La identidad nacional puertorriqueña
Padre Luis Barrios

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La identidad nacional puertorriqueña

Padre Luis Barrios

Iglesia San Romero de Las Américas

Ciudad de Nueva York, EEUU


"El problema no es de rezar mas, sino de amar mas. Últimamente yo he rezado menos, pero he amado más y todo lo que es amor es bueno"
Padre Camilo Torres Restrepo

Este próximo 30 de octubre se conmemora en la comunidad puertorriqueña, y en quienes creen en la solidaridad de los pueblos, el 51 aniversariode la gesta patriótica de Jayuya. Fue en el año 1950 que el pueblo puertorriqueño, bajo el liderato del Partido Nacionalista Puertorriqueño, y la inspiración profética de Don Pedro Albizu Campos, Doña Blanca Canales, y muchos(as) patriotas más, se organizó y llevó a cabo lo que en nuestra historia patria conocemos como la revolución nacionalista. Este movimiento de liberación nacional dirigió su lucha contra el terrorismo colonialista que los Estados Unidos estaban, y siguen ejerciendo, en Puerto Rico, luego de la invasión militar que llevaron a cabo el 25 de julio del 1898.

Por desgracia, a través de la historia hemos comprendido que a partir de esa fecha Puerto Rico pasó a ser la colonia más importante del imperio más poderoso del mundo, los Estados Unidos. Este énfasis lo hago para recordarles a quienes todavía se siguen cuestionando las razones por las cuales seguimos siendo una colonia. Ante esta violencia institucionalizada, el movimiento nacionalista respondió con la violencia revolucionaria, un derecho divino que tienen los pueblos en la conquista de dos realidades, y la nación puertorriqueña no es la excepción: su descolonización y su independencia.

Deseo rescatar esta verdad histórica, de que Puerto Rico sigue siendo una colonia de los Estados Unidos, dentro de dos realidades. Una es la invitación del compañero Rubén Berrios Martínez, Presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), el pasado 19 de octubre del 2001, a que se adopte la idea de una "Asamblea Constitucional de Status" o de una "Asamblea Constituyente", para resolver el status socio-político de Puerto Rico. En su propuesta, el compañero Rubén, establece como necesarios cuatro mecanismos que cumplan con los siguientes propósitos, y los mismos se los resumo de la siguiente manera: (1) la no exclusión de los demás; (2) forzar a los Estados Unidos a responder; (3) que tenga carácter continuo; y (4) que el mismo esté separado del proceso gubernamental. Un aplauso patriótico para el compañero Rubén por este gesto tan bello, de iniciar la convocatoria.

La otra realidad quiero presentarla haciéndole honor a la historia y por esto les recuerdo las palabras proféticas de Don Pedro Albizu Campos, quien un 27 de abril del 1936 nos dijo: "El Nacionalismo está listo para entrar en la Constituyente y asumir plenamente la responsabilidad del momento histórico; pero creemos que la acción de los demás sectores políticos en igual sentido no se hará esperar. Donde no hay persona no puede haber tratado; donde no hay tratado cabe solamente la imposición; y toda imposición es mala, per sé". A mi me parece que este asunto de la inclusión vs. la exclusión que Rubén y Don Pedro nos presentan debemos de tomarlo con mucha seriedad si es que vamos a darle, y yo espero que sí, formación a un proyecto de una Asamblea Constituyente.

