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Leonardo: un hombre universal

Resumen: 


En este artículo se presenta la biografía de Leonardo Da Vinci, y en especial, se describen las mas notables invenciones de esta verdadera personalidad histórica que ennoblece al género humano.

Desarrollo:

Introducción


Para muchas personas, el nombre de Leonardo Da Vinci se vincula principalmente con las artes. Sin embargo esto no debería ser así, pues Leonardo ha concebido los principios de muchos aparatos que nos acompañan en nuestro mundo moderno, y sobre todo, nos ha dejado un ejemplo de vida para las sucesivas generaciones que pasan por el mundo, brindándonos una guía para nuestro propio crecimiento como personas y profesionales.

En efecto, Leonardo da Vinci ha sido uno de los grandes genios del Renacimiento, famoso por una cultura enciclopédica que lo hizo destacado pintor, escultor, físico, geómetra, biólogo, botánico, modisto, inventor de juegos de salón y de utensilios de cocina, cartógrafo, diseñador de jardines, decorador de interiores, urbanista, fundidor, anatomista, músico, arquitecto, ingeniero, científico y pensador. Los conocimientos y aplicaciones de las ciencias naturales y matemáticas, lo pusieron en contacto con las ideas fundamentales del espíritu. 

Leonardo fue un hombre que trascendió su tiempo, pués buscó con vehemencia y sin descanso el conocimiento a través de todas sus manifestaciones, el arte, la ciencia, y la técnica, para proyectarlas más allá de las restricciones y de los límites concebibles en ese entonces por ser humano alguno.

Muchos descubrimientos de Leonardo no se aplicaron en su época debido a que suponían un avance tan grande que los hacía indescifrables, hasta tal punto que, de haberse publicado oportunamente, hubieran revolucionado la ciencia del siglo XVI. De hecho, Leonardo se adelantó a los conocimientos científicos de su época, y anticipó el futuro con inventos ingeniosos, para los que el tiempo aún no era maduro.

Leonardo aspiraba al conocimiento total, globalizante, pero no aspiraba a llegar a él por el camino del estudio de la revelación, como los escolásticos y los teólogos de los siglos precedentes, ni tampoco por el del razonamiento intelectual que bebe exclusivamente del saber de los autores anteriores. Él mismo se definía como un "uomo senza lettere", porque se consideraba un iletrado. 

Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico como científico. Sus innovaciones en el campo de la pintura determinaron la evolución del arte italiano durante más de un siglo después de su muerte; sus investigaciones científicas, sobre todo en las áreas de anatomía, óptica e hidráulica, anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.

Su vida personal es en gran parte un misterio; apenas han llegado indicaciones acerca de sus costumbres, gustos o defectos. Se sabe que era estrictamente vegetariano; por sus cartas y escritos sobre anatomía, en los que llama a los omnívoros "devoradores de cadáveres". 

Cuidadosamente educado por su padre, fue notablemente dotado y precoz. Pocos artistas deben tan poco a las circunstancias y a los maestros. Se hizo a sí mismo. Su obra fue pequeña en volumen, y lo que queda se puede contar con los dedos de ambas manos. Pocos hombres tuvieron tan variado talento; su metodología artística le fue original, la ciencia era la medida de la belleza, combinó la realidad con la poesía y utilizó ambas para llevar a cabo amplias investigaciones sobre la naturaleza y reproducir la vida según las leyes mismas de la vida. 

A causa de que ninguno de los proyectos escultóricos de Leonardo fue finalizado, el conocimiento de su arte tridimensional sólo puede hacerse a través de sus dibujos. Idénticas consideraciones pueden aplicarse a su arquitectura. Sin embargo, en sus dibujos arquitectónicos, demuestra maestría en la composición de masas, claridad de expresión y fundamentalmente, un profundo conocimiento de la antigüedad romana.

Se opuso al concepto de "belleza" ideal, defendiendo la imitación de la naturaleza con fidelidad, sin tratar de mejorarla. Tenía por costrumbre asentar en unos cuadernos sus ideas, descubrimientos y observaciones, abordando una asombrosa variedad de temas. 

