Entrevista a Margarita Díaz, Lírica, por Jorge Enrique González Pacheco

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CON LECUONA, VENIR DEL TIEMPO.

Por. Jorge Enrique González Pacheco

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   No sé si nacía el día o soplaba el invierno. Sólo sé que era el febrero de 1918 y Margarita Díaz González llegaba al mundo en los predios de la cárcel de Guanajay, antiguo poblado de Pinar del Río, en la residencia del Alcaide, Ambrosio Díaz, mi padre, un Coronel veterano de la guerra de independencia. Así, algo inusual inicié este andar en el tiempo que aún Dios no ha querido detener. 

  Según Gonzalo Roig: Margarita Díaz es una de las mejores voces líricas de Cuba. Admirada por monarcas, estadistas y artistas de significación universal. De su paso internacional trae las remembranzas de cabarets y teatros como los del Nostradamus en Anvers, Bélgica, el del Casanova en Viena, Austria, el del Kaiserhof en Colonia, Alemania, el del Chez Gaston en Amsterdam, Holanda, el del Marienlyst en Copenhague, Dinamarca, el del Sophia Vembo en Atenas, Grecia, el del Olympia en París, Francia, el del Gran Teatro de Ginebra, Suiza y el del antiguo Auditórium de La Habana, Cuba; así como otros en el Medio Oriente y el Norte de Africa, que la convirtieron en una de las divas que más internacionalizó la música del maestro Ernesto Lecuona en el siglo XX. Clásico del que festejamos en este 2001 su 106 natalicio. La Voix d´or des Antilles, -La voz de oro de las antillas- como la calificará la prensa especializadada de aquel entonces, lo recuerda con respeto, y acerca de su amistad conversó al recibirme sonriendo pícaramente. Posó en mis jóvenes septiembres sus octogenarios inviernos mientras observaba algo inquieta mi breve cuestionario… 

J.E. ¿Cómo sucedió su debut?

M.D. Para mi debut Ernesto Lecuona citó en el desaparecido teatro Alkazar a la orquesta de La Habana con sus 55 profesores, a Zoraida Marrero, cantante, Sara Justiz, pianista, Hortensia Coalla, cantante, Ernestina Lecuona, pianista, Rita Montaner, cantante y varias más. Lecuona me acompañó al piano. Ahí, estrené la canción Ilusión,¿dónde estás? y el bolero ¿Dónde está el amor?

J.E. En la investigación para esta entrevista conocí el respeto que hacia usted sintieron: Bola de Nieve, Sindo Garay, por haber sido una de las primeras en cantarle Perla Marina, Hubert de Blanck, Pablo Picasso, el expresidente mexicano Avila Camacho1, Bebo Valdés, Ernesto Lecuona, etc., etc.

M.D. ¡Muchacho eres tremendo. Qué listado! Ok. Vamos por parte. Bola de Nieve me quiso intensamente, al yo regresar lo busqué para que me acompañara y estaba tan nervioso que no pudo hacerlo. Lecuona dijo - Las composiciones de Ignacio tienen un esplendor muy particular. Lo dijo sin equivocación porque Bola será siempre trascendental. Sindo Garay me entregó Perla Marina, al principio la rechacé un poco, pero al interiorizarla la asimilé demasiado. Hubert de Blanck fue otro que no dejó de confiar en mi trabajo, mucho me aconsejó y estuvo presente en lo que me sirvió para triunfar. Pablo Picasso residió largo tiempo en Francia. Alarma, mi representante español, porque te comenté que también tuve otro holandés, era barcelonés y entre ambos siempre existió una bella amistad, venida de cuando Pablo vivía en Barcelona. El malagueño y nosotros nos encontrábamos de vez en cuando, a pesar de asistir a las exposiciones, su cubismo no me interesaba, yo me incliné más a su época rosa y como soy tan sincera se lo hice saber. Avila Camacho y la esposa tuvieron muchas deferencias conmigo, hasta el punto que en una ocasión se me antojaba tener un rebozo típicamente mexicano y la primera dama me lo tejió. El padre de Chucho Valdés, Bebo, me acompañó varias veces al piano en Cuba, antes de yo partir a los veintitantos años de residencia en el exterior, a Ernesto Lecuona si tú crees, dejémoslo para el resto.

J.E. ¿Cuénteme su amistad con Ernesto Lecuona?

M.D. Magnífica. Cuanto proyecto novedoso me proponían se lo comunicaba. En Turquía extravié varias partituras suyas. Le escribí a mi hermana Celia y él enseguida
con la ayuda de Celia hizo llegar a Estambul lo perdido. Al saber su muerte en Canarias 
sentí un dolor que todavía me duele, entonces creí que el más hermoso homenaje era realizarle un programa de televisión y antes de partir a Cuba, en enero de 1965, logré mi propósito en la televisión de Barcelona.

J.E. Críticos y cantantes son del criterio que Margarita Díaz recrea una magistralidad inigualable en dos géneros que Ernesto Lecuona desarrolló muy bien: 
Los pregones salidos del acervo social cubano y los temas de corte español.


M.D. En eso hay algo de leyenda. Yo estudié mucho nuestra idiosincrasia y el folklore español de todas sus regiones, no obstante, a que en mi repertorio incluí lo afro también. Entonces mezclé todo esto, armé mi ajiaco, convirtiéndome en una mulata del ritmo zalamero español y del pregón bullanguero cubano.

J.E. Sé que a Ernesto Lecuona y a España le debe mucho. 

M.D. Sí. Yo llegué a España y a Europa por primera vez en 1950 para el estreno en Barcelona del espectáculo “Embrujo Antillano”, con José Urfé dirigiendo la Compañía que integraron además el negrito del teatro vernáculo Carlos Pous, las Mulatas de Fuego, no las cubanas, sino unas españolas dirigidas por una maitre de espectáculos llamada Isora y muchos más. España se tornó mi punto de partida hacia esas naciones que ahora tanto recuerdo, disimiles en culturas y costumbres, la recorrí casi por completo. Los españoles en cada lugar tienen sus peculiaridades armando de esta manera un terruño heterogéneo y unificador. Al otro lado de la deuda pervive Lecuona. Nunca dejó de creer en mí. Nunca me abandonó, creó que aún me acompaña. Importantes escenarios gané con sus canciones. Tanto España con su arte, como Lecuona con el suyo, me fortalecieron musicalmente.


J.E. Todavía canta a su maestro ¿Por qué?

M.D. Creo haber sido una de las que debutó a su lado en Cuba que más paseó en solitario su música por el mundo, principalmente, árabe y africano ¿No crees eso significante? Mientras Dios y mis recursos vocales lo permitan le seguiré cantando. Paradójicamente nunca he grabado un disco con sus canciones y no quiero irme al otro 
hábitat sin hacerlo.

J.E.¿Qué aconsejaría a los jóvenes intérpretes y ejecutantes que hoy divulgan el legado de Ernesto Lecuona?

M.D. Dos cosas cimeras. Uno, vean en él al cubano, al amigo músico conocedor de sus 
raíces armónicas. Dos, estúdienlo sin creer que han aprendido, porque su obra es para 
estar aprendiéndola todos los días.


1 Presidente mexicano que gobernó de 1940-1946.

Colaboración de la Lic. Silvia Serra Larrín, Centro de Estudios Hispánicos “José María Chacón y Calvo”.

  

 

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