Por lo tanto, por un lado quiero llevar a cabo una serie de reflexiones que pueden sonar un poco críticas, pero lo hago con mucho respeto, a este asunto de "la exclusión de los demás". Por un lado me pregunto, ¿cuánta seriedad puede tener una supuesta Asamblea Constituyente para Puerto Rico que no considere el tener como fundamento la descolonización y su independencia? Este asunto de que el status colonial nuestro puede ser resuelto con la estadidad, o sea la anexión permanente como un estado de la nación Norteamericana, no es correcto, es un mito oportunista. La estadidad para Puerto Rico es la máxima fanfarronería de la reafirmación de nuestra realidad colonial. En otras palabras, la estadidad es el asesinato de nuestra identidad nacional, si no que le pregunten a cada uno de los 50 estados de los Estados Unidos lo que les sucedió al anexarse a la federación. Las realidades más dolorosas, a mi juicio, de toda esta anexión lo siguen siendo el proceso de asimilación y aniquilación de los pueblos originarios en Hawai, las comunidades Afro-americanas y el resto de los pueblos originarios en los Estados Unidos. Aunque tampoco podemos ignorar nuestro desastre económico y político del Estado Libre Asociado, en donde ni somos estado, ni somos libres ni mucho menos asociados. Y por encima de todo esto la criminalización de nuestra resistencia nacional dejando como resultado el encarcelamiento político de nuestro pueblo. Somos víctimas de un terrorismo colonialista por parte del gobierno de los Estados Unidos, punto. Aunque hay que reconocer que las luchas de resistencias por parte del pueblo Boricua siguen vigentes, corroborando una vez más que de la desesperanza puede resucitar la esperanza. Vieques es solo un síntoma de todo este meollo político colonialista.

Por otro lado, se hace necesario el que a través de la autocrítica se evalúe seriamente la prédica a favor de la inclusión de los/las demás, cuando históricamente la dirección del PIP ha mantenido una posición etnocentrista independentista promoviendo unas ideas mesiánicas y de prepotencia de que son el independentismo de Puerto Rico, cuando en realidad son solo una parte importante de ese pueblo independentista. De aquí esa práctica de excluir a los/las independentistas que no somos pipiolos(as), muy particularmente quienes somos simpatizantes o estamos militando bajo la bandera del socialismo, o del marxismo, o creemos en la lucha armada como otra opción para la descolonización e independencia de Puerto Rico. También debemos sumarle a los/las pipiolos/as que no están de acuerdo con la manera en que llevan a cabo la política administrativa dentro de este partido. Si ahora se hace un llamado para que no seamos excluidos(as), esto es un gesto de madurez y les felicito, pero me gustaría tener claro que este asunto no es para que formemos filas, o membresía con el PIP, sino más bien para que podamos crear un movimiento de liberación. Honestamente soy creyente que aun con algunos de los disparates que el compañero Rubén ha cometido en la lucha por la descolonización e independencia de Puerto Rico, y todos/as cometemos disparates, él ya tiene ganado su lugar en la historia patria puertorriqueña, y eso no se lo quita nadie.

Por otro lado, tenemos que reconocer que cuando hablamos de inclusión este asunto de continuar utilizando un lenguaje masculino establece un precedente de exclusión hacia nuestras compañeras y hermanas, y la práctica en nuestras organizaciones políticas, sociales, culturales y religiosas corroboran este mal de la supremacía masculina, o de nuestro machismo en la comunidad puertorriqueña. Este tipo de lenguaje quedó una vez mas establecido en el discurso del compañero

Rubén en el Ateneo Puertorriqueño, cuando hizo la invitación a la formación de la Asamblea Constituyente. Que se entienda de una vez y por todas, cuando decimos hombres esto no incluye a las mujeres, de la misma manera que cuando decimos mujeres, no se incluye a los hombres, punto. Por tal razón, en nuestra práctica de la inclusión, la Asamblea Constituyente, debe de tomar en consideración seriamente el como vamos a lidiar con esta contradicción de excluir a nuestro liderato femenino.

De aquí la necesidad de identificar también a otros/as excluidas/os que han sido víctimas de este juego de la exclusión vs. inclusión sin participación en la política puertorriqueña. Por un lado está la realidad de la negación de nuestro racismo, ese que tenemos escondido debajo de la mesa. Yo tengo mucha dificultad para entender el porque con tanta gente negra en Puerto Rico todo este liderato político nuestro tienden a ser personas blancas. Sobre todo cuando de frente a esta realidad está otra realidad alarmante de que un poco mas del 90% de nuestra población carcelaria en Puerto Rico son personas negras, y son hermanos y hermanas que vivían en caseríos. En una convocatoria de una Asamblea Constituyente a mi me gustaría ver, como dice nuestro Sonero

Mayor, Ismael "Maelo" Rivera, "las caras lindas de mi gente negra", muy bien representadas. Lo cual si volvemos al punto anterior tenemos que reconocer que lo correcto es decir que nuestro liderato político es de hombres blancos, y esto no le hace justicia a una convocatoria de una Asamblea Constituyente.