Particularidades de sus apuntes eran que las ilustraciones eran profusas y dibujadas con precisión y criterio didáctico. Llenó miles y miles de páginas, formando un desordenado manuscrito que equivaldría a 200 volúmenes actuales, pero mientras vivía, nada de ello apareció en letras de molde, a pesar que el artista imploró a sus seguidores publicar al menos su "Tratado de Pintura", pero éste fue impreso recién en 1651, y la completa versión preparada por su fiel alumno Francesco Melzi, no vió la luz hasta 1817. El resto de sus textos desperdigados por las más grandes colecciones, es mayormente ignorado. 

Parece que tuvo dificultades intentando aprender latín y griego, los idiomas cultos y la llave de acceso a la cultura filosófica que dominaba Italia y parte de Europa. Leonardo escribió la mayor parte de sus escritos en toscano, un dialecto florentino. Pero escribía al revés, como visto por un espejo. 

El signo del artista fue el abandono sistemático de los proyectos que se le encargaban, por muchas precauciones que tomaran los clientes mediante contratos, cláusulas, etc. Él mismo no se definía como pintor, sino como ingeniero y arquitecto, incluso como escultor. Sin embargo su prestigio en vida alcanzó dimensiones prácticamente desconocidas. 

Leonardo destacó por encima de sus contemporáneos como científico. Sus teorías en este sentido, de igual modo que sus innovaciones artísticas, se basan en una precisa observación y documentación. Comprendió, mejor que nadie en su siglo y aún en el siguiente, la importancia de la observación científica rigurosa. 

Desgraciadamente, del mismo modo que frecuentemente podía fracasar a la hora de rematar un proyecto artístico, nunca concluyó sus planificados tratados sobre una diversidad de materias científicas, cuyas teorías nos han llegado a través de anotaciones manuscritas. 

A continuación pasamos a reseñar algunos aspectos de una vida que ha dado tema a muchos libros y conferencias. 

Su vida

Leonardo di Ser Piero da Vinci nació el 15 de abril de 1452 en el pueblo toscano de Vinci, próximo a Florencia. Hijo de un rico notario florentino y de una campesina, a mediados de la década de 1460 la familia se instaló en Florencia, donde Leonardo recibió la más exquisita educación que esta ciudad, centro artístico e intelectual de Italia, podía ofrecer. Leonardo era elegante, persuasivo en la conversación y un extraordinario músico e improvisador. 

Hacia 1466 acude a formarse al taller de Andrea del Verrocchio, figura principal de su época en el campo de la pintura y escultura. Junto a éste, Leonardo se inicia en diversas actividades, desde la pintura de retablos y tablas hasta la elaboración de grandes proyectos escultóricos en mármol y bronce. En 1472 entra a formar parte del gremio de pintores de Florencia y en 1476 todavía se lo menciona como ayudante de Verrocchio.

En 1478 Leonardo alcanzó la maestría. Su primer encargo, un retablo para la capilla del Palazzo Vecchio, del ayuntamiento florentino, no llegó a ejecutarse. Su primera gran obra, La adoración de los Magos (Uffizi), que dejó inacabada, se la encargaron los monjes de San Donato de Scopeto, cerca de Florencia, hacia 1481. Otras obras de su etapa juvenil son la denominada Madonna Benois (c. 1478, Ermitage, San Petersburgo), el retrato de Ginebra de Benci (c. 1474, Galería Nacional, Washington) y el inacabado San Jerónimo (c. 1481, Pinacoteca Vaticana).

En 1482 Leonardo entra al servicio de Ludovico Sforza, duque de Milán, tras haberle escrito una carta en la que el artista se ofrecía como pintor, escultor, arquitecto, además de ingeniero, inventor e hidráulico; y donde afirmaba que podía construir puentes portátiles, que conocía las técnicas para realizar bombardeos y el cañón, que podía hacer barcos así como vehículos acorazados, catapultas y otras máquinas de guerra y que incluso podía realizar esculturas en mármol, bronce y terracota. 

De hecho, sirvió al duque como ingeniero en sus numerosas empresas militares y también como arquitecto. Además, ayudó al matemático italiano Luca Pacioli en su célebre obra La divina proporción (1509).

Existen evidencias de que Leonardo tenía discípulos en Milán, para los cuales probablemente escribió los textos que más tarde agruparía en su Tratado de pintura (1651). La obra más importante del periodo milanés son las dos versiones de la Virgen de las rocas (1483-1485, Louvre, París; década de 1490-1506-1508, National Gallery, Londres), donde aplica el esquema compositivo triangular que encierra a la Virgen, el Niño, san Juan y el ángel, y por otro lado, utiliza por primera vez la técnica del sfumato. De 1495 a 1497 trabaja en su obra maestra La última cena, pintura mural para el refectorio del monasterio de Santa Maria delle Grazie, Milán. 

