...
-La clase media creyó mucho en el discurso de Menem: que iban a entrar en
el Primer Mundo, que pusieran su dinero en dólares, que compraran pisos
en Miami. Se quedaron descolgados, y se sienten traicionados, porque entraron
en un ciclo de descenso. Encuentran en la calle a los obreros pobres, desocupados,
y empiezan a entender que viven en una Argentina del Tercer Mundo. La de
Argentina es una situación especial, pero refleja cada vez más la comprensión
de diferentes sectores de que no hay un futuro bajo el Imperio.
-¿Por qué cree que el gobierno argentino, sentado en un polvorín, vuelve
a cometer los mismos errores de sus predecesores? Por ejemplo, irse a Estados
Unidos a intentar cambiar por dinero el voto contra Cuba en Ginebra.
-Es un patrón que al final atenta contra su mismo pueblo y, por supuesto,
contra sí mismo. La derecha, tradicionalmente, ha sostenido una política
interior muy reaccionaria. No les interesa el pueblo, creen que no dependen
de él. Ponen su mirada en el financiamiento y los créditos que puedan llegarles
de afuera para sostener una política antipopular. Mientras más antipopulares
son, más dependen de Estados Unidos y más venden el voto. Esa es una lógica,
una cadena de relaciones. La política exterior es una expresión de la política
interna. Y así les irá también: pésimamente.
Gentileza: Cristina Castello [ cristinacastello@fibertel.com.ar
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