Pero no se me asuste, esto se complica aun más. Me gustaría saber como dentro de nuestro machismo Boricua, el cual promueve de una manera injusta e inhumana el heterosexismo y la homofobia, una Asamblea Constituyente va a incluir a nuestros(as) hermanos y hermanas gays, lesbianas, bisexuales, y transgéneros(as). Porque si alguien es invisible en nuestra comunidad puertorriqueña, este es el lugar en donde se le pone el cascabel al gato, o a la gata. En otras palabras, definir con justicia el como se garantiza un trato humano de participación, similar al que reciben las personas heterosexuales. Esta Asamblea Constituyente debe de tener la capacidad, en lo que llama inclusión, de poder reconocer, aceptar y celebrar las diversidades que Dios estableció desde la creación. De aquí la necesidad de celebrar con respeto, entre otras cosas, la diversidad de género, racial y sexual. Que quede claro, no estoy diciendo que estas son las únicas diversidades, de ninguna manera, solo mencioné algunas.

Tengamos claro este asunto de que la inclusión no es, y nunca ha sido, lo contrario de la exclusión. La exclusión se combate con la participación. Podemos incluir mujeres, personas negras o gay, lesbianas, bi-sexuales o transgéneras en nuestras organizaciones, pero las mismas pueden ser invisibles porque no les damos participación.

Tampoco estoy promoviendo una actitud paternalista o maternalista, de ninguna manera, los grupos excluidos, marginados y oprimidos saben muy bien lo que quieren y lo que necesitan, solamente abramos la puerta de la inclusión que garantiza la participación y escuchemos con mucho detenimiento lo que nos van a decir. El segundo mecanismo que el compañero Rubén expone está relacionado con "forzar a los Estados Unidos a responder", y esta realidad también saca a la luz las diferentes modalidades o estrategias de luchas que se pueden utilizar para alcanzar la descolonización e independencia de Puerto Rico. En otras palabras, yo me pregunto, ¿cómo es que vamos a forzar a los Estados Unidos a responder? Yo soy fiel creyente que en el caso particular de descolonizar e independizar a Puerto Rico algunos fines justifican algunos medios. Me explico. Si el foro internacional de las Naciones Unidas nos está llevando a la meta de la descolonización e independencia, vamos para las Naciones Unidas. Si el participar en el Congreso de los Estados Unidos va a dejar como resultado el que descolonicen e independicen a Puerto Rico, vamos para Washington. Si las elecciones en Puerto Rico van a reflejar una decisión que Washington va a respetar y vamos a lograr la descolonización e independencia de Puerto Rico, vamos para las urnas a votar. Ahora bien, como yo siempre he creído que al enemigo se le confronta al mismo nivel en que ellos/as están, si se hace necesario el recurrir a la violencia revolucionaria, entiéndase la contraviolencia, como medida de resistencia para lograr la descolonización e independencia de Puerto Rico, que empiece la revolución.

¿Para dónde voy con todo este asunto? Simple y sencillamente, en una Asamblea Constituyente se debe considerar todas las estrategias existentes que puedan dejar como resultado el lograr los objetivos o las metas. De aquí la necesidad de la constante evaluación de los procesos que estamos utilizando. Si sirve se implementa, si no sirve a la basura. Y que quede claro, por lo menos mi experiencia es que la mayoría de las veces cuando pensamos que algo no está funcionando, no es en sí la metodología de lucha o de resistencia lo que no funciona, sino el que no existe el apoyo popular, o sea el respaldo del pueblo, para las estrategias que estamos utilizando. De aquí la necesidad de la constante concientización al pueblo sobre lo que se está haciendo, porque si el pueblo no lo respalda no llegamos ni a la esquina. Eso sí, cuando el pueblo va pa’lante entonces se cumplen las palabras proféticas del Comandante Fidel Castro; "Ninguna arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un Pueblo que se decide a luchar por sus derechos".