Desgraciadamente, su empleo experimental del óleo sobre yeso seco provocó problemas técnicos que condujeron a su rápido deterioro hacia el año 1500. Aunque la mayor parte de la superficie original se ha perdido, la grandiosidad de la composición y la penetración fisonómica y psicológica de los personajes dan una vaga visión de su pasado esplendor.

Durante su larga estancia en Milán, Leonardo también realizó otras pinturas y dibujos (la mayoría de los cuales no se conservan), escenografías teatrales, dibujos arquitectónicos y modelos para la cúpula de la Catedral de Milán. Su mayor encargo fue el monumento ecuestre en bronce a tamaño colosal de Francesco Sforza, padre de Ludovico, para su ubicación en el patio del castillo Sforzesco. Sin embargo, en diciembre de 1499, la familia Sforza fue expulsada de Milán por las tropas francesas. Leonardo dejó la estatua inacabada (fue destruida por los arqueros franceses) y regresó a Florencia en 1500. De esta primera etapa milanesa también cabe citar algunos retratos femeninos como el de La dama del armiño (Museo Czartoryski, Cracovia).

Durante su estancia en Florencia, viaja un año a Roma. En 1502 Leonardo entra al servicio de César Borgia, duque de Romaña, hijo del papa Alejandro VI. En su calidad de arquitecto e ingeniero mayor del duque, Leonardo supervisa las obras en las fortalezas de los territorios papales del centro de Italia. 

En 1503, ya en Florencia, fue miembro de la comisión de artistas encargados de decidir sobre el adecuado emplazamiento del David de Miguel Ángel (1501-1504, Academia, Florencia), y también ejerció de ingeniero en la guerra contra Pisa. Al final de este año comenzó a planificar la decoración para el gran salón del Palacio de la Signoria con el tema de la batalla de Anghiari, victoria florentina en la guerra contra Pisa. Realizó numerosos dibujos y completó un cartón en 1505, pero nunca llegó a realizar la pintura en la pared. 

Durante su segundo periodo florentino, Leonardo pintó varios retratos, pero el único que se ha conservado es el de La Gioconda (1503-1506, Louvre, París), el retrato más famoso de toda la historia de la pintura, también conocido como Mona Lisa. Si algo merece destacarse de forma especial es la enigmática sonrisa de la retratada. Parece ser que Leonardo sentía una gran predilección por esta obra ya que la llevaba consigo en sus viajes.

En 1506 Leonardo regresó a Milán al servicio del gobernador francés Carlos II Chaumont, mariscal de Amboise. Al año siguiente fue nombrado pintor de la corte de Luis XII de Francia, que residía por entonces en la ciudad italiana. Durante los seis años siguientes Leonardo repartió su tiempo entre Milán y Florencia, donde a menudo visitaba a sus hermanastros y hermanastras y cuidaba de su patrimonio. En Milán continuó sus proyectos de ingeniería y trabajó en el monumento ecuestre de Gian Giacomo Trivulzio, comandante de las fuerzas francesas en la ciudad. Aunque el proyecto no se llegó a finalizar, se conservan dibujos y estudios sobre el mismo. De esta misma época parece ser la segunda versión de la Virgen de las rocas y Santa Ana, la Virgen y el Niño (c. 1506-1513, Louvre, París). 

Desde 1514 a 1516 Leonardo vivió en Roma bajo el mecenazgo de Giuliano de Medici, hermano del papa León X. Se alojaba en el Palacio del Belvedere en el Vaticano, ocupándose fundamentalmente de experimentos científicos y técnicos. Al final de su vida sufrió una parálisis en el brazo derecho que le impedía pintar, pero no continuar dibujando y enseñando. 
En 1516 se traslada a Francia a la corte de Francisco I, donde pasó sus últimos años en el castillo de Cloux, cerca de Amboise, en el que murió el 2 de mayo de 1519.

Actividad científica

El Arte representa sólo una pequeña parte de la actividad de Leonardo. Siempre y sobre todo en Milán a partir de 1506 su genio fue absorbido por temas científicos, aunque esas investigaciones habían empezado en el estudio de Verrocchio, como se muestra en la carta de 1482 a Ludovico il Moro. Es imposible dar aquí un análisis detallado ni tan siquiera de sus obras principales, porque sus estudios incluyeron todas las ramas del conocimiento. 