Estoy conciente que este asunto del uso de la violencia tiende a ser controversial cuando se trae a la discusión. Pero también reconozco que existe una interpretación simplista y mucha desinformación sobre las diferentes dimensiones y manifestaciones de la violencia, y muy selectivamente obviamos la realidad de la violencia económica, cultural, psicológica y política que vivimos diariamente. Sobre todo el uso de la violencia en los supuestos países democráticos como lo es los Estados Unidos, en donde la violencia por omisión de los servicios medicos refleja un índice de mortalidad infantil alarmante en las comunidades Latinas y Afro-americanas. Lo mismo sucede con las medidas de seguridad que los(as) patronos(as) se suponen que lleven a cabo para proteger a los/las obreras/os, sin embargo, los reportes de enfermedades, accidentes y muertes en muchas de estas corporaciones también son alarmantes. En este preciso momento en que se están asignando billones de dólares para armamentos de guerra, con la determinación terrorista de aniquilar al pueblo de Afganistán, en los Estados Unidos de una manera vergonzosa le quitaron millones de dólares al presupuesto de la Junta de Educación. A mi me parece que cuando se evalúa esta estrategia de la violencia revolucionaria la misma debe de ser dentro del contexto de nuestra realidad de que el colonialismo es un estado de guerra, una violencia institucionalizada contra nuestro pueblo. Aquí entonces las palabras ilustres de ese gran pensador y guerrillero dominicano Manuel "Manolo" Tavárez quien nos dice; "Oponer la violencia con violencia puede ser un mal necesario, pero es transitoriamente una agravación del mal. Solo puede ser un bien si de ella surge un nuevo estado de equilibrio fundado en mayor justicia". De nuevo, si de esta estrategia esta surgiendo un bien, tenemos la manera de justificar lo que hacemos, de lo contrario no la usemos.

Hay otro punto en la ponencia del compañero Rubén que no me gustaría pasar por alto y es el asunto en donde él prácticamente baila una salsa con ritmo de bolero, restándole importancia a los aspectos económicos en la formación colonial de nuestro pueblo. Yo me imagino que luego de la limpieza que se llevó a cabo en el PIP en donde quitaron de su programa político el socialismo democrático ahora todo lo que huele a capitalismo y/o lucha de clases debe de ser ignorado. Primeramente, se hace necesario entender que el imperialismo de los Estados Unidos es una manera de expandir su capitalismo a través del mundo, y Puerto Rico no es la excepción. No reconocer que la lucha de clase es una manera de explicar los conflictos nacionales, como los de Puerto Rico, es sufrir de miopía política. En este preciso momento son las Multinacionales,

Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el G-8 y otros demonios más quienes están corriendo la política mundial deshumanizada de la globalización e imperialismo. De hecho, cuando nos encontramos con la realidad de organismos como la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) nos damos cuenta que este no es una institución en defensa de los derechos humanos, sino mas bien un mecanismo militar para controlar y dominar a otros países a que bailen con la música del capitalismo neo-liberal. Sobre todo, en el caso de Puerto Rico se requiere de un análisis serio de cómo destruir la dependencia económica y a la misma vez construir nuestra propia economía. Por lo tanto, se hace necesario, volviendo al asunto de la inclusión con participación, el que también reconozcamos la necesidad de la existencia de una clase obrera y una clase estudiantil que deben de tener voz y voto en todos estos asuntos de descolonización e independencia. Si observamos críticamente nuestras organizaciones nos daremos cuenta que este asunto de clase es mucho mas serio de lo que parece, sobre todo porque los/las "intelectuales" y las/los "profesionales" supuestamente son la gente que sabe y deben de estar en el poder y en la toma de decisiones. Usted y yo sabemos que estas son mentiras del diablo.

Por otro lado, decir que los conflictos nacionales solo deben de explicarse a través del análisis de la lucha de clase, sin tomar en consideración también los conflictos de géneros, de orientación sexual, de racismo, y de religiosidad, por solo mencionar otros asuntos, es pecar de ignorante. Toda esta complejidad debe de considerarse en nuestra Asamblea Constituyente.

No quiero ignorar de ninguna manera otra realidad en Puerto Rico y es la existencia de una hegemonía, o consenso voluntario, el cual debe de ser analizado y explicado dentro de lo que se conoce como colonialismo psicológico. Esto por supuesto es producto de más de cien años de colonialismo, en donde los Estados Unidos tiene todo el control de la economía, la política, los medios de comunicación y todo el aparato represivo de lo que llaman defensa nacional (ejemplo: policía, guardia nacional, etc.), para promover la cultura del colonialismo hegemónico. Esa seguridad que menciona el compañero Rubén en su ponencia no es otra cosa que esta realidad. La realidad de estar seguro/a que nada me va a faltar o a pasar. La seguridad de poder tener un plato de comida y de que nada malo le va a suceder a la gente que quiero. Esto, para bien o para mal, es una fuente de motivación de conducta de los seres humanos. Ahora mismo aquí en los Estados Unidos nos han convencido de que Osama bin Laden es una jodienda y tres pendejá, y que se come los niños crudos. De este trabajo sucio se han encargado los medios de comunicación los cuales están al servicio del imperio para seguir mercadeando la cultura del miedo y de la inseguridad. Esta hegemonía ha llegado al extremo de poder convencer al pueblo de que se hace necesario el perder los derechos civiles para que el gobierno nos pueda proteger de un supuesto terrorismo que otras personas nos hacen. En Puerto Rico este colonialismo psicológico se refleja en la hegemonía, o consenso popular, de que el día que los gringos se vayan de nuestra patria nos jodemos, y no nos salva ni el médico chino.

Para destruir este colonialismo psicológico les comparto mi convicción personal de que nuestro nacionalismo Boricua debe de estar fundamentado en la piedra angular de la espiritualidad liberadora, la cual es una experiencia de empoderamiento solidario que busca por un lado el despertar de la conciencia crítica y de clase, para que podamos entender nuestras realidades sociales, políticas, económicas, históricas, psicológicas, y religiosas, sin tener que recurrir a respuestas mágicas que nos enajenan de nuestras responsabilidades. Por otro lado, también esta espiritualidad liberadora nos hace partícipes de un poder que nos debe de llevar a la organización estratégica que persigue dejar como resultado la organización socio-política, para lograr la transformación de nuestra realidad colonial en una de descolonización e independencia. Por eso se hace necesario rescatar las palabras inspiradoras de San Romero de Las Américas cuando nos dice:

"orar y esperarlo todo de Dios y no hacer nada, no es orar; eso es pereza". Todo este despertar y/o concientizar se hace necesario para que nuestra Asamblea Constituyente demuestre su calidad democrática, teniendo la misma el respaldo del pueblo, de lo contrario es mas de los mismo.

No quiero finalizar esta humilde reflexión sobre la identidad nacional puertorriqueña sin hacerle un llamado al pueblo Latinoamericano/Caribeño para que por un lado celebre con nosotros/as la gran hazaña de la revolución nacionalista de Jayuya, y por otro lado continúen demostrando su amor solidario por la causa de la descolonización e independencia de Puerto Rico. Por favor, no nos dejen solos/as en esta lucha, somos sus hermanas/os, Puerto Rico es parte de América Latina/Caribe. Cierro con las palabras de dos de nuestros grandes patriotas puertorriqueños y sobre todo con la paz con justicia;

"La libertad es indivisible. Mientras haya un pueblo esclavo, no habrá libertad"

Dr. Gilberto Concepción de Gracia



"Nuestra situación dolorosa bajo el imperio de Estados Unidos es la situación que pretende Norteamérica imponer a todos los Pueblos hermanos del Continente. Nuestra causa es la causa del Continente"

Dr. Pedro Albizu Campos








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