Por otra parte su naturaleza estrictamente personal, el secreto y las prácticas deliberadamente cabalísticas con las que le gustaba rodearlas, las técnicas de abreviación y criptografía de las que hizo uso para ocultar su disertación (escribió de derecha a izquierda, en una mano invertida que podía probablemente leerse sólo con la ayuda de un espejo), todo este misterio quita mucho interés a los tesoros de observación que Leonardo consignó en incontables manuscritos. De hecho por negarse a divulgar sus descubrimientos, queriendo guardar el monopolio de sus procesos y secretos, condenó esta parte de su trabajo al olvido y a la esterilidad. Sin embargo, su arte está de tantas maneras conectado con su ciencia que el anterior no puede conocerse sin una comprensión de esta última. 

En sus dibujos de flores, plantas, paisajes, y en sus estudios de personas, es imposible decir si es el botánico, el geólogo, el anatomista o el artista el que nos interesa más. En Leonardo saber y arte no están separados nunca. 

Su técnica se basa exclusivamente en la observación y el experimento. No reconoció ninguna otra amante que la naturaleza. Ni en ciencia ni en arte admitió la autoridad ni de los ancianos ni de los eruditos.

Leonardo comprendió y utilizó el auténtico método experimental un siglo antes de que Francis Bacon filosofase sobre él, y antes de que Galileo lo pusiese en práctica. Leonardo no escribió tratados metodológicos, pero en sus cuadernos de apuntes nos dejó esparcidas sus ideas. Dice que las matemáticas, la geometría y la aritmética, pueden llegar a la certeza absoluta dentro de su propio ámbito, pues manejan conceptos mentales ideales de valor universal. En cambio, la verdadera ciencia (refiriéndose a las ciencias empíricas), se basa en la observación; si pudiera aplicarse a ella el razonamiento matemático podría lograrse mayor grado de certeza, siendo hoy en día, uno de los pasos fundamentales del método científico. "No hay certeza en la ciencia si no se puede aplicar una de las ciencias matemáticas".

En sus apuntes, Leonardo dejó constancia de la importancia que concede al método en la investigación y los preceptos que establece en su método en nada difieren de las modernas definiciones que hoy utilizamos para hablar del método científico. Podemos ver en estos textos una clara definición de los procesos de inducción y deducción que hoy explicamos en nuestras clases de Física o Filosofía.

Además él claramente entendió: (1) que la ciencia debería ser sujeta a la formulación en leyes matemáticas; (2) que la ciencia tiene poder sobre la naturaleza, y la capacidad de prever fenómenos y que necesita reproducirlos o imitarlos. Esto aceptado, hubo pocas cuestiones que esta incansable mente no estudió, y a las que no aportó ingeniosos puntos de vista y nuevas soluciones. 

Frecuentemente percibía verdades demostradas por la ciencia moderna. Mucho antes que Bacon y con una muy distinta gama de aplicación inventó las ciencias positivas. 

Realizó descubrimientos en meteorología y geología, conoció el efecto de la luna sobre las mareas, anticipó las concepciones modernas sobre la formación de los continentes y conjeturó sobre el origen de los caracoles fosilizados encontrados tierra adentro, para apoyar la teoría de Alberto de Sajonia sobre la formación de las montañas.

Afirmó que dado que las cosas son más antiguas que los escritos, la Tierra lleva grabadas las huellas de su historia anteriormente a toda reseña escrita. Los fósiles que se encuentras ahora en las altas montañas continentales se produjeron en el agua del mar. Han tenido que producirse cambios en la corteza de la tierra, decía Leonardo; tienen que haberse levantado las montañas para ocupar nuevas posiciones. 

Como geólogo, por ejemplo, percibió que había una "historia de la tierra", que el exterior del globo no se formó de un solo golpe, y en esa historia, guiado por estudios de hidráulica, con éxito percibió la función del agua. 

En sus investigaciones urbanísticas realizó un plano del sistema de desagües de una ciudad, y la construcción de esta en dos niveles: uno para peatones y otro para vehículos, " por la calle superior, escribe, no debería pasar ningún vehículo. Para los carros y las cargas (...) está reservada la calle inferior". En esta ciudad realiza investigaciones puntuales sobre edificios, como iglesias, ayuntamiento, etc., e incluye estudios concretos sobre el sistema de escaleras o instalaciones de calefacción. 

En el campo de la astronomía concibió una máquina celeste ajustada a determinadas leyes, lo cual constituía en sí un avance sobre las ideas de Aristóteles sobre las esferas etéreas. Afirma Leonardo que la tierra es uno de tantos astros y promete demostrar en el libro que proyecta escribir, que la Tierra refleja la luz del sol igual que la luna. 

Sus estudios también abarcaron la óptica (del griego optikos, visible). Con distintos dispositivos Leonardo explicó el funcionamiento del ojo humano y los problemas ópticos del mismo, como así también inventó una máquina para pulir espejos cóncavos, colocando un cilindro de vidrio en la parte inferior y rotando la manivela. 

Leonardo fue el primero en considerar que la distancia se llenaba con aire y que éste hacía que los objetos lejanos perdiesen nitidez y se viesen azulados. Logró comprender por primera vez la razón por la cual la luz proyecta las imágenes invertidas en la cámara oscura.

Fue el primero que aplicara las leyes de la perspectiva a sus cuadros; su propia contribución consistió en el adecuado uso de luz y sombra, en la introducción del claroscuro, y del famoso "sfumato" logrando este último por una sutil y vaporosa difuminación de los contornos, todo ello ejecutado con suma minuciosidad, y en el caso de cuerpos humanos, basado sobre profundos conocimientos anatómicos adquiridos mediante disección de cadáveres. 

En su condición de dibujante, pintor y escultor, Leonardo sintió la necesidad de conocer a fondo la anatomía humana. Desafiando la tradición eclesiástica, se procuró muchos cuerpos, que luego diseccionaba, haciendo después unos dibujos anatómicos, que, aparte de su exactitud, constituyen verdaderas obras de arte. Sus mejores dibujos fueron de los huesos y los músculos, siendo muy claros y exactos los de la mano y el hombro. Otros mostraban la acción de los músculos. 

Descubrió cómo la sangre recorre constantemente todo el cuerpo humano, llevando el alimento a cada una de sus partes y retirando los deshechos, adelantándose así al descubrimiento de Harvey sobre la circulación de la sangre. Estudió los músculos del corazón e hizo dibujos de las válvulas que parecen demostrar que conoció su funcionamiento. 

Su interés por el arte le llevó a estudiar otro problema científico: el de la estructura y funcionamiento del ojo. Realizó varios progresos pero tuvo el defecto, como sus predecesores, de creer que la función visual residía en el cristalino en vez de en la retina. Por supuesto, no se dio por enterado de la idea que aún tenían muchos de sus contemporáneos de que el ojo emite rayos sobre el objeto que desea examinar. Por sus estudios en embriología asentó las bases de la anatomía comparativa. 

En mecánica entendió la energía del vapor y si no inventó ninguna máquina de acción por lo menos lo utilizó como un agente de propulsión, porque inventó un cañón de vapor. Inventó explosivos y bombas. 

Pensaba que la mecánica era la más noble de las ciencias "puesto que vemos que por medio de ella realizan sus acciones todos los cuerpos animados que poseen movimiento". Previó el principio de inercia, que después Galileo demostró experimentalmente, vio la imposibilidad experimental del "movimiento continuo"como fuente de energía, adelantándose en esto a Stevin de Brujas. Aprovechó el conocimiento de esta imposibilidad para demostrar la ley de la palanca por el método de las velocidades virtuales, un principio que ya enunciaba Aristóteles y que utilizaron más tarde Bernardino Baldi y Galileo.

Resucitó Leonardo las ideas de Arquímedes sobre la presión de los fluidos y demostró que los líquidos mantienen el mismo nivel en vasos comunicantes, y que si se llenan ambos vasos con líquidos diferentes, sus alturas de nivel serán inversamente proporcionales a sus densidades.

También se metió con la hidrodinámica. Escape de agua por los orificios, su corriente por canal, propagación de las olas sobre la superficie, etc. De las olas en el agua pasó a las ondas del aire y a las leyes del sonido, adelantándose a la moderna teoría ondulatoria de la luz.

Por ello se lo considera uno de los inventores de la hidráulica; su programa para la canalización de los ríos todavía posee valor práctico. Inventó un gran número de máquinas ingeniosas, entre ellas un traje de buzo, y especialmente sus máquinas voladoras, que, aunque sin aplicación práctica inmediata, establecieron algunos principios de la aerodinámica.

Pero quizás su más "moderno" título a la fama es el de haber asentado el principio de la aviación, dedicando años a esa tarea. Previó paracaídas y globos de aire caliente, pero fue por adherir audazmente al principio "más pesado que el aire" que construyó el primer pájaro artificial. Tras largas series de estudios analizando con sorprendente claridad el vuelo del pájaro, la forma y movimiento del ala Leonardo distinguió entre el vuelo en planeo y aquel hecho por aleteos sucesivos, definiendo en cada caso la acción del aire y la parte jugada por él; entiende que el pájaro sube oblicuamente en un plano aéreo inclinado, formando debajo de él una clase de ángulo y que corrientes se forman en la concavidad del ala que le sirven como apoyos momentáneos para recuperar su equilibrio, como las olas en las que se apoya la hélice para propulsar a la lancha. 

Estudió el ala y la pata de las aves, la mecánica del vuelo y la operación de diafragma en la respiración y la defecación. También realizó buenos dibujos de la placenta de la vaca, pero no tenía certeza sobre si las corrientes sanguíneas maternal y fetal estaban relacionadas o no. También realizó experimentos sobre la médula espinal de la rana, y consideró que este órgano era el "centro de la vida". 

En botánica formuló las leyes de la alternación de hojas, la de la excentricidad de los troncos, y la de la atracción solar. 

Como ingeniero, son muchos los inventos atribuidos a Leonardo, desde un diseño para la fabricación de un helicóptero (modelo dotado de alas giratorias equipado con amortiguadores para conseguir un suave aterrizaje) o un vehículo automóvil hasta el común rallador de pan, pasando por una práctica sierra para mármol, una máquina para fabricar maromas, perchadoras de cardas para perchar el paño, modernas puertas de batientes para las esclusas, máquinas para tallar tornillos y limas; máquinas de guerra tales como el carro blindado, vehículo accionado mediante una manivelas que utilizan la fuerza muscular, y dotado de una coraza en forma de cono, las embarcaciones sumergibles (submarinos) o los trajes para buzos de combate; una máquina para pulir espejos, fusiles de repetición y una grúa móvil que facilitaría las labores de construcción, consiguiendo elevar pesadas cargas; su excavadora flotante pretendía conseguir que los ríos fuesen navegables; su molino de aire caliente, basado en el principio de la rueda de palas y en el aprovechamiento del calor residual, que se hace funcionar mediante un motor de palas que, instalado en una chimenea, gira a consecuencia de la ascensión de gases de combustión caliente. El mismo sistema será utilizado en otra de sus máquinas, pero haciendo que el motor sea movido por agua. Es un precedente de los medidores de caudal inventados más tarde. Sin embargo, ninguno de estos inventos pasó del estadio del diseño, ni fue utilizado, a pesar de que Leonardo no solo diseñaba extraordinarias máquinas sino que también se ocupaba de resolver todos y cada uno de los problemas relacionados con la construcción de las mismas.

Leonardo fue más un erudito que un filósofo, sin embargo su ciencia totalmente naturalista implica una cierta filosofía, que si bien no es ni del tipo paganismo ni materialismo en el que el Renacimiento tan a menudo caía no puede ser llamaba verdaderamente cristiana. Sea por prudencia o por desdén de ideas abstractas Leonardo parece haber evitado el declararse en este tema. Sin embargo, como artista, se acomodaba perfectamente a la tradición cristiana. Su arte, aunque nada místico, es en sus formas seguramente menos pagano que el de Rafael o aun que el de Miguel Angel. Murió de una muerte muy cristiana. 

Aunque Leonardo nunca llevó a efecto su mil veces aludido plan de escribir libros sobre las diferentes ramas de sus trabajos, es evidente que ejerció gran influjo. Como amigo de príncipes y estadistas, llegó a conocer también a todos los principales sabios de su tiempo. Es indudable que a través de ellos se salvaron algunas de sus ideas, que años después contribuirían a promover el nuevo desarrollo de la ciencia. 

Un creador en todas las ramas del arte, un descubridor en la mayoría de los campos de la ciencia, un innovador en el terreno tecnológico, Leonardo merece por ello, quizá más que ningún otro, el título de "Homo universalis